Animal Político · 14 de octubre de 2026
Cada año, las mariposas monarca recorren miles de kilómetros desde Norteamérica hasta los bosques de Michoacán y el Estado de México. Para la temporada 2026-2027, los primeros avistamientos en el norte del país en los primeros días de octubre, confirman que su llegada a los santuarios está muy cerca, previendo su instalación definitiva en las siguientes semanas.
Si planeas presenciar este fenómeno natural, en Animal Político te decimos qué santuarios visitar, por qué eligen estos bosques y cómo realizar un recorrido responsable sin dañar la especie.
Cada año, las mariposas monarca realizan una de las migraciones más impresionantes del reino animal, pues recorren más de 4 mil a 5 mil kilómetros desde Canadá y Estados Unidos hasta los bosques del centro de México.

Según la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), las primeras monarcas suelen arribar a sus sitios de hibernación durante los primeros días de noviembre y permanecen hasta que las condiciones ambientales les permiten regresar al norte, generalmente entre finales de marzo.
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Para la temporada 2026-2027, Genaro Rosales, biólogo y entomólogo, explicó que las primeras mariposas monarca ya se encuentran llegando a México, por lo que estima que para los primeros días de noviembre estarían instalándose en los diferentes santuarios y zonas protegidas que las esperan año con año en el país.
No obstante, el Programa Correo Real de Profauna confirmó que este año se adelantó la llegada de las mariposas monarca, ya que en diferentes puntos de Coahuila ya se ha percibido la presencia del insecto lepidóptero.
En Michoacán existen tres paradores turísticos reconocidos para observar a la mariposa monarca:
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Otros lugares que se pueden visitar se encuentran en el Estado de México, como Piedra Herrada, que se localiza en el Valle de Bravo, Temascaltepec. Otro punto es La Mesa, ubicado en el municipio de San José del Rincón. El Capulín, en el municipio de Donato Guerra, también es ideal para el avistamiento de mariposas monarca.

La migración comienza en otoño, cuando la generación nacida en verano en Canadá y Estados Unidos emprende el viaje hacia el sur en busca de condiciones climáticas adecuadas para pasar el invierno. Se concentran en los bosques de oyamel porque la densa estructura de las copas de estos árboles las protege del frío, la lluvia y el viento, ayudándolas a conservar sus reservas de grasa.
Durante la hibernación se forman enormes agrupaciones sobre los árboles. Cuando sube la temperatura, se activan, vuelan en busca de agua y néctar, y se preparan para reproducirse y comenzar el regreso al norte en primavera. Este ciclo es multigeneracional, es decir, ninguna mariposa individual completa el viaje de ida y vuelta; se necesitan varias generaciones para cubrir toda la ruta.
A pesar de su belleza, la migración de la monarca está en riesgo, pues estudios científicos realizados por la organización World Wildlife Fund advierten que, debido al cambio climático, los bosques de oyamel de la reserva podrían desaparecer hacia 2090, lo que pondría en peligro el fenómeno migratorio.
Sequías más frecuentes, incendios forestales, deforestación y el uso de herbicidas como el glifosato –que elimina el algodoncillo, planta de la que se alimentan las larvas– han provocado una fuerte disminución de las poblaciones.

Aunque en la temporada 2024-2025 se registró una ocupación de 1.79 hectáreas de bosque (un aumento respecto al año anterior), las cifras siguen siendo muy inferiores a las de hace una década, cuando se superaban las seis hectáreas.
Para disfrutar de este espectáculo natural sin dañar a las colonias, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) recomienda:
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