CDMX tendrá sistema de cuidados: “no es un punto de llegada, sino de partida”

Marcela Nochebuena · 27 de mayo de 2026

CDMX tendrá sistema de cuidados: “no es un punto de llegada, sino de partida”

Corresponsabilidad, centros de cuidado, casas de día, servicios de apoyo y protección para quienes cuidan son algunos de los puntos centrales de la iniciativa de ley aprobada este martes por el Congreso capitalino que dará vida al sistema de cuidados de la Ciudad de México.

La ley busca reconocer, redistribuir y reducir la carga de cuidados, que en este país afecta principalmente a las mujeres: 19.6 millones están fuera del mercado laboral por dedicarse a tareas de cuidados.

La iniciativa también propone visibilizar los trabajos de cuidado al reconocer su aportación a la economía de la ciudad; establecer, progresivamente, mecanismos para lograr una retribución justa, tanto de los trabajos remunerados como de los no remunerados, así como desmercantilizar, desfeminizar y desfamiliarizar, progresivamente, el trabajo de cuidados.

La persona cuidadora usa tiempo que no se destina a sus proyectos personales y familiares
La persona cuidadora usa tiempo que no se destina a sus proyectos personales y familiares. Foto: Cuartoscuro

Para ello, es indispensable reconocer la responsabilidad compartida entre el Estado, el sector social y el productivo en torno a la garantía de este derecho, al tiempo de promover una mayor protección a los derechos de las personas cuidadoras. A esto se suman programas y planes para garantizar el ejercicio del derecho al cuidado para quienes así lo requieran.

Esto ocurre luego de un largo periodo que incluyó la promoción de un recurso legal contra el Congreso de la Unión y la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, por su omisión de legislar el sistema —mandatado en la Constitución capitalina desde su promulgación en 2017—, la orden judicial explícita de hacerlo y el aplazamiento de Brugada para presentar su propia iniciativa a partir del momento en que la prometió.

Desde entonces activistas habían señalado que la iniciativa cumplía con los mínimos dado que retoma el trabajo impulsado en todas las propuestas previas, particularmente en la que presentó la Coalición por el Derecho al Cuidado Digno y Tiempo Propio de las Mujeres; sin embargo, tendría que ser afinada con la participación ciudadana de los grupos representados para alcanzar el estándar de la ley modelo de esa agrupación.

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Por otro lado, también se ha señalado que si bien la ley permitirá crear un sistema de cuidados con una irreductibilidad y progresividad presupuestales, deben existir lineamientos claros y procesos de seguimiento sobre esos recursos que tendrían que replantearse de forma adicional a los anexos que agrupan programas que ya existen, pero que no fueron pensados expresamente para ese fin.

De acuerdo con la iniciativa, el derecho al cuidado implica también el reconocimiento y la revalorización de su contribución a la economía: “cada actividad de cuidado exige de la persona cuidadora un uso de tiempo que no se destina a sus proyectos personales y familiares, a sus planes de vida y a su propio bienestar. A pesar de que el mercado y el capital privado se alimentan y sostienen de él, este sigue siendo invisibilizado, desvalorizado y, en la mayoría de los casos, no remunerado”.

La combinación de jornadas laborales remuneradas, sumadas a los tiempos de traslado y a los cuidados no remunerados, conforman una doble jornada que deriva en el incremento de la pobreza de tiempo para las personas, afectando en mayor medida a las mujeres con menos horas para el descanso, la recreación o el desarrollo personal, educativo y profesional.

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La iniciativa establece que a pesar de la importancia del trabajo de cuidados, incluyendo el doméstico, históricamente el único trabajo visibilizado, valorado y reconocido como tal ha sido el remunerado. De esa forma, el salario pagado al trabajador no contempla el costo total de la producción, sino que las labores para lograrla descansan, desvalorizadas, sobre las mujeres.

El trabajo doméstico y de cuidados ha operado tradicionalmente como un subsidio que abarata el precio de la mano de obra de los trabajadores en el mercado y asegura su reproducción”, sostiene el documento. Según datos del INEGI, el trabajo no remunerado, doméstico y de cuidados representa aproximadamente 12 % del Producto Interno Bruto (PIB) de la capital.

Para las mujeres es una carga desproporcionada: al asumir cerca del 70 % de estas labores, esa distribución desigual limita su autonomía e independencia económica, especialmente para las más pobres, restringe su acceso a empleos formales y bien remunerados, contribuye a la sobrecarga emocional, a las afectaciones a la salud mental y a la reproducción de otras expresiones de desigualdad estructural.

“Así, esta problemática afecta de manera contundente a las personas jóvenes, ya que son principalmente las mujeres en este grupo poblacional quienes están excluidas de la educación y de las redes de empleo, debido a que son las responsables de realizar trabajos de cuidado no remunerados”, apunta la iniciativa. 

La nueva ley obliga al gobierno de la Ciudad de México a establecer un modelo de atención integral
La nueva ley obliga al gobierno de la Ciudad de México a establecer un modelo de atención integral. Foto: Cuartoscuro

“Es base del Sistema partir de cuidar a quienes nos cuidan”

La nueva ley obliga al gobierno de la ciudad a establecer un modelo de atención integral dirigido a las personas cuidadoras, especialmente a aquellas que realizan trabajos de forma no remunerada. “Es una base del Sistema partir de cuidar a quienes nos cuidan. Las personas cuidadoras son sujetos de derecho y representan los cimientos de la comunidad, por lo que el Sistema establecerá a nivel legal sus derechos”, promete.

El sistema sería ejecutado a través de políticas, programas y acciones sociales que deberán aplicarse en materia de cuidados; mecanismos para la ampliación del acceso, la mejoría en la calidad y la actualización de los servicios públicos de cuidados que repercutan positivamente en el nivel de vida de las personas habitantes de la ciudad; coordinación de esfuerzos para la ampliación, actualización, recuperación y mantenimiento de la infraestructura pública de cuidados y los equipamientos correspondientes, en igualdad de condiciones de calidad y proporcionalidad, así como la emisión de lineamientos, regulaciones, orientaciones y recomendaciones para la adecuada operación de los servicios de cuidado de orden público, comunitario y privado.

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“Hoy es un día histórico, hoy damos un paso en esta ciudad con la aprobación de la ley del sistema de cuidados, que hay que decirlo muy claro y muy fuerte: no es solamente un trámite administrativo, no es solamente un trámite legislativo, es un acto de justicia social, de igualdad, de reconocimiento para millones de personas que durante décadas han sostenido la vida cotidiana desde el trabajo invisible del cuidado”, señaló este martes durante el razonamiento en el pleno Xóchitl Bravo Espinosa, legisladora de Morena.

En tanto, Lizzette Salgado, del PAN, hizo referencia a la larga historia detrás: en 2017, la Constitución capitalina reconoció el derecho al cuidado y ordenó la construcción de un sistema público de cuidados para la Ciudad de México. Sin embargo, ese mandato permaneció pendiente durante años.

“Fue incluso necesaria la intervención de la Corte para recordarnos la obligación de concluir este proceso legislativo. Por eso vale la pena decirlo con claridad: hoy no estamos creando un derecho nuevo, estamos cumpliendo una responsabilidad constitucional que la ciudad tiene pendiente. También es importante reconocer algo más: esta no es una ley construida desde el escritorio, no es ajena a las personas que busca beneficiar, no puede explicarse únicamente por la voluntad de un gobierno o de una fuerza política o de una sola persona”, añadió.

Nadie crece solo, nadie sana solo y nadie envejece solo
Nadie crece solo, nadie sana solo y nadie envejece solo. Foto: Cuartoscuro

El sistema no es un punto de llegada, sino un punto de partida, recordó Claudia Nelí Morales, del Partido Verde Ecologista de México, y requerirá presupuesto, coordinación, voluntad política y participación social, seguir escuchando a quienes cuidan y a quienes necesitan cuidados, al igual que mantener viva la convicción de tener una sociedad más justa.

El grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano, en voz de Royfid Torres, apuntó que la ley no cambiará la vida de las mujeres solo por aprobarse, pero sí es una ruta y pone por primera vez sus historias en el centro de la discusión pública: “esta ley sí dice con todas sus letras que el cuidado no es un asunto privado, no es un asunto sólo de mujeres, no es un asunto de las familias, que se las arreglen como puedan; es un asunto de Estado, de la comunidad y de todas y de todos”.

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Valentina Batres, de Morena, añadió que a muchas mujeres no se les preguntó si querían cuidar, simplemente se asumió que debían hacerlo y que no debía reconocerse, que no había que pagar lo que se necesitaba, ni medirlo ni discutirlo políticamente, pero la ley saca el cuidado del rincón donde la desigualdad lo había puesto.

El cuidado nos recuerda que nadie vive solo, que nadie crece solo, que nadie sana sola, que nadie envejece sola. La vida humana no es competencia de individuos aislados, sino una red de dependencias, afectos, responsabilidades y apoyos. Por eso una ciudad que cuida es una ciudad más fuerte, porque entiende que su fortaleza está en no abandonar a las personas a su suerte”, agregó.

Con 64 votos a favor, 0 en contra y 0 abstenciones, la Ciudad de México se convirtió en la segunda entidad de la República que legisla un sistema de cuidados.