Marcela Nochebuena · 22 de abril de 2026
El 24 de abril de 2007, la Ciudad de México se convirtió en la primera entidad de la República en despenalizar el aborto hasta la semana 12 de gestación. En la víspera del 19 aniversario de esa reforma, organizaciones de la sociedad civil sostienen que la capital puede volver a ser pionera en el país eliminando el delito del Código Penal en definitiva.
Eso significa reconocer que el aborto es un servicio de salud y un derecho humano, y permitiría promover que las personas puedan tener acceso a este en condiciones justas, dignas y sin presiones.
Seguir castigando el aborto en las leyes capitalinas ha tenido como consecuencia que de enero de 2015 a febrero de 2026 exista un registro de mil 587 carpetas de investigación por el delito de aborto en la capital, el mayor porcentaje a nivel nacional.
Detrás de esto está el estigma y estereotipo de que las mujeres y personas con capacidad de gestar tienen como destino maternar, opina Fernanda Castro, oficial de incidencia de GIRE. La criminalización, a su vez, vuelve a reforzar ese estereotipo y genera efectos inhibitorios en quienes deciden abortar.
“Nos preocupa porque mientras persista la criminalización, se reproducirán estigmas, discriminación, violencia de género y maternidades forzadas para niñas, adolescentes y personas en situación de mayor riesgo”, explica.
“La criminalización está teniendo un efecto inhibitorio, es decir, que el personal de salud puede negar el servicio por estigma, desconocimiento o por declararse objetores de conciencia, y al mismo tiempo, las personas usuarias que requieren el servicio, por miedo a ser juzgadas y criminalizadas, acuden a lugares en donde su salud puede ponerse en riesgo”, agrega la activista.
El mensaje que envían las organizaciones al Congreso de la Ciudad, donde permanece congelada una iniciativa para eliminar el delito del Código Penal capitalino, es que la ciudad está lista para despenalizar totalmente. Tiene todas las condiciones y actores importantes que han trabajado y están trabajando de manera histórica que hoy pertenecen al gobierno de la capital, además de la voluntad política que han mostrado diversas legisladoras.
También lee: Reformas pendientes para consolidar el derecho al aborto en CDMX y Aguascalientes, urgentes rumbo a este 8M

La propia secretaria de las Mujeres de la Ciudad de México, Daptnhe Cuevas, reconoció que, sin desestimar el importante logro que ocurrió hace casi 19 años, hoy el momento que vive la capital es diferente, considerando además la serie de legislaciones regresivas que siguieron a la reforma. Por eso, “no cabe que el aborto sea un tema del ámbito penal y lo sabemos”.
Ante ello, apunta, el reto y el trabajo cotidiano es plantear cómo puede construirse la ruta para ser como, hace 19 años, pioneras en la ciudad. “Celebramos estos primeros 19 años con el compromiso de que esta ciudad pionera siga construyendo escenarios donde las mujeres podamos ser verdaderamente libres”, sostiene.
Patricia López, de Ddeser, destaca que mantener el aborto como un delito envía un mensaje punitivo que valida el juicio público y la violencia institucional. Es una carga simbólica que profundiza las brechas de desigualdad y transforma lo que debería ser un derecho humano a la salud en un motivo de sospecha social.
“Esto obliga a las mujeres y personas gestantes a enfrentar procesos de mucha culpa y aislamiento que vulneran gravemente su dignidad y su autonomía reproductiva. La despenalización no es solo un trámite jurídico; es una condición indispensable para la ciudadanía plena de las mujeres y personas con posibilidad de gestar. Sin autonomía sobre nuestros cuerpos, no hay una democracia ni justicia posible”, apunta.
Aidé García, directora de Católicas por el Derecho a Decidir, considera importante que en una ciudad como esta se replantee hablar de derechos plenos cuando aún se criminaliza el aborto. “El momento para avanzar es ahora; la evidencia es contundente: la despenalización del aborto salva vidas, ha reducido riesgos y ha permitido que miles de personas ejerzan su derecho a decidir en condiciones seguras”, afirma.
Puedes leer: Corte invalida ley de Sinaloa que permitía a tutores decidir sobre el aborto de mujeres con discapacidad

Ante ello, Ddeser, Católicas por el Derecho a Decidir e Ipas puso a disposición la plataforma Focos, una herramienta para visibilizar la realidad del aborto en México mediante datos claros y argumentos sólidos que desmontan el estigma. Llamaron a las autoridades para que aprovechen ese recurso y legislen con base en evidencia y derechos humanos, no en prejuicios, códigos morales o individualidad.
La plataforma, explica López, es la apuesta de la organización para que la información venza el miedo y que, finalmente, el derecho a decidir sea una realidad segura y digna para todas las personas. El modelo debe transformarse del esquema de semanas a la eliminación del delito en el Código Penal para que la ciudad siga siendo un referente nacional, regional e incluso mundial.
La plataforma contempla un mapa digital nacional en el que aparecen focos en cada estado como una analogía de encender la voz: prender un foro significa haber contado un testimonio del momento en que se decidió no maternar. “Vamos a encontrar testimonios sumamente valiosos, en donde casi todas las mujeres lo hicieron en silencio y no acompañadas, o las que lo pudieron hacer fue acompañadas por sociedad civil organizada”, añade.
Desde la mirada de Católicas por el Derecho a Decidir, se incluyeron exvotos, para que las mujeres católicas que han decidido abortar también pudieran expresar su voz. Estos han sido sumamente emocionales para las organizaciones porque las mujeres denuncian que solo fueron acompañadas por su espiritualidad, su religión o su fe.
Ante un estudio presentado por Alondra Carrasco, vocera de Redefine, que documenta que en estados donde se ha despenalizado, incluida la Ciudad de México, se siguen realizando procedimientos invasivos y no se garantiza el aborto como cualquier servicio de salud, la secretaria de salud de la Ciudad de México, Nadine Gasman, reconoció que la capital aún enfrenta barreras prácticas y miedo al juicio social, aunque en 19 años se han practicado más de 300 mil atenciones dentro de los servicios de salud de la capital.
“Nuestro reto permanente es fortalecer la calidad de los servicios en toda la red pública, asegurar que haya una atención digna, un trato respetuoso, personal sensibilizado, capacitación continua, infraestructura, abasto, etcétera”, sostiene.