Andro Aguilar · 9 de junio de 2026
Mónica y su hija Amanda están molestas por el cerco que implementarán las autoridades en los alrededores del Estadio Azteca para la inauguración del Mundial 2026 de la FIFA que les restringe el paso a su propia vivienda.
Mientras la alcaldía de Coyoacán asegura que el acceso de las personas que habitan en el perímetro está garantizado, siempre y cuando acrediten su domicilio mediante una identificación oficial o comprobante de domicilio, Amanda reprocha que en eventos previos los elementos policiacos no les permiten pasar, pese a identificarse.

“Yo, por ejemplo, tengo trabajo y me afecta muchísimo porque ni siquiera puedo salir caminando de mi propia casa”, dice la joven.
“Tenemos que dar mucha vuelta y buscarle por otros lados para entrar aquí. Cuando hay partido se nos cierra todo y los policías se ponen muy necios. Nos tardamos más de una hora para entrar”, añade la señora Mónica.
La madre de familia cuestiona por qué un evento privado tiene que generar molestias a los vecinos que ni siquiera participarán en él.
“Que hagan su relajo, que hagan lo que quieran, pero que no nos molesten. Nosotros no tenemos nada que ver con eso del estadio. Que nos dejen ser libres, como siempre lo hemos hecho, estar libres en nuestras calles, en nuestras propias casas. Vamos a estar peor que en la pandemia. No vamos a poder salir. No se vale”.
En unas horas más en torno de la sede inaugural del Mundial 2026 serán instalados distintos filtros que impedirán el paso a personas que no vivan en las calles aledañas o tengan un boleto de ingreso al juego.
Para ello, serán desplegados más de 7 mil 800 elementos de seguridad, principalmente de la policía capitalina, pero también del Ejército Mexicano, Guardia Nacional, Fuerza Aérea Mexicana y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana federal, así como personal del gobierno de Ciudad de México.
El estricto operativo en la llamada “primera milla” incluyó el censo de vehículos pertenecientes a los habitantes de la zona, identificados con un código QR que guarda los datos de los automóviles y motocicletas para que puedan ingresar previa revisión de las autoridades.
Para algunos de los vecinos, el cerco significa una frontera que los separa de un espectáculo que les es ajeno. Acusan que en los “ensayos” previos ya han padecido la intransigencia de los policías para permitirles el paso a sus propias viviendas.

Agustina Aguilar, vecina de 71 años, propietaria de un negocio de raspados y bebidas refrescantes, dice que la instrucción oficial para ella fue clara: debe abastecerse de sus insumos y mercancías antes del día del partido y, de preferencia, no salir de su casa.
La señora recuerda con un poco de nostalgia los torneos previos que le tocó vivir cerca del estadio, sin restricciones de paso ni vallas. Los turistas y la población mexicana podían convivir y no hubo ningún problema.
“Ahorita sí como que nos tienen aislados porque de hecho se va se a cercar todo eso con las vallas de fierro, como si estuviéramos… dicen allá los ricos y acá los pobres”.
Agustina lamenta que el evento termine afectando la vida de los vecinos, que no pueden realizar sus actividades con normalidad ni la visita de sus familiares, como ya le ocurrió en un evento previo.
“Vinieron mis nietos, salimos y no nos dejaron entrar. Le enseñé la (credencial) del INE, la otra de la tercera edad. Les digo (a los policías): ‘Vivo aquí arriba a tres cuadras y yo tengo mandado.’ Ni modo que yo me suba con mis bolsas… y se aferraron a un no, definitivamente no”.

A sus 38 años, Edith Sánchez vive la antesala del Mundial con el corazón dividido. Ella considera que el cerco es comprensible para garantizar la seguridad y ya registró su automóvil con el código QR que le solicitaron las autoridades; pero le frustran los rumores de que no les permitirán acercarse a pie al perímetro del estadio si no cuentan con un boleto.
Edith explica que existe una versión de que los vecinos y comerciantes no podrán cruzar la valla que se coloque en el Circuito Estadio Azteca, la calle que está junto al estadio.
“Es un tema de teléfono descompuesto, pero en caso de que realmente fuera el tema, pues la verdad, en lo personal que me gusta el futbol, no estoy de acuerdo porque es una fiesta que en vez de separarnos debería de juntarnos. Y es un evento también familiar (…) Es un evento histórico, de primer mundo. ¿Y por qué no sentirlo en la piel, con la cultura, la esencia que tenemos nosotros los mexicanos? ¡Somos fiesteros y futboleros!”.
Ricardo Reyes, de 78 años de edad, llegó antes que el Estadio a Santa Úrsula, incluso fue trabajador en la construcción del inmueble, como ayudante de soldador a los 17 años de edad. Guarda fotografías de cómo era el estadio en otras competencias y recuerda otros torneos en los que las personas sentían más cercano el torneo.
“Los mundiales han cambiado. Hay más restricción, viene siendo como un ‘apartheid’, un búnker para el estadio y la mera verdad los mundiales no han hecho que sea una comunión entre países, al contrario se ve que es discriminación”.
Dice que algunos de los vecinos que tienen que registrar sus automóviles están molestos.
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“No había tanto la discriminación como la va a haber ahora”.
La madre de Briseida Delgado lleva 34 años vendiendo quesadillas, gorditas, sopes y tacos de bistec afuera de su vivienda, que está a unos metros del Estadio Azteca. Las autoridades les informaron que la única forma de vender sería dentro de sus patios, que no son lo suficientemente grandes. En los “ensayos” pudieron instalarse fuera de sus domicilios con la condición de no vender nada de bebidas alcohólicas, algo que la familia cumplió para no tener problemas.
Su mamá vendió tacos, su sobrina y ella vendieron alitas y papas. Uno de sus primos y otra prima también vendieron tacos.
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“Respetamos todo, no nos dejaron vender cerveza y sólo pura comida. Todo estuvo bien, no pasó nada. Eso sí, era mucha seguridad, pero ni un conflicto, nada”.
La señora Briseida, ahora tiene duda sobre si la valla que las autoridades coloquen en la avenida Estadio Azteca va a permitir el contacto de los comerciantes con los asistentes. De no ser posible, advierte, organizarán una protesta el mismo día de la inauguración del Mundial.
“Pues el extranjero viene a comer comida mexicana, ¿no? O sea, al menos que el Estadio Azteca quiera llevarse todo y no dejar así como que un poquito a los de afuera. […] Nosotros tenemos pensado, bueno, mis primos y eso porque somos pura familia, irnos a plantar a la esquina y cerrarla”.

El alcalde Giovani Gutiérrez detalló que el operativo abarca ocho colonias, de cuyos habitantes ya se han censado miles de vehículos para que puedan circular. En entrevista, el funcionario asegura que el identificador QR garantizará la “seguridad, tranquilidad y movilidad” de los colonos. Para el resto de la población que tenga la intención de acercarse a vivir el ambiente mundialista, sin contar con entradas ni residencia, el alcalde lanzó un mensaje directo y disuasivo:
“Yo te recomiendo que si no tienes QR, porque no vives ahí, si no tienes boleto o si no vives ahí y no tienes vehículo y entras como peatón, pues si no es todo esto, pues no, no vayas, no te acerques porque va a estar saturado, ¿verdad?, de vehículos, porque también hay vehículos oficiales, también hay patrullas, elementos de seguridad. Entonces, por el bienestar de las personas que viven dentro del perímetro, recomendamos no ir a esos lugares”.