Francisco Rangel · 27 de abril de 2026
Dicen que no hay cruda que aguante una buena caguamanta… pero este caldo es más que solo un “levanta muertos”. Originario de Sonora, de sabor intenso y picoso, esconde una historia de tradición, adaptación y mucha polémica.
Es uno de los grandes iconos gastronómicos del norte de México, pero lo que lleva y lo que ya no lleva, cambió para siempre su identidad. Descubre por qué se le considera un remedio infalible para la resaca y dónde la puedes comer.

Conocida como cahuamanta o caguamanta, es un caldo típico del noroeste mexicano que tradicionalmente se preparaba como parte de la comida hogareña en Sonora.
Históricamente elaborado con carne de tortuga caguama, de ahí su nombre, este caldo ofrece un sabor intenso y sin igual. Esta “sopa de mariscos” era realmente una especie de birria de tortuga.
Compuesto por zanahoria, col, ajo, jitomate, chile verde, chiltepín y puré de tomate, era uno de los grandes favoritos de la región.

El caldo se solía ofrecer solo o con carne, sin embargo, a partir de la veda (prohibición) de la tortuga caguama en 2012, esto cambió radicalmente.
Aunque la tortuga caguama ya había sido declarada en peligro de extinción desde 1978, así que desde entonces la preparación tuvo algunas transformaciones.
El sustituto natural de esta carne se encontró en la mantarraya, un producto suave pero de sabor intenso que se solía ocupar en la preparación como acompañante, pero se convirtió en el producto estelar.
El consumo de caguamanta con tortuga está seriamente penado, son 9 años de prisión para todo aquel que desee hacerlo. La tradición se transformó pero aún sigue vigente.
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La preparación se adaptó y comenzó a elaborarse sólo con carne de mantarraya, lo que cambió por completo su sabor, pues el sabor intenso de esta carne, se profundizó y adueñó del platillo.
La tradición ancestral sonorense de preparar cahuamanta cambió, sin embargo, esto contribuyó a llegar a más público local.
Rápidamente se posicionó como una manera popular para “curar la cruda”, un remedio perfecto para eliminar la resaca que se extendió por todo el noroeste mexicano.
El platillo tiene su origen en la ciudad de Obregón, en Sonora, aunque también se acostumbra a preparar en el norte de Sinaloa, en Los Mochis y Mazatlán, donde la única diferencia es que se añaden camarones.
La caguamanta vivió un período de readaptación, sin embargo, al día de hoy, el platillo supo posicionarse a pesar de los cambios. Este “levanta crudas” ofrece un sabor complejo y lleno de nutrientes: omega 3, vitaminas y antioxidantes.
El consumo de este caldo típico ofrece propiedades anti inflamatorias, inmunológicas y cardiovasculares, que ayudan inclusive a reducir los niveles de colesterol LDL en tu cuerpo.
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Un clásico en el corazón de Coyoacán, resguarda el auténtico sabor de la receta sonorense. Esta icónica cantina ofrece la caguamanta bajo la esencia tradicional del platillo, bien picoso y con mucha carne de mantarraya.
Elaborado con un caldo espeso y bien reconfortante, este delicioso estofado marítimo se apunta para ser tu “cura” en la próxima resaca.
Posiblemente uno de los únicos lugares en la CDMX para poder probarlo. Aprovecha para “revivir” con música, buenos tragos y una picante caguamanta.

La legendaria taquería de 1991, ofrece el auténtico sabor de Sonora. En donde no solo podrás probar la clásica caguamanta, sino también algunos tacos y caldos típicos de la región.
Saborcito original e imperdible, aquí podrás “curar” la resaca como dicta la tradición, con un platón de caguamanta bien picoso y una cheve fría en mano.
Elaborado con mantarraya fresca, este caldo típico nunca supo mejor. En este lugar puedes disfrutar del clásico platillo con todo el sabor reconfortante y hogareño de la preparación original.