Daniel Medrano · 19 de noviembre de 2025
Cada año las mariposas monarca recorren más de 5,000 kilómetros desde Canadá y Estados Unidos para llegar—entre finales de octubre y principios de noviembre— a México en el invierno. Sin embargo, en los últimos años se ha registrado una baja considerable en el número de mariposas que arriban al país e, incluso, según afirman especialistas, este fenómeno migratorio está en riesgo de desaparecer en 2090.
Los principales puntos de encuentro en México de esta especie son el Estado de México y Michoacán, entidades en donde se extiende la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca (RBMM), territorio que por sus condiciones y características permite que la especie pueda hibernar sin padecer los estragos de las bajas temperaturas de la temporada.
El estudio Establecimiento de sitios de hibernación para la mariposa monarca en climas futuros, realizado por investigadores de diferentes universidades del país, detalla que el futuro de la migración de la especie es incierto, ya que, a consecuencia del cambio climático, se prevé que en el año 2090 el hábitat que se ubica en la reserva biológica desaparecerá.
Ek del Val de Gortari, bióloga y doctora en ecología, especifica que existen diferentes factores de riesgo que imposibilitarán la migración de las mariposas monarca en el futuro.
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En la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca predominan los bosques de pino, encino y principalmente de oyamel—Abies religiosa— considerado el más importante para la hibernación de las mariposas, ya que por su densa estructura de copas las protege del frío y las ayuda a conservar sus reservas de grasa.
Sin embargo, la doctora en ecología Ek del Val de Gortari anuncia que la continua aceleración del cambio climático que ha traído consigo sequías más frecuentes, presencia de partículas de azufre en la atmósfera superior y los riesgos de incendios por altas temperaturas son factores que pueden provocar que los bosques, no solo de México, sino de todo el mundo, caigan en un punto crítico de declive forestal.
“Lo que se prevé es que en los próximos años los árboles de oyamel que se encuentran en la Reserva de la Biósfera de la Mariposa Monarca no puedan estar presentes en los escenarios del cambio climático, por lo que existe mucha incertidumbre sobre si, pese a eso, las mariposas van a migrar a México o si dejarán de hacerlo porque necesitan de bosques para poder llegar”, expresa la especialista en ecología.
La deforestación en México—provocada por el hombre— afecta a las mariposas monarca porque se está destruyendo su hábitat de hibernación en los bosques de oyamel o las zonas donde se refugian, lo que provoca que no tengan espacios adecuados para protegerse de la lluvia y el frío.
Otro problema por el que atraviesa la especie es que durante su etapa larvaria se alimenta de una planta llamada algodoncillo, que crece en los cultivos agrícolas considerados como “malezas”. El uso de glifosato, uno de los herbicidas más utilizados en Estados Unidos, acabó con la planta de algodoncillo.
“Las larvas de la mariposa monarca se quedaron sin alimento, entonces en realidad están sufriendo por todos lados; por un lado, el cambio climático; por otro, la deforestación que ha habido en México y también que se les ha limitado de alimento. Todo esto ha provocado que la población de la monarca se haya reducido de manera drástica”, añade la especialista.
Víctor Sánchez Cordero, doctor en recursos naturales y exdirector del Instituto de Biología de la UNAM, menciona que las mariposas monarca son conocidas por su migración multigeneracional de México a Canadá, pues un solo viaje de norte a sur y de sur a norte cubre hasta 5,000 kilómetros y toma varias generaciones para completarse.
Por lo anterior, las mariposas nacidas en el verano no migran hacia el sur con la misma generación de sus abuelos; sin embargo, la generación que nace en verano es la que emprende el viaje de regreso a los santuarios de hibernación en México.
Las monarcas que llegan a México provienen directamente de la zona ubicada entre las Rocallosas y los Grandes Lagos, bajan por la Sierra Madre Oriental, entran al Altiplano por las montañas más bajas y llegan a los bosques de la Reserva de la Biosfera de México.
Cuando la primavera llega, las monarcas que hibernan en México se reproducen y emprenden el vuelo hacia el norte para colocar huevos, con lo que dan inicio a la siguiente generación de mariposas que continuarán el viaje hacia el norte en su propio viaje migratorio.
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Durante la temporada de hibernación del periodo de 2024-2025, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) reportó la presencia de ocho colonias de mariposas monarca, de las cuales tres se ubicaron dentro de la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca y cinco de ellas, fuera de este territorio.
La ocupación total de la mariposa monarca durante el periodo 2024-2025 fue de 1.79 hectáreas de bosque, lo que representó un incremento de 50.2 % con respecto a la superficie ocupada en 2023-2024, cuando solamente se registraron 0.90 hectáreas.
No obstante, aunque en el último registro hubo un incremento considerable en comparación con el anterior, en los últimos años la disminución ha sido mayor, pues apenas en el periodo de 2018-2019 hubo una ocupación de 6.05 hectáreas de bosque.
Para el periodo de 2019-2020 comenzó una caída importante con solamente 2.83 hectáreas y esa tendencia permaneció desde 2020 y hasta el periodo de 2022-2023, cuando los tres registros anuales fueron de 2.10, 2.82 y 2.21, respectivamente.
Posteriormente, en 2023-2024 la cifra volvió a descender hasta 0.90 hectáreas y apenas se elevó 0.89 para el periodo 2024-2025.
Ek del Val de Gortari detalla que el monitoreo de las mariposas monarca comenzó en México desde 1994 y de ese año a 2025 la disminución de la especie ha sido drástica.
“No hay un número exacto para determinar cuántas mariposas hay con exactitud porque es imposible contar una por una, no es cuantificable, por lo que la manera de medir su ocupación es a través de las hectáreas del bosque que ocupan de manera anual”, señala la experta.
En tanto, Víctor Sánchez puntualiza que en los últimos años se ha visto que las mariposas ya no solamente se congregan en la reserva, sino que también entidades como Oaxaca y Yucatán han registrado avistamientos de la especie. Sin embargo, no hay un monitoreo preciso al respecto, lo que puede significar que la disminución en el número de hectáreas que ocupan se deba a que se distribuyen—en menor medida— en puntos diferentes a los habituales.
La especialista en ecología menciona que hay medidas que a nivel federal se pueden implementar para que la migración de mariposas monarca continúe.
Las colonias que no llegan a la Reserva de la Biosfera no cuentan con las medidas de protección que esta zona tiene, por lo que una de las iniciativas que destaca la especialista es detectar el camino o corredor que trazan las monarcas para poner atención en la vegetación que hay en la zona y, en caso de que no haya suficiente, colocar en abundancia con el fin de que las mariposas bajen a alimentarse del néctar de la flora.
“Durante su viaje las mariposas pasan por lugares como Coahuila y San Luis Potosí, entonces tendría que haber un corredor en donde se conservara o colocara vegetación para que puedan bajar a comer néctar, recuperarse del viaje y continuar”, afirma Ek del Val.
No solamente hay acciones que se pueden implementar a nivel federal, pues la especialista considera que de manera individual todas las personas pueden apoyar en la conservación de la especie y de su proceso migratorio.
Ek del Val enfatiza que una de las mejores maneras es informándose de la situación actual de la mariposa y, si es posible, involucrarse en proyectos de conservación de los bosques, ya sea aportando dinero o contribuyendo de alguna manera.
Otra estrategia que se puede implementar desde lo individual es que, si se tiene un jardín, se coloquen flores y diversidad de vegetación para que las mariposas puedan bajar durante su trayecto a alimentarse. La especialista en ecología refiere que se ha comprobado que esta también es una manera de apoyar su migración.
Para Víctor Sánchez Cordero, la sociedad también puede sumarse a programas de ciencia ciudadana, donde se puede participar registrando avistamientos de mariposas, larvas y huevos, una iniciativa que tiene como función recopilar datos a gran escala para ayudar a comprender y conservar la ruta migratoria.
En México, uno de los proyectos de avistamiento es el Programa Correo Real, mediante el cual se puede reportar la presencia de la especie para formar parte de la red de monitoreo ciudadano.
Dentro de las iniciativas que expertos y científicos han comenzado a implementar se encuentra la migración asistida, proceso que consiste en establecer poblaciones de algunas especies de plantas fuera de su área de distribución natural.
Un estudio de la UNAM menciona que el movimiento de las poblaciones de plantas no es suficientemente rápido como para que puedan llegar a los lugares en donde el clima es más adecuado.
El clima adecuado para el oyamel, de acuerdo con el estudio, está en montañas más altas que las de la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, como el Nevado de Toluca, en el Estado de México, y La Malinche, en la frontera entre Tlaxcala y Puebla.
Expertos y científicos en la materia consideran que el Nevado de Toluca puede ser un nuevo refugio para la mariposa monarca debido a que algunas colonias de la especie ya han llegado a establecerse en el lugar.
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