“No estamos contra el Mundial”: las estampitas que recuerdan a los desaparecidos en Jalisco

Manu Ureste y Diego Fernández G. · 8 de junio de 2026

“No estamos contra el Mundial”: las estampitas que recuerdan a los desaparecidos en Jalisco

A primera vista parecen las clásicas estampitas del Mundial 2026: tienen fondo verde. Un retrato al centro. El nombre de una persona en la parte inferior. Y una playera de la selección mexicana que recuerda a los álbumes Panini que millones de aficionados intentan completar cada cuatro años.

Pero los rostros que aparecen en estas estampas no son de futbolistas. Son los de miles de personas desaparecidas en Jalisco.

Héctor Adrián. Yurgen Velasco. Ricardo Zepeda. Jordi Cárdenas.

Nombres que no aparecerán en la convocatoria mundialista de Javier “El Vasco” Aguirre, pero cuyas familias se resisten a dejar fuera de la conversación pública mientras Guadalajara se prepara para recibir tres partidos de la Copa del Mundo 2026.

Los rostros de las estampas no son de futbolistas; son miles de personas desaparecidas en Jalisco
Los rostros de las estampas no son de futbolistas; son miles de personas desaparecidas en Jalisco. Fotos: Diego Fernández González

Las estampitas fueron colocadas esta semana por integrantes del colectivo Luz de Esperanza en Guadalajara, una de las ciudades sede del torneo. Animal Político atestiguó, en un recorrido por la capital tapatía, que están por todo el Centro Histórico. La intervención busca aprovechar la atención global que genera el futbol para recordar una realidad mucho menos festiva: Jalisco concentra una de las crisis de desaparición más graves del país. Más de 16 mil personas permanecen desaparecidas o no localizadas en el estado, mientras que a nivel nacional la cifra supera las 130 mil.

“No estamos en contra del Mundial. Estamos en contra del olvido”, resume en entrevista Héctor Flores, cofundador del colectivo y padre de Héctor Daniel Flores Fernández, desaparecido desde mayo de 2021.

La frase se ha convertido en la consigna de una iniciativa que intenta abrirse paso entre los preparativos de la mayor fiesta deportiva del planeta. Mientras autoridades estatales y municipales afinan detalles para recibir a miles de turistas y ser vista por millones de espectadores alrededor del mundo —durante un recorrido realizado la primera semana de junio todavía podían verse obras a marchas forzadas para instalar una enorme pantalla en la fan zone, a espaldas de la Catedral— los colectivos continúan recorriendo barrancos, lotes baldíos, viviendas abandonadas y fosas clandestinas en busca de quienes siguen sin regresar a casa.

“Todos los días desaparecen personas y no podemos dejar de buscarlas por el Mundial. No podemos dejar de nombrarlas”, plantea Flores.

La idea de las estampitas de Panini con los rostros de los desaparecidos surgió a partir de una pregunta sencilla: ¿cómo llamar la atención de una sociedad que vive inmersa en la conversación mundialista?

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La respuesta fue apropiarse del lenguaje visual del futbol.

Si el Mundial 2026 genera emoción, identidad y memoria colectiva, ¿por qué no utilizar esa misma herramienta para recordar a quienes faltan?

Las estampitas reproducen casi todos los elementos de los cromos tradicionales. Solo cambian una cosa esencial: en lugar de celebrar a figuras deportivas, exhiben los rostros de personas cuyo destino sigue siendo desconocido.

El mensaje apunta tanto a los habitantes de Guadalajara como a los visitantes nacionales y a los miles de extranjeros que se prevé que llegarán a la ciudad durante el torneo.

“Queremos recordarle al turismo internacional que las personas desaparecidas también cuentan, que tienen que ser nombradas, que también son mexicanas y que tienen derechos”, explica Flores.

Héctor Flores posa junto a estampitas con rostros de personas desaparecidas en Guadalajara
Héctor Flores posa junto a estampitas con rostros de personas desaparecidas en Guadalajara. Fotos: Diego Fernández González

Detrás de cada cifra hay una familia que sigue buscando. La de Héctor Flores es una de ellas.

Su hijo, Héctor Daniel, desapareció el 18 de mayo de 2021. Su caso es uno de los pocos reconocidos judicialmente como desaparición forzada. Según cuenta Flores en una entrevista realizada en el Centro Histórico, junto a un transformador de luz forrado con estampitas de los desaparecidos, su hijo fue privado de la libertad por elementos de la Fiscalía estatal en coordinación con integrantes del crimen organizado.

Desde entonces, la búsqueda no ha terminado. Y tampoco las preguntas.

Un mes después de la desaparición, una persona que aseguró haber permanecido cautiva junto a Héctor Daniel relató que ambos estuvieron en una casa de seguridad en Guadalajara. Según ese testimonio, el joven podría haber sido trasladado posteriormente a campamentos de reclutamiento forzado operados por grupos criminales en la región de Ameca y Tala.

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Sin embargo, cinco años después, su padre sigue buscándolo. Y, en esa búsqueda, sigue encontrando cuerpos.

Unos días antes de la entrevista, durante una jornada de búsqueda realizada junto con la Comisión Nacional de Búsqueda, integrantes de Luz de Esperanza localizaron tres cuerpos en Tlajomulco.

La próxima semana volverán a salir a campo.

“Los colectivos vamos a seguir buscando. Y, desgraciadamente, seguimos encontrando personas todos los días”, dice.

La otra cara de la Guadalajara mundialista
La otra cara de la Guadalajara mundialista. Fotos: Diego Fernández González

La otra cara mundialista: las fosas

Esa es la otra cara de la Guadalajara mundialista. La ciudad de los estadios llenos, los espectáculos internacionales, el aeropuerto remodelado y las inversiones multimillonarias en obras conviven con otra geografía menos visible, aunque de sobra conocida por los tapatíos: la de las fosas clandestinas.

En un radio de entre 15 y 18 kilómetros del estadio Akron, una de las sedes del Mundial 2026, fueron localizadas tres de las fosas más grandes halladas en los últimos años en la zona metropolitana de Guadalajara. De esos sitios se recuperaron más de 280 bolsas con restos humanos.

Y no es el único caso.

En distintos puntos de Zapopan, Tlajomulco, Tlaquepaque y Guadalajara se han localizado sitios de inhumación clandestina durante los últimos años.

“La realidad es que todo el territorio es una fosa”, sostiene Flores.

La frase puede sonar exagerada. Sin embargo, basta revisar los registros de hallazgos para entender por qué tantas familias la repiten.

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Barrancos. Casas abandonadas. Parcelas. Brechas. Bodegas.

Incluso en el Mercado de Abastos, uno de los principales centros de distribución de alimentos de la ciudad, fue localizada una fosa clandestina.

Para los colectivos, la desaparición no es una crisis del pasado ni una herida cerrada. Es una emergencia cotidiana.

Por eso observan con preocupación los preparativos del Mundial 2026.

No porque rechacen el torneo en sí. No porque estén en contra del futbol. Sino porque temen que la narrativa de celebración vuelva a desplazar a las víctimas y a empujarlas, una vez más, hacia el olvido.

Durante años, familiares de desaparecidos denunciaron que sus cédulas de búsqueda eran retiradas de espacios públicos por autoridades municipales o cuadrillas de limpieza urbana. “Están desapareciendo a los desaparecidos”, ha denunciado en reiteradas ocasiones el propio Héctor Flores.

Familias de desaparecidos tomaron el símbolo más reconocible del Mundial y lo convirtieron en una herramienta de memoria
Familias de personas desaparecidas tomaron el símbolo más reconocible del Mundial y lo convirtieron en una herramienta de memoria. Fotos: Diego Fernández González

Hoy, gracias a la presión social y mediática, aseguran que la situación ha mejorado. Al menos, en el Centro Histórico de Guadalajara, donde las fichas de búsqueda y las estampas Panini intervenidas conviven con las lonas publicitarias de la FIFA promocionando la justa mundialista.

Pero la preocupación permanece.

¿Qué ocurrirá cuando las cámaras internacionales lleguen a la ciudad?

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Por ahora, las familias han decidido responder con una estrategia simple: tomar el símbolo más reconocible del Mundial y convertirlo en una herramienta de memoria.

Porque mientras miles de aficionados intercambian estampitas para completar un álbum, ellas siguen intentando completar algo mucho más difícil: encontrar a quienes faltan.

Por eso insisten en repetir una consigna que, en Guadalajara, suena más a recordatorio que a una protesta:

“No estamos en contra del Mundial. Estamos en contra del olvido”.