¿El fin del Cártel de Sinaloa? El mensaje de “El Mayo” que contradice la guerra de sus herederos

Manu Ureste · 22 de julio de 2026

¿El fin del Cártel de Sinaloa? El mensaje de “El Mayo” que contradice la guerra de sus herederos

Durante casi dos años, la facción de “Los Mayitos” ha librado una guerra contra “Los Chapitos” bajo la bandera de la lealtad a Ismael “El Mayo” Zambada y de la venganza por la traición que terminó con su secuestro y traslado a Estados Unidos.

Ahora, condenado a morir en una prisión estadounidense, el antiguo jefe de esa organización ha lanzado un mensaje incómodo para quienes continúan peleando bajo su apellido: en el crimen organizado “no hay honor ni futuro”. 

Ismael Zambada, condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional
Ismael Zambada, condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Foto: FBI

“Si hay algo valioso que pueda decir a las nuevas generaciones es esto: no sigan este camino. No hay honor ni futuro en este negocio del crimen”, expresó Zambada en un escrito divulgado después de que el juez federal Brian Cogan lo sentenciara, el lunes 20 de julio, a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

El fundador y dirigente histórico del Cártel de Sinaloa –en mancuerna con su exsocio Joaquín “El Chapo” Gumzán, también condenado y preso de por vida en Estados Unidos– aseguró que aceptaba su responsabilidad por los daños provocados durante décadas de actividad criminal y dijo estar dispuesto a cumplir su castigo incluso en México si las autoridades de este país solicitaran su traslado.

La sentencia provocó reacciones a ambos lados de la frontera. El administrador de la DEA, Terry Cole, aseguró que la condena “envía un mensaje claro a todos los cárteles y líderes terroristas extranjeros: por muy poderosos que se vuelvan o por mucho tiempo que eludan la justicia, la DEA no dejará de perseguirlos”. Cuestionada al respecto, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió este martes: “Cada quien debe hacer su trabajo. O sea, ellos tienen mucho trabajo que hacer en Estados Unidos, muchísimo, muchísimo”. 

La declaración de “El Mayo” Zambada contrasta con lo que continúa ocurriendo en Sinaloa, donde la facción encabezada por sus hijos y antiguos colaboradores mantiene una guerra contra “Los Chapitos” que ha dejado más de 3 mil 500 asesinatos, 4 mil privaciones de la libertad, casi 3 mil desapariciones, además de desplazamientos forzados y pérdidas económicas millonarias desde septiembre de 2024.

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Sin embargo, Adrián López, director del diario Noroeste y uno de los periodistas que ha seguido más de cerca el conflicto en Sinaloa , considera que el mensaje de “El Mayo” Zambada difícilmente tendrá consecuencias prácticas o provocará una desmovilización entre sus seguidores.

“Creo que no tiene ninguna implicación concreta en el día a día de esta dinámica en México y, específicamente, en la guerra que tenemos en Sinaloa”, señala en entrevista con Animal Político.

A su juicio, la declaración debe entenderse principalmente dentro de la estrategia legal de “El Mayo” Zambada, cuya defensa pidió al juez que recomendara su ingreso en una prisión con servicios médicos, en lugar de enviarlo a una cárcel de máxima seguridad como la ADX Florence, en Colorado, donde se encuentra su antiguo socio Joaquín “El Chapo” Guzmán.

“Creo que se trata más bien de una postura de “El Mayo” para salvar la cara frente al juez, a quien necesita solicitarle que lo envíe a un penal no tan estricto como la Supermax de Colorado. Además, necesita atención médica especial por su estado de salud”, explica López.

Los abogados de “El Mayo” Zambada han sostenido que el capo, de 76 años, presenta problemas médicos que requieren atención especializada. Durante la audiencia, el juez Cogan recomendó que fuera enviado a una prisión hospitalaria, aunque la decisión definitiva corresponde a la Oficina Federal de Prisiones.

La vigilancia ha aumentado en Sinaloa, un estado donde se han registrado 633 víctimas de homicidio doloso durante el primer semestre de 2026
La vigilancia ha aumentado en Sinaloa, un estado donde se han registrado 633 víctimas de homicidio doloso durante el primer semestre de 2026. Foto: AFP

El mensaje de “El Mayo” frente a la barbarie en Zacatecas

Para Adrián López, los hechos sobre el terreno contradicen la imagen de un jefe criminal arrepentido que llama a las nuevas generaciones a alejarse de la violencia.

El mismo día en que fue condenado a cadena perpetua circuló un video atribuido a su facción en el que el grupo se adjudicaba el asesinato de diez personas en Zacatecas y amenazaba con matar a quienes se negaran a someterse a sus órdenes.

La autenticidad y procedencia de este tipo de grabaciones, advierte el periodista, siempre deben tomarse con cautela. Sin embargo, su contenido muestra la distancia entre el discurso de “El Mayo” Zambada y las acciones que siguen atribuyéndose al grupo encabezado por sus herederos.

A ello se suma que la guerra en Sinaloa continúa, aunque algunas de sus expresiones más visibles hayan disminuido en las últimas semanas.

“Los promedios de homicidios y desapariciones continúan muy altos y la facción de “Los Mayitos” es una de las que sostienen esta guerra, que todos los días nos deja una profunda pérdida humana y material”, señala López.

Por eso, considera que el escrito de “El Mayo” Zambada tiene principalmente un propósito mediático y judicial.

“Al final, los hechos dicen otra cosa muy distinta a lo que Zambada expresa en su escrito: su facción continúa haciendo la guerra. Obviamente, está el antecedente de la traición de Los Guzmán, pero, independientemente de eso, este conflicto sigue dejando mucha violencia”, apunta.

Aunque la figura de “El Mayo” Zambada conserva un peso simbólico entre sus seguidores, su capacidad para intervenir en la guerra se habría reducido desde que fue sacado de México el 25 de julio de 2024.

Según la versión de “El Mayo” Zambada, ese día fue engañado por Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de “El Chapo”, para asistir a una reunión en la que también estaría el ahora gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. El capo aseguró que fue secuestrado, llevado por la fuerza a una pista clandestina y trasladado en una avioneta a Estados Unidos.

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Su entrega abrió una disputa política y diplomática entre México y Estados Unidos que continúa sin resolverse. El gobierno mexicano ha exigido información sobre la participación de autoridades estadounidenses en el operativo y la Fiscalía General de la República ha cuestionado las explicaciones ofrecidas por quien entonces era el embajador de Estados Unidos, Ken Salazar.

Salazar sostuvo desde julio de 2024 que no se trató de una operación estadounidense: “no fue nuestro avión, no fue nuestro piloto, no fue nuestra operación”. Sin embargo, las autoridades mexicanas mantienen abiertas las investigaciones sobre el vuelo, la actuación del piloto y el conocimiento previo que pudieron tener agencias de Estados Unidos.

En el terreno, mientras tanto, la ausencia de Zambada fue cubierta por otros mandos.

El principal liderazgo de su facción se atribuye a su hijo Ismael Zambada Sicairos, “El Mayito Flaco”, quien habría formado una alianza con “Los Cabrera” en Durango. También se ha difundido la versión de que Ismael Zambada Imperial, “El Mayito Gordo”, habría regresado a México después de cumplir una condena en Estados Unidos, aunque López subraya que no existe evidencia pública que lo confirme.

“El grueso del liderazgo lo asume Ismael Zambada Sicairos. Parece que este liderazgo es mucho más solitario que el de Los Guzmán, donde están los dos hermanos mayores, a quienes se atribuye toda la operación violenta y el liderazgo de esta guerra”, explica.

Del lado de Los Chapitos, los principales mandos serían Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, después de que Ovidio Guzmán López y Joaquín Guzmán López quedaran también bajo custodia de Estados Unidos.

Esta reconfiguración ayuda a explicar por qué un mensaje de “El Mayo” tendría un efecto limitado sobre la moral o las decisiones de quienes participan en la guerra, de la ‘tropa’. 

“La manera en la que se dirime la violencia y se desarrolla la guerra está más vinculada a los liderazgos presentes en el territorio que a ‘El Mayo’, quien lleva prácticamente dos años fuera de la jugada”, sostiene López.

“Independientemente de que los capos sean detenidos, extraditados y procesados, los negocios y la violencia siguen su curso. No parece que vaya a cambiar gran cosa, toda vez que el liderazgo de esta facción ya fue asumido, en términos de violencia y disputa, por uno de sus hijos”.

El 20 de julio de 2026 Ismael "El Mayo" Zambada fue condenado por un tribunal federal de Nueva York
El 20 de julio de 2026 Ismael “El Mayo” Zambada fue condenado por un tribunal federal de Nueva York. Foto: AFP

Dos conteos sobre una guerra que no termina

El gobierno federal asegura que los homicidios disminuyeron más de un 40 % en Sinaloa como resultado del despliegue militar y de la estrategia encabezada por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.

Los datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública registraron 633 víctimas de homicidio doloso en Sinaloa durante el primer semestre de 2026: un promedio de 105.5 al mes y 3.5 al día.

De esas víctimas, 561 —casi nueve de cada diez— fueron asesinadas con armas de fuego.

Noroeste, sin embargo, lleva un conteo propio que incluye casos que, según su director, quedan fuera o se incorporan posteriormente a los registros gubernamentales. Su cálculo ronda las 150 muertes violentas mensuales, equivalentes a entre 4.5 y cinco asesinatos cada día.

López explica que el diario incorpora en su lista homicidios de policías, víctimas colaterales y personas localizadas sin vida en fosas, entre otros casos. Las diferencias metodológicas impiden comparar ambos registros como si midieran exactamente lo mismo, pero el conteo periodístico cuestiona la magnitud de la reducción presentada por el gobierno.

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“El gobierno cuenta de una manera distinta a la nuestra. Omite los homicidios de policías y las víctimas colaterales. Tampoco contabiliza los hallazgos de personas muertas en fosas, a pesar de que sabemos que fueron asesinadas, como ocurrió con los mineros de Concordia”, afirma.

“Eso aplana mucho la estadística para que parezca que existe una tendencia a la baja mucho más pronunciada de la que realmente hay”.

El periodista reconoce que algunos delitos y expresiones de violencia sí han disminuido durante las últimas semanas. Entre ellos menciona el robo de vehículos, los incendios y ataques contra propiedades y el uso de drones.

La violencia mortal, sin embargo, permanece, mientras los enfrentamientos se desplazan hacia otros puntos del estado. En Mazatlán, por ejemplo, se registraron recientemente ocho homicidios dolosos en una sola semana, después de un recrudecimiento de la disputa en municipios del sur como Escuinapa y Rosario.

“La guerra sigue vigente en algunos territorios y se desplaza dependiendo de la presencia militar y de los lugares en los que las autoridades ejercen mayor presión”, explica.

Ismael “El Mayo” Zambada fue detenido en julio de 2024
Ismael “El Mayo” Zambada fue detenido en julio de 2024. Foto: AFP

El final del viejo Cártel de Sinaloa

Para López, la confrontación entre “Los Mayitos” y “Los Chapitos” representa “la guerra definitiva” dentro del Cártel de Sinaloa porque enfrenta a sus últimos dos grandes clanes fundacionales.

“Estas guerras suelen ser de exterminio. No queda nada de una facción cuando las otras le hacen la guerra. Lo vimos en el caso de los Beltrán Leyva contra el resto de las facciones”, recuerda. 

A los dos principales bandos se han sumado distintos grupos regionales. Algunos desaparecerán, mientras que otros podrían terminar fortalecidos territorialmente, como la organización de Fausto Isidro Meza Flores, “El Chapo” Isidro, o Los Cabrera en Durango.

La ofensiva federal también ha golpeado las estructuras de ambas facciones mediante detenciones, decomisos, destrucción de laboratorios y el desmantelamiento de una red clandestina de casi 2 mil cámaras de videovigilancia en Culiacán.

Sin embargo, la fragmentación no garantiza que la organización surgida después de la guerra vaya a ser más débil o menos violenta. La producción de drogas sintéticas, las nuevas redes logísticas, el crecimiento del mercado interno de metanfetaminas y la diversificación de las actividades criminales hacen más complejo el escenario.

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“El Cártel de Sinaloa que tenemos en el imaginario, el de los grandes capos, las drogas y la violencia, cambió para siempre”, considera López. “Pero no estoy seguro de que lo que quede vaya a ser menos poderoso o más fácil de procesar por parte del Estado”.

En ese escenario, el llamado de “El Mayo” a las nuevas generaciones parece tener un valor meramente simbólico que operativo. El capo que durante décadas cultivó una imagen de negociador reacio a la confrontación termina su trayectoria pública diciendo que la violencia no conduce a ninguna parte.

Pero lo hace mientras la organización que heredó su nombre continúa en mitad de una guerra que acumula miles de muertos y desaparecidos. .

“Creo que busca conservar la imagen que ‘El Mayo’ construyó durante muchos años: la de un capo que se asume a sí mismo como pacifista y que rehúye el conflicto”, concluye López.

“Sin embargo, la evidencia, el número de víctimas y todo lo que su facción ha dejado, dicen exactamente lo contrario”.