Verónica Santamaría · 7 de agosto de 2026
El gobierno de Claudia Sheinbaum dio su primer paso formal para evaluar el uso del fracking sustentable en México. El comité científico que creó la presidenta para analizar la viabilidad de esta técnica concluyó que podría aplicarse en el norte del país bajo condiciones estrictas, como el uso exclusivo de agua salada profunda y aditivos biodegradables. Organizaciones ambientalistas y climáticas advirtieron que el informe abre la puerta a la fracturación hidráulica y omite evaluar sus riesgos para la salud, la crisis hídrica que padece la zona y el cambio climático.
Al presentar sus primeras conclusiones para la extracción de gas natural no convencional, el Comité Técnico Científico puso especial atención en el norte del país por la abundancia de yacimientos no convencionales. El informe, dado a conocer con un retraso de poco más de dos meses respecto de la fecha anunciada originalmente, plantea la economía circular de los residuos que resulten de la fracturación, la prohibición de agua salobre, el uso exclusivo de agua salada profunda y aditivos biodegradables.
Estas fueron las condiciones planteadas por el Comité Técnico Científico para recurrir al “fracking sustentable” en el norte del país, como la presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado. En específico, la recomendación que hacen es explorar la implementación de la fractura hidráulica en la cuenca Sabinas-Burro-Picachos que se localiza en los estados de Coahuila y Nuevo León, así como en la cuenca de Burgos, en Tamaulipas.

Los integrantes del Comité Técnico Científico hicieron énfasis en la inviabilidad de llevar a cabo esta práctica en la cuenca Tampico-Misantla, ubicada entre Veracruz y el sur de Tamaulipas, bajo los criterios de protección ambiental, social, biodiversidad y densidad demográfica en la zona.
De acuerdo con activistas y organizaciones ambientalistas y climáticas, el comité también omitió mencionar los recursos económicos que se tendrían que invertir si se pretende hacer fracking en México.
En entrevista con Animal Político, Beatriz Olivera, directora de la organización Energía, Género y Ambiente A.C. (Engenera), destacó que uno de los temas que preocupan es el uso de agua salada para hacer fracturación hidráulica.

Para Olivera, el informe del comité representa una puerta de entrada al fracking en el norte del país, pues plantea explorar yacimientos no convencionales para extraer gas mediante fracturación hidráulica, siempre que exista disponibilidad de agua salada profunda.
“Esa es la precisión que se hace: el uso de agua salada, y se está poniendo mucha esperanza en este recurso, en que se encuentre agua y que no esté interconectada. No obstante, sí pareciera que esto es una puerta de entrada al fracking y no se toman en cuenta aspectos de salud”, subrayó la especialista.
La propuesta de utilizar agua salada profunda fue planteada por José Antonio Hernández Espíndola, hidrogeólogo y director de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, quien presentó una serie de condicionantes técnicas, como la prohibición absoluta de utilizar agua dulce —superficial o subterránea— destinada o comprometida para el consumo humano, la agricultura o la ganadería en las regiones del norte del país.
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A cambio, sugirió extraer y utilizar exclusivamente agua salada de formaciones geológicas muy profundas de 1,000 a 1,500 metros, y que por sus características no es apta para consumo humano debido a su alta salinidad.
Las organizaciones que conforman la Alianza Mexicana Contra el Fracking advirtieron que la región Noroeste del país, donde se concentran las regiones que son del interés del gobierno, atraviesa ya una profunda crisis hídrica.
Las cifras de la Alianza contrastan con lo propuesto por el comité científico: alrededor del 40 % de la superficie con potencial de hidrocarburos no convencionales presenta actualmente un estrés hídrico alto o extremo, y se proyecta que aumente hacia 2050.
Además, calcula que el 65 % del agua requerida para el fracking se ubica en regiones donde la operación consumiría entre el 50 % y el 100 % del agua disponible localmente. La Alianza concluye que 8 de cada 10 litros necesarios para el fracking generarán condiciones de riesgo hídrico grave para la región.

“El cambio climático es el gran ausente de esta conversación”, apuntó Pablo Montaño, coordinador de Conexiones Climáticas, en entrevista con Animal Político.
“La conversación del fracking se ha centrado sobre todo en aspectos de agua, de contaminación e impactos a las comunidades. Son temas muy importantes, pero en ningún momento se tocan los compromisos climáticos”, añadió.
Montaño también dijo que en la presentación de las conclusiones no se habló de los compromisos climáticos de los que México es parte, como el Acuerdo de París, un tratado internacional que rige las metas principales para limitar y evitar que aumente la temperatura del planeta.
El fracking, recordó Montaño, es una actividad destinada a la extracción y quema de combustibles fósiles que acelera la crisis climática. En ese sentido, la propuesta del Comité Científico es continuar incrementando esta emergencia climática.
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De acuerdo con el especialista, “encontrar nuevas formas para ampliar la extracción es ampliar la explotación y destrucción de nuestro planeta a través de este calentamiento global”.
Montaño afirmó que el “fracking sustentable” que impulsa la presidenta Sheinbaum no existe y es una mentira.
“No hay fracking sustentable. Es un falso debate que está planteando la presidenta desde su Comité. Eso no existe. El fracking no puede hacerse de manera sustentable. El fracking es para la extracción de hidrocarburos, lo que significa que cualquiera que sea la forma en que se extraiga, lo vas a quemar, lo que implica que va a contaminar, lo que implica que va a provocar más calentamiento al planeta”, dijo Pablo Montaño en entrevista con Animal Político.

El también comunicador climático reiteró que la práctica de fracking en Estados Unidos presume de nuevas tecnologías para usar menos agua, pero la realidad es otra.
“La industria utiliza agua porque es lo más barato, porque busca rentabilidad y lo mismo van a buscar aquí [en México]. La realidad es que el fracking se va a hacer a partir de empresas extranjeras, sobre todo de Estados Unidos, que tienen los conocimientos y la tecnología para hacerlo”, agregó.
Montaño señaló que Petróleos Mexicanos (Pemex) es una de las empresas que depende de esas industrias y empresas estadounidenses que se van a contratar y “van a ser quienes ganen” en México.
“¿Qué queremos decir con esto? Independientemente de la decisión que llegue a tener este comité ‘a modo’, no hay posibilidad de hacer fracking sustentable, eso no existe, es un falso debate y lo que vimos en Las Choapas, Veracruz, es una muestra del tipo de sacrificio que ocurre cuando se insiste en la producción de hidrocarburos”, apuntó.
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Montaño subrayó que prestar atención a continuar con un modelo que ya ha costado vidas y que ahora está costando la supervivencia de las comunidades y poca atención a su salud, solo reitera cuán lastimadas han sido por la industria, históricamente.
La presidenta Claudia Sheinbaum recibió y respaldó las recomendaciones que el Comité Técnico Científico le entregó en la conferencia de prensa de este jueves e hizo énfasis en que apenas se está analizando la posibilidad de utilizar la técnica de fracking en México.
La mandataria dijo que no se realizará fracturación hidráulica sin una consulta previa con las comunidades. Además, el grupo de expertos continuará informando cada dos meses sobre la planeación y la soberanía energética del país.