Edgar Ledesma · 15 de abril de 2026
El relevo de tres lugares en el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) arrancó este martes con aspirantes respondiendo a los cuestionamientos que arrastran desde que se conoció la lista de finalistas: cercanía con la 4T, vínculos con la actual presidencia del organismo y dudas sobre si la experiencia sí pesó en la depuración de perfiles.
La Cámara de Diputados inició las entrevistas a los 100 aspirantes que superaron la etapa del examen aplicado por el Comité Técnico de Evaluación. La discusión no quedó sólo en quiénes avanzaron, sino en qué tipo de perfiles busca colocar el proceso en el órgano que deberá encarar la compleja elección de 2027.
Uno de los nombres que concentró la atención fue el de Bernardo Valle, quien hace cinco semanas estuvo en San Lázaro como parte de la comitiva de la Secretaría de Gobernación que entregó la iniciativa presidencial del fallido plan A de reforma electoral, y este martes volvió al recinto, pero ya como aspirante a consejero electoral, luego de obtener 99 puntos de 100 en el examen.
Pero Bernardo Valle no fue el único perfil bajo cuestionamiento. El arranque de entrevistas estuvo marcado por la presencia de aspirantes señalados por su cercanía con la 4T o con la actual presidencia del INE, al mismo tiempo que crecieron las dudas por la salida de cuadros con mayor experiencia electoral.
Valle rechazó que su paso por los trabajos de la reforma electoral lo coloque en una situación de conflicto de interés. Aseguró que, si llega al Consejo General, su actuación no responderá a intereses partidistas. “Sería un trabajo imparcial, no a favor de ningún partido político”, dijo al salir de su entrevista.

El aspirante sostuvo que su trayectoria puede revisarse públicamente y que, a lo largo de sus años en la materia, ha actuado con independencia y apego a la norma.
También afirmó que, en los trabajos que realizó para el gobierno federal, no tomó decisiones políticas, sino que participó desde la asesoría jurídica.
“Yo no encuentro ningún conflicto de interés, porque yo no he tomado, como les decía antes, ninguna decisión política respecto a los asuntos que se han desarrollado. Únicamente doy mi opinión”, afirmó.
Valle atribuyó su alta calificación a la experiencia acumulada en órganos electorales y negó haber recibido cualquier tipo de orientación para resolver el examen.
Te puede interesar | Partidos políticos, sin filtros para frenar candidatos ligados al crimen organizado en 2027
Otro de los aspirantes que salió a responder señalamientos fue Jesús Octavio García González, quien defendió su formación técnica y descartó que exista una competencia desigual entre quienes siguen en la contienda.
“Fue un examen complicado, difícil, donde tenías sí o sí que demostrar conocimiento especializado en la materia”, dijo.
Cuestionado por su cercanía con la consejera presidenta Guadalupe Taddei, García González sostuvo que ese no debería ser el criterio para valorar a los aspirantes.
“Lo que estamos evaluando acá no es la cercanía con quién tenemos cercanía o con quién no tenemos cercanía, sino la capacidad de cada uno de nosotros”, señaló.

El funcionario agregó que no se siente en desventaja frente a las versiones de favoritismo y afirmó que cada participante llega a esta etapa con sus propias capacidades, conocimientos y experiencia.
La advertencia más amplia de la jornada vino de Patricia Avendaño, presidenta del Instituto Electoral de la Ciudad de México, quien puso el foco en la experiencia que requerirá el INE para el siguiente ciclo electoral.
“¿Cuál es el riesgo de que una persona no tenga el suficiente conocimiento o experiencia? Pues que no se tomen decisiones adecuadas. Nuestros procesos electorales cada vez son más complejos”, dijo.
Avendaño señaló que la elección de 2027 será especialmente delicada si se mantiene empalmada con la elección de personas juzgadoras, tanto a nivel federal como en las entidades, y recordó que el INE tendrá que marcar las directrices de ese proceso.
La consejera también defendió que la discusión sobre el árbitro electoral no puede reducirse a cuánto cuesta. “La democracia hay que valorarla en función de que nos permite tener paz social, de que nos permite una transmisión pacífica del poder, y no en función de cuántos pesos gastamos en ello”, afirmó.
A la par de las defensas de los aspirantes, la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, exigió al Comité Técnico de Evaluación explicar por qué quedaron fuera de la etapa de entrevistas perfiles con amplia trayectoria en materia electoral.
La panista pidió transparentar las razones por las que magistrados, presidentas de tribunales y otros cuadros con años de experiencia no avanzaron en el proceso, para evitar que el relevo en el INE quede bajo sospecha.
En contraste, el coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, ha defendido el trabajo del Comité y ha insistido en que “ningún partido influye” en sus decisiones, al sostener que la evaluación, el examen y las entrevistas son el filtro para definir a los mejores perfiles.
Las dudas también alcanzaron la conducción del proceso. Aunque la convocatoria habla de máxima publicidad, el Comité no transmitió el primer día de entrevistas.
Incluso entre quienes respaldan el procedimiento hubo llamados a abrir más la evaluación. La aspirante Martha Alejandra Tello Mendoza dijo que confía en el Comité, pero planteó que “se puedan hacer más transparentes los puntajes” y las razones detrás de cada resolución.