Animal Político · 20 de julio de 2026
Durante casi 40 años, el Cártel de Sinaloa (CDS) funcionó con un modelo muy efectivo: la personalidad audaz de Joaquín “El Chapo” Guzmán combinada con la inteligencia silenciosa y estratégica de Ismael “El Mayo” Zambada, una dupla que permitió que el grupo delictivo se convirtiera en una poderosa organización criminal con alcance global.
Sin embargo, esa etapa del narcotráfico en México terminó. El proceso de decadencia comenzó con la captura y extradición de “El Chapo” Guzmán, quien fue condenado a cadena perpetua en una prisión de máxima seguridad en Colorado.
El golpe final llegó con la inesperada detención de “El Mayo” Zambada en Estados Unidos, un hombre que presumía de nunca haber pisado la cárcel y de tener protección en los más altos niveles políticos de México.
En resumen, con la caída de estos dos últimos grandes patriarcas del narcotráfico mexicano, se cerró la era de los capos de la vieja escuela y se abrió paso a una nueva generación más fragmentada, hiperviolenta y con mayor alcance internacional.
Actualmente, el Cártel de Sinaloa se encuentra en una pugna entre dos facciones: Los Chapitos –hijos de Joaquín Guzmán y sus aliados– y Los Mayitos –quienes apoyan a Ismael Zambada–, que inició en septiembre de 2024, tras la captura de “El Mayo” y que ha sumido a Sinaloa en una espiral de violencia.

Conocido por su bajo perfil e inteligencia estratégica, “El Mayo” Zambada gobernó el Cártel de Sinaloa junto a “El Chapo” y luego en solitario, hasta su captura en julio de 2024 y su posterior condena a cadena perpetua en Estados Unidos en 2026.
Ismael Mario Zambada García nació en 1950 en El Álamo, Sinaloa, y creció en una familia de agricultores.
A los 19 años comenzó cultivando marihuana en la sierra, camuflada entre maíz. En los años 70 ya operaba como traficante en Los Ángeles y Tijuana, trabajando con su cuñado y luego aliándose con Miguel Ángel Félix Gallardo, en el Cártel de Guadalajara.
Tras la caída de Félix Gallardo, Zambada se convirtió en uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa junto a Joaquín “El Chapo” Guzmán y Juan José “El Azul” Esparragoza. Mientras “El Chapo” era más visible y audaz, “El Mayo” se enfocó en el perfil bajo, la logística y la corrupción.
Se especializó en el trasiego de grandes cantidades de cocaína –principalmente desde Colombia–, heroína, metanfetaminas y, en años recientes, fentanilo. Usaba aviones, submarinos, túneles, camiones y todo tipo de rutas hacia Estados Unidos.
Durante más de dos décadas compartió el poder con “El Chapo”. Tras la recaptura y extradición definitiva de Guzmán, “El Mayo” se consolidó como el líder principal del cártel.
Nunca pasó un día en la cárcel en México. Se le atribuye el envío de más de 1.5 millones de kilos de cocaína a Estados Unidos a lo largo de su carrera, generando cientos de millones de dólares al año.
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El 25 de julio de 2024 fue detenido en El Paso, Texas, tras llegar en un avión privado junto a Joaquín Guzmán López —hijo de “El Chapo” —, quien, de acuerdo con palabras del propio Zambada, lo traicionó.

En agosto de 2025, en una audiencia que tuvo lugar en Nueva York se declaró culpable de dirigir una empresa criminal continua y conspiración. Admitió los hechos y se disculpó por el daño causado.
El 20 de julio de 2026 se consolidó su caída, pues fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Además, se le impuso un decomiso de 15 mil millones de dólares.
Joaquín Archivaldo Guzmán Loera nació en La Tuna, Badiraguato, Sinaloa. Desde joven cultivó marihuana y empezó en el negocio del trasiego.
En los años 80 se unió al Cártel de Guadalajara bajo las órdenes de Miguel Ángel Félix Gallardo, donde destacó por su rapidez y eficiencia en el transporte de drogas.
Tras la caída de Félix Gallardo, “El Chapo” se convirtió en uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa y se hizo famoso por innovar en el trasiego: túneles sofisticados bajo la frontera, submarinos, aviones y todo tipo de métodos creativos.
Expandió el cártel a nivel global, traficando cocaína, heroína, marihuana y metanfetaminas. Su estilo era audaz, violento y muy mediático, lo que lo convirtió en uno de los narcotraficantes más reconocidos a nivel global.
Antes de recibir la cadena perpetua, el narcotraficante había sido detenido dos veces anteriormente y había encontrado la manera de escaparse.

En enero de 2017 fue extraditado a Estados Unidos. Su juicio en Nueva York fue uno de los más mediáticos de la historia, pues duró tres meses, con decenas de testigos y decenas de evidencias.
En febrero de 2019 fue declarado culpable de los 10 cargos, incluyendo dirigir una empresa criminal continua. En julio de 2019 fue condenado a cadena perpetua más 30 años, y se le ordenó pagar 12.6 mil millones de dólares en decomiso.
Actualmente cumple su sentencia en la prisión de máxima seguridad ADX Florence en Colorado, conocida como “la Alcatraz de las Montañas”.