Edgar Ledesma · 14 de abril de 2026
El proceso para designar a los próximos tres consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) avanza entre polémicas y críticas. Este lunes quedó definida la lista de 100 aspirantes que pasarán a la fase de entrevistas, en una etapa marcada por cuestionamientos, pues entre quienes siguen en la contienda hay perfiles señalados por su cercanía con Morena, con la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei, o con el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Tepjf), mientras otros aspirantes con mayor trayectoria en la materia quedaron fuera.
De 171 aspirantes que habían superado el examen, solo 100 siguieron en la carrera. Las entrevistas serán públicas y se realizarán de este martes al jueves 16 de abril, antes de que el comité integre las quintetas que serán enviadas a la Junta de Coordinación Política (Jucopo).

La publicación de la lista no cerró la polémica. Por el contrario, mantiene bajo la lupa a varios perfiles que ya habían sido señalados por sus vínculos políticos o institucionales, en un relevo clave para el órgano encargado de organizar las elecciones y vigilar el cumplimiento de las reglas electorales.
Dos casos retratan buena parte de esa discusión: los de Arturo Manuel Chávez López y María del Carmen Alanís.
Arturo Manuel Chávez López avanzó a la fase de entrevistas después de obtener 99 aciertos de 100 en el examen, uno de los puntajes más altos del proceso. El punto que volvió polémico su pase es que no tiene trayectoria electoral pública documentada.
Su nombre quedó bajo la lupa por su cercanía con Claudia Sheinbaum. Fue colaborador suyo cuando gobernó Tlalpan, después fue su asesor en Regulación y Políticas Públicas cuando fue jefa de Gobierno de la Ciudad de México y más tarde ocupó un cargo en la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación. Hoy es director de Talleres Gráficos de México, cargo al que llegó por designación de la presidenta.

Del otro lado quedó María del Carmen Alanís, y su exclusión hizo más visible ese contraste. Alanís fue magistrada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación desde 2006 y fue la primera mujer en presidir ese órgano, entre 2007 y 2011. Aun con esa trayectoria, no apareció en la lista de 100 aspirantes que seguirán en la contienda.
No fue el único caso. Erika Estrada Ruiz, actual consejera del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM), tampoco pasó a entrevistas, pese a que su propia semblanza curricular señala que tiene más de 17 años de trayectoria en materia electoral. Con esas exclusiones, crecieron las dudas sobre el peso que tuvo la trayectoria electoral en esta fase de selección.
Otro de los nombres que avanzó fue Bernardo Valle Monroy. También obtuvo 99 aciertos de 100 en el examen. A diferencia de Arturo Chávez, Valle sí tiene trayectoria electoral, pues fue consejero del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM), sin embargo, está bajo observación por señalamientos sobre su cercanía con la reforma electoral impulsada por Claudia Sheinbaum y por sus decisiones durante su paso por el instituto capitalino, que la oposición consideró alineadas con el oficialismo.
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También siguió en la contienda César Ernesto Ramos Mega, actual consejero del IECM, quien obtuvo 98 aciertos de 100. Su caso es cuestionado porque, al igual que Bernardo Valle, ha sido señalado por sus votaciones en el instituto capitalino en asuntos vinculados con la reforma electoral local.
Las controversias no se agotan ahí. Entre los 100 perfiles que siguen en la carrera aparecen Juan Manuel Vázquez Barajas, director jurídico del INE, y Roberto Félix López, encargado de la Dirección Ejecutiva de Organización Electoral del INE, ambos señalados en medios como cercanos a Guadalupe Taddei. En contraste, Flavio Cienfuegos Valencia, exjefe de oficina de la consejera presidenta, quedó fuera.
Lo que está en juego no es menor. Las tres personas que resulten electas llegarán al Consejo General del INE, el órgano encargado de organizar las elecciones federales, vigilar que se cumplan las reglas y tomar decisiones que impactan de forma directa en la competencia entre partidos y gobiernos. Por eso, en esta designación no solo importa quién sacó más puntos, sino si quienes avanzan ofrecen garantías de autonomía e independencia.

A esas dudas sobre los perfiles se sumaron nuevos cuestionamientos al proceso. El Observatorio Permanente de Integridad Electoral (OPINE), integrado por organizaciones como México Evalúa, Práctica, Disentir y Laboratorio Electoral, advirtió que los plazos han sido demasiado breves y que la convocatoria se emitió tarde, lo que podría afectar la calidad de la revisión de perfiles y la confianza ciudadana en el resultado. También pidió máxima publicidad para transparentar currículums, ensayos, manifestaciones de intención y calificaciones de la fase de idoneidad.
Mientras tanto, en la Cámara de Diputados ya comenzó a aumentar la tensión. El diputado del PAN Héctor Saúl Téllez acusó en redes sociales que el acuerdo del Comité Técnico es inválido y arbitrario, ya que no explica por qué avanzaron esas 100 personas y no otras, ni publica los puntajes individuales de la fase de idoneidad.
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Kenia López Rabadán, presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, advirtió en conferencia que una eventual filtración del examen “sería brutal” en términos institucionales y democráticos, mientras que Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena, evitó entrar al fondo de esas sospechas y dijo confiar en la autonomía y el profesionalismo del comité.
Con ese telón de fondo, el proceso entra ahora a su fase más visible. A partir de este día comenzarán las entrevistas públicas y, una vez concluidas, el Comité Técnico deberá integrar las quintetas que serán enviadas a la Jucopo de la Cámara de Diputados, mientras el pleno tendrá hasta el 22 de abril para votar las tres consejerías. La discusión ya no se trata sólo de quiénes pasan, sino qué tipo de consejero electoral se está perfilando para estar en el INE los próximos nueve años.