Una madre frente a la violencia de Acapulco: Nadia investiga la desaparición de su hijo

Manu Ureste · 5 de octubre de 2026

Una madre frente a la violencia de Acapulco: Nadia investiga la desaparición de su hijo

Era de noche cuando Nadia se sentó en un punto de venta de droga en una calle de Acapulco. Había llegado sola, siguiendo desesperada una información sobre su hijo desaparecido. Narra que vio entrar a varias personas a las que reconoció por fotografías que le habían enviado tras investigar por su cuenta. Después, delante de ella, comenzaron a vender droga.

Nadia había avisado a un comandante de la policía —con el que, explica, entabló algo parecido a una relación de confianza— que iría al lugar. Mientras esperaba, respondía al teléfono como si hablara con alguien que iba a recogerla de una fiesta. Hasta que recibió una advertencia: la habían reconocido y debía salir de la colonia.

Se levantó. Pasó a centímetros de aquellas personas y empezó a caminar. Según su relato, unos hombres la siguieron en motonetas.

Una madre frente a la violencia de Acapulco: Nadia investiga la desaparición de su hijo
Foto: Especial

Cuando volvió a hablar con el comandante, le dijo:

—Si va a buscar un cuerpo, busque dos, porque vienen detrás de mí.

La escena forma parte de la búsqueda que Nadia Elizabeth Bañuelos Rueda emprendió para encontrar a su hijo, Ángel Hinyaki González Bañuelos, desaparecido en Acapulco desde mayo de 2024. Tenía 32 años y había llegado al puerto para trabajar después del huracán Otis que arrasó la ciudad portuaria.

Desde entonces, su madre ha viajado de Puebla a Guerrero, recorrido colonias que no conocía, pegado folletos y reunido números de teléfono, fotografías y mensajes. Dice que lleva el peso de una investigación que no le ha dado respuestas sobre el paradero de Ángel.

Nadia cree que su hijo pudo haber sido asesinado. Tiene esa sospecha por los mensajes de Facebook que le envían personas que se presentan como habitantes de la zona. Hasta el momento, lo que sí sabe con certeza es que su hijo sigue desaparecido más de dos años después. 

Las llamadas que dejaron de llegar

Antes de la desaparición, Ángel le hablaba seis o siete veces al día, recuerda Nadia. Si se quedaba sin batería, buscaba cómo comunicarse desde otro teléfono para que ella no se preocupara.

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Vivía en Guadalajara y trabajaba para una empresa dedicada a instalar lonas. Era uno de los empleados que subían a las alturas: podía colocar estructuras a unos 20 metros del suelo, explica su madre.

Después de Otis, la empresa consiguió trabajo en Acapulco. Ángel se trasladó al puerto en febrero y, según Nadia, participó en el enlonado del estadio de tenis, a las afueras del puerto. 

La reconstrucción atrajo a trabajadores de otros estados. En mayo de 2024, un reportaje de N+ documentó que hoteles y contratistas recurrían a mano de obra foránea ante la demanda de reparaciones. Carpinteros, pintores y albañiles pasaban semanas en Acapulco trabajando.  

En la última conversación que Nadia recuerda, su hijo le dijo que tenía previsto un viaje en BlaBlaCar. Antes quería ir al mercado a comprar cosas para la familia. Le pidió que lo llamara a las nueve de la mañana.

Ella llamó. Pero su hijo no contestó. Volvió a intentarlo media hora después. Tampoco.

Nadia sitúa la pérdida de contacto el 25 de mayo de 2024; la ficha de búsqueda de la fiscalía lo da por desaparecido un día más tarde, el 26.

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Ángel Hinyaki González Bañuelos con su mamá Nadia Elizabeth. Foto: Especial. Foto: Especial

Los números desde los que Ángel le había llamado se convirtieron en las primeras pistas. Con ayuda de una persona que sabía de computadoras, cuenta, los relacionó con perfiles de Facebook. Llevó esa información cuando presentó la denuncia.

La pareja de Nadia viajó primero a Acapulco. Después fueron juntos. Se quedaban hasta una semana, regresaban a Puebla y volvían a salir.

También revisaron los comprobantes de los envíos de dinero que Ángel le hacía. En uno aparecía una tienda de La Poza. Por ahí, por esa colonia de Acapulco, empezaron a preguntar.

Buscar entre mensajes y amenazas

Nadia comenzó a repartir folletos con la fotografía de su hijo y sus propios datos: nombre, teléfono y rostro. Quería que quien supiera algo pudiera hablar directamente con ella.

Así recibió llamadas y mensajes. Algunos incluían fotografías de personas a las que señalaban como involucradas en la desaparición. Otros aseguraban que Ángel había muerto. Ninguno le permitió comprobarlo.

Aun así, siguió las pistas. Entró en La Poza por su cuenta, sin protección, para conocer el lugar y preguntar por su hijo.

En una conversación posterior con este medio, Nadia precisó que Ángel le había hablado del cobro de piso. También afirma que durante sus recorridos observó actividades de vigilancia para grupos delictivos, venta de droga y extorsión. 

En la búsqueda nocturna, una persona le había asegurado que iban a mover el supuesto cuerpo de su hijo. Nadia salió del hotel y fue al lugar, pero no encontró a Ángel. Lo que relata, en cambio, es una persecución que terminó cuando se escucharon sirenas y los hombres que iban detrás de ella se retiraron.

Con el tiempo, cuenta, llegaron los ataques de pánico. Recuerda que después de aquellos episodios pasó unos tres días sin comer. A la incertidumbre sobre su hijo se sumaron las consecuencias físicas y emocionales de buscarlo.

—¿Ha llegado a tener miedo por su vida? —se le preguntó a raíz del testimonio de la persecución. 

—Sí, pero es más el cariño que tenemos a nuestros hijos que el miedo a que nos maten —responde.

Una madre frente a la violencia de Acapulco: Nadia investiga la desaparición de su hijo
El pasado 30 de agosto familiares de personas desaparecidas de Iguala, Chilpancingo y Acapulco realizaron un mitin en el malecón de Acapulco, en conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. Foto: Cuartoscuro

La violencia de Acapulco 

La búsqueda de Nadia transcurre en un puerto donde los homicidios han disminuido, pero la violencia sigue presente. Entre enero y julio de 2026, Acapulco registró 194 delitos de homicidio doloso, frente a los 337 del mismo periodo de 2025: una reducción de 42.4 %, de acuerdo con las bases municipales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. En todo 2025, el municipio acumuló 481 casos de asesinato.

A pesar del descenso en este 2026, los ataques continuaron. El día 18 de septiembre, hombres armados dispararon contra una camioneta de transporte público en la colonia Sinaí y mataron al conductor y a su acompañante, según reportó N+. Tres días después, otro ataque dentro de una vivienda del fraccionamiento Las Playas dejó a un mecánico muerto y a dos mujeres heridas, de acuerdo con el medio local ANews.

La violencia también alcanza a quienes trabajan en las playas. El 3 de junio, autoridades federales informaron de la detención de 11 personas presuntamente relacionadas con extorsiones a prestadores de servicios turísticos. Según la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, el grupo intimidaba y exigía cuotas a trabajadores para permitirles operar en playas y zonas de alta afluencia de la Costera Miguel Alemán.

En ese contexto, las familias también buscan a quienes no han regresado. En Acapulco, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas contabiliza 70 casos de desaparición en lo que va de 2026. De ellos, 43 personas continúan sin ser localizadas y ocho fueron halladas sin vida.

Durante todo 2025, el registro acumuló 122 casos en el municipio. De ese total, 75 personas siguen desaparecidas y 13 fueron localizadas sin vida.

El panorama se amplía al revisar el periodo de 2020 al 31 de diciembre de 2025: se registraron 778 casos de desaparición en Acapulco. De ellos, 478 personas continúan sin ser localizadas y 73 fueron halladas sin vida.

En conjunto, 521 personas desaparecidas en Acapulco entre 2020 y el corte consultado de 2026 siguen sin ser localizadas: las 478 de los años anteriores y las 43 de este año. Entre ellas está Ángel.

La búsqueda también ha hecho crecer a las organizaciones de familias. Durante una movilización del 30 de agosto de 2026, se recordó que la Asociación de Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos comenzó con seis familias una década atrás y ya reunía a más de 600, de acuerdo con la cobertura de La Jornada.

Una madre frente a la violencia de Acapulco: Nadia investiga la desaparición de su hijo
Guerrero, uno de los estados con más casos de desaparición forzada. Foto: Cuartoscuro

“O trabajas o sales a buscar a tu hijo”

Nadia dice que ha entregado fotografías, nombres y datos a las autoridades, pero no ha recibido respuestas que permitan saber dónde está su hijo. Recuerda las visitas a la fiscalía y una contestación que se repetía: no se sabía nada.

Ella siguió viajando, preguntando y colocando folletos.

“He seguido yendo, he seguido poniendo los folletos. ¿Para qué? Para saber de mi hijo”, dice.

Cada viaje exige dinero para trasladarse, comer y dormir fuera de casa. Buscar tampoco se resuelve en una mañana: a veces significa quedarse varios días y volver sin una respuesta.

Nadia habla de esos gastos y de lo que ha visto en otras madres: mujeres que deben escoger entre trabajar o salir a buscar, que llevan a sus hijos pequeños a los recorridos o que necesitan atención psicológica y no la reciben.

“O trabajas o vas a buscar a tu hijo”, resume.

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Por eso pide que se reconozca el trabajo de las madres buscadoras. Que no recaiga sobre ellas la obligación de reunir las pistas, recorrer los lugares y afrontar los riesgos mientras esperan avances de las autoridades.

“Nuestra salud mental y física va de peor en peor”, dice. En su caso, menciona fibromialgia, diabetes, presión alta y ataques de pánico.

Hace unos días recibió otra ubicación donde, según le dijeron, podría estar Ángel. No la ha comprobado. Esta vez espera que las autoridades acudan con ella.

No sabe qué encontrará. Los mensajes que le hablan de la muerte de su hijo no han resuelto la pregunta por su paradero. Tampoco han detenido su búsqueda.

Pero Nadia quiere seguir viva para continuarla.

“Mi meta es estar viva para hacer justicia para mi hijo”.