Laguna de Chacmuchuch: Tres décadas bajo la sombra de la basura

Joana Maldonado · 13 de octubre de 2026

Laguna de Chacmuchuch: Tres décadas bajo la sombra de la basura

Desde hace más de 30 años, activistas ambientales y comunitarios mantienen la defensa de la Laguna de Chacmuchuch, ubicada al norte de Cancún, cuyo problema se mantiene pese a la clausura de un vertedero municipal hace 21 años. El cuerpo lagunar registra contaminación por el derrame de lixiviados y más de 40 basureros clandestinos que subsisten a los alrededores, contaminando el hábitat de muchas especies. 

El caso ha sido documentado por Bernardo Hautenne, activista ambiental, en “Chacmuchuch: sufre y calla”, su segundo documental, el cual refleja precisamente lo que este sistema lagunar guarda en sus más de 12 mil hectáreas como consecuencia de un basurero activo durante una década (de 1995 a 2005) y que era el receptor de los residuos de Cancún e Isla Mujeres. 

Hautenne destacó que este trabajo es parte de una trilogía que aborda la problemática de la Laguna e ilustra la resistencia de la sociedad civil para su defensa iniciada por Lorenzo Canul.  El primer documental se estrenó hace dos años bajo el nombre “Un ecocidio quieto” y ahora, en la segunda entrega, se privilegia la voz de la comunidad de silvicultores.

La Laguna de Chacmuchuch sufre el abandono gubernamental y el abuso de vecinos y empresas.
Foto: Joana Maldonado

En “Chacmuchuch: sufre y calla” se explora la crisis socioambiental que amenaza la Laguna con el derrame de lixiviados provocado por el basurero que fue clausurado en 2005, ubicado en lo que hoy se conoce como la zona continental e Isla Mujeres, pero también el silencio de las comunidades locales, además de contar sobre la movilización ciudadana que surgió después de “Un ecocidio quieto”.

Hautenne explicó que el título del documental obedece al nombre de una de las tinas de lixiviados llamada “Sufre y calla” para provocar a quienes defendían el sitio y eran criminalizados por el gobierno. 

El documental se divide en cinco capítulos, con distintas perspectivas sobre la problemática y sobre los esfuerzos ante la normalización progresiva de una degradación ambiental que ocurre a pocos kilómetros de una de las zonas turísticas más importantes de México. El estreno fue el pasado viernes en el Teatro 8 de Octubre de Cancún y se puede ver a través de la plataforma de YouTube desde este domingo.

Área Natural Protegida en abandono institucional

La laguna de Chacmuchuch es considerada Área Natural Protegida (ANP) de carácter estatal desde agosto de 1999 bajo la categoría de Zona Sujeta a Conservación Ecológica y Refugio Estatal de Flora y Fauna. Pero, a la fecha, es el escenario de un desastre natural del que no hay respuesta institucional para su protección, denunció la presidenta de la Asociación Civil Silvicultores en Terrenos Nacionales de Isla Mujeres, Claudia Canul Ovando, quien junto con sus dos hijas ha seguido la lucha que inició su padre, Lorenzo Canul Palomo, a mediados de los años 90.

La Laguna de Chacmuchuch sufre el abandono gubernamental y el abuso de vecinos y empresas.
Foto: Bernardo Hautenne

Claudia Canul y sus hijas Claudia y Valeria Hernández Canul participan en la organización comunitaria que desde su padre y abuelo Lorenzo, defendió la Laguna y la localidad del Pedregal del Río Manatí.

El costo comunitario de defender el manglar

Durante la conferencia de prensa para la presentación del documental, Claudia Canul recordó que el legado de su padre comenzó desde el momento en que se dio cuenta que abrían camino entre los manglares para lo que sería un basurero municipal, y que aun sin conocimientos técnicos o científicos pudo establecer que ello causaría un daño al ecosistema. 

Don Lorenzo fue entonces criminalizado por el gobierno en turno, incluso encarcelado y acusado de invasión. Su hija recordó cómo la policía y el ejército llegaron a la localidad para tirar con motosierras las palapas de los vecinos. 

Lorenzo también fue el primero en dar cuenta de cómo las tinas de lixiviados tenían tuberías que descargaban los líquidos hacia la selva. Al reclamar al gobierno, fue víctima de acoso, incluso mediático. Diez años después, el basurero fue clausurado, pero no los problemas ambientales que causó. Una vez cerrado, el derrame de lixiviados continuaba por la presencia de los residuos.

La Laguna de Chacmuchuch sufre el abandono gubernamental y el abuso de vecinos y empresas.
Foto: Bernardo Hautenne

“Había moscas, olores feos, teníamos que pasar por los caminos llenos de grasa y hasta de animales muertos, nosotros nos enfermábamos. Vivimos el proceso de un basurero en abandono y pasamos años para que se pudiera limpiar; los vecinos nos organizamos para limpiar”, señaló, mientras en el fondo se proyectan fotografías de un cerro de basura tres o cuatro años después de la clausura del sitio. 

Por el suelo kárstico que caracteriza toda la península de Yucatán, este filtrado de lixiviados ha provocado desde entonces la contaminación del manto freático, y hasta la fecha el agua tiene mal olor y es motivo de la muerte de muchos animales, tanto domésticos como silvestres. Además, ha trastocado las actividades silvícolas de las que aún dependen unas 25 familias. 

“Por eso estamos en esa lucha, haciendo que se escuche y que llegue a oídos de todo Quintana Roo; no debemos permitir estas acciones, que un gobierno olvide que habrá consecuencias para el ser humano y que sepan que las comunidades que viven alrededor de un basurero tengan las voces, porque a nosotros nos han callado durante muchos años”, puntualizó.

Las necesidades más urgentes de la laguna

La organización pide de forma prioritaria una caseta de vigilancia, pues en el lugar se han detectado hasta 42 puntos de basureros clandestinos que incluso son utilizados por cadenas hoteleras para sus desechos, además del ingreso de cazadores furtivos.

La Laguna de Chacmuchuch sufre el abandono gubernamental y el abuso de vecinos y empresas.
Foto: Joana Maldonado

La bióloga Dinorah Quintal, precisó que esta caseta es una de las cosas más urgentes que se necesitan en el sitio para proteger los dos accesos: la del sur, en las cercanías de la Universidad del Caribe (UNICARIBE); y la norte, por Arco Norte, a unos 300 metros de un Colegio de Bachilleres. 

“Esa caseta va a ayudar a que eso pare, en algún momento la Secretaría del Medio Ambiente mencionó que habría una caseta móvil, pero ya pasaron meses, un año o dos, y ahora se propuso hasta 2028”, subrayó.

Claudia Hernández aseguró que, para este punto, la lista de excusas ha sido amplia, comenzando por los permisos y otros temas relacionados con la burocracia local.

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También piden establecer las responsabilidades estatales y federales dentro del área y ser un precedente jurídico en México, así como el reconocimiento de las comunidades que han dedicado su vida protegiendo la laguna. Acusan que grupos externos, como el denominado “Guardianes comunitarios de Chacmuchuch”, son reconocidos ante el Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas de Quintana Roo (IBANQROO) y la Procuraduría de Protección al Ambiente (PPA) para simular acuerdos.

 Los activistas, han pedido también una planta de tratamiento con personal calificado.