Verónica Fajardo · 4 de octubre de 2026
Las intensas lluvias en Cancún registradas durante el viernes y sábado dejaron severas afectaciones en diversos puntos de la ciudad, incluyendo inundaciones, semáforos descompuestos, socavones y cortes de agua potable en distintas colonias.
La falta de respuesta oportuna generó inconformidad entre los ciudadanos, quienes realizaron bloqueos en la avenida López Portillo por la noche para exigir una atención rápida por parte del gobierno municipal. De manera paralela, en el sur de la ciudad, vecinos de la zona residencial de la colonia Colegios convocaron a un cierre en la avenida Colosio debido a que las lluvias provocaron el desfondamiento del suelo en áreas con obras inconclusas.
Durante la noche del sábado, habitantes de la colonia Urbi bloquearon un tramo de la avenida López Portillo. Los manifestantes exigieron que el ayuntamiento de Benito Juárez presione a la empresa Aguakan para restablecer el servicio de agua potable, el cual presentaba baja presión desde días antes de la tormenta y se suspendió por completo tras las lluvias.

Personal de Participación Ciudadana del gobierno estatal acudió al lugar para dialogar con los manifestantes, comprometiéndose a intervenir como mediadores ante la concesionaria Aguakan para reanudar el suministro en el fraccionamiento.
Por otro lado, en la zona de Colegios, las obras de infraestructura hidráulica y sanitaria ejecutadas por Aguakan agravaron la situación. Tras más de 10 horas de lluvias continuas, el material de compactación cedió, dejando excavaciones y zanjas profundas ocultas bajo el agua acumulada.
Varios vehículos cayeron en estas fosas invisibles, sufriendo daños severos en neumáticos y sistemas de suspensión, por lo que se requirió la ayuda de grúas para retirar los automóviles atrapados.
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Ante este panorama, las familias afectadas convocaron a un bloqueo en la avenida Colosio el próximo martes 6 de octubre a las 07:20 horas. “Por la seguridad de nuestros hijos y de toda la comunidad afectada”, señala la convocatoria en un sector donde se ubican planteles educativos.
Para explicar las causas estructurales del colapso urbano, Carlos César Maldonado Jiménez, arquitecto nacido en Cancún, maestro en Antropología Aplicada y líder del Colectivo Cultural Kacemaji, señaló que las inundaciones y socavones son resultado del crecimiento desordenado de la ciudad.
El especialista destacó que la destrucción del manglar, una barrera natural indispensable frente a precipitaciones y huracanes, redujo drásticamente la capacidad de protección de la zona. Como ejemplo, refirió la construcción de la zona residencial y comercial Puerto Cancún sobre áreas de mangle que anteriormente protegían al centro urbano.

Añadió que la práctica de rellenar cenotes y ojos de agua altera los flujos subterráneos, provocando el estancamiento de agua de lluvia e inundaciones recurrentes. “Al no haber a dónde fluir, el sistema se ve rebasado: el manto freático permanece en constante movimiento bajo tierra, debilitando el suelo kárstico y cavernoso”, puntualizó Maldonado Jiménez.
Respecto al intenso mal olor percibido en diversas colonias tras el paso de la tormenta, el arquitecto aclaró que no se debe únicamente al drenaje sanitario pluvial, sino al agua del subsuelo que ha sufrido una contaminación gradual a lo largo de los 56 años de existencia de Cancún.
Maldonado Jiménez concluyó que las inundaciones en Cancún no son un fenómeno aislado, sino el síntoma de un proceso complejo de degradación ecosistémica, impermeabilización del suelo por la expansión urbana descontrolada y fragmentación del territorio a causa de asentamientos irregulares y especulación inmobiliaria.