La histórica veda de la almeja chocolata en Loreto: causas, riesgos y qué está pasando en realidad

Francisco Rangel · 8 de abril de 2026

La histórica veda de la almeja chocolata en Loreto: causas, riesgos y qué está pasando en realidad

Durante años, la almeja chocolata fue sinónimo de abundancia, identidad y sabor en las costas del Pacífico mexicano. Un símbolo invaluable para la región, que hoy enfrenta su más grave crisis, una veda histórica de dos años en Loreto. Sin embargo, abre una oportunidad poco común: la de corregir el rumbo antes de que sea demasiado tarde.

La almeja chocolata sostuvo economías locales en la región por años, que hoy ante su ausencia, nos obliga a replantearnos no solo qué consumimos, sino cómo lo hacemos y a qué costo. 

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Lo que ocurre en Loreto abre una discusión incómoda: ¿puede una simple veda, por sí sola, revertir el daño o es un problema estructural? Mientras una región se recupera, otra podría resentir el mismo desgaste y replicar un ciclo interminable en las costas de México. 

Para entender el alcance de este problema, conversamos con especialistas desde distintos frentes, quienes explican qué llevó a esta crisis y por qué la solución es más compleja de lo que muchos creen.

¿Qué está pasando con la almeja chocolata en Loreto?

plato de almeja chocolata mexicana
La veda de la almeja chocolata busca favorecer la recuperación poblacional de la especie. / Foto: Shutterstock

La península de Baja California es hogar de una riqueza marina incomparable, especialmente si hablamos de almejas. Estos pequeños moluscos no solo forman parte del ecosistema marino, también son fundamentales en la identidad gastronómica de México. 

Sin embargo, su popularidad también representa un gran riesgo, sobre todo en un contexto donde se carece de información y consciencia sobre su estado actual. La preocupación en este momento se centra en la almeja chocolata.

Por años, la almeja chocolata se convirtió en el gran referente gastronómico de la región, especialmente tras la veda de otras especies. Un sustituto natural cuya demanda ha crecido más rápido que su capacidad de recuperarse. 

Es por ello, que la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA), decretaron una veda temporal de dos años, iniciando el 1° de enero del 2026 y concluyendo el 31 de diciembre del 2027.

Decreto que penaliza a todos aquellos que capturen o recolecten almeja chocolata (megapitaria squalida) en el área marina frente al municipio de Loreto, Baja California Sur.

A diferencia de lo que muchas personas creen, la veda temporal no es en toda la Península de Baja California, ni en Baja California Sur, es tan sólo en el Parque Nacional Bahía de Loreto y zonas aledañas. 

Así que puedes sentirte “libre de culpa” si el cóctel que tienes enfrente lleva almeja chocolata de Mulegé o si, por pura suerte, encuentras una de las últimas de toda La Paz. Disfrútala, comela con gusto… porque, siendo realistas, puede que esa sea de las últimas veces que la veas nuevamente. 

Esta decisión de frenar su pesca por dos años más (2026 y 2027), va más allá de comerla o no comerla, es una invitación a cuestionarnos por qué lo hacemos de esa forma. 

Recordemos que esta reciente veda de almeja chocolata en Loreto viene de una anterior, del 2023 al 2025, una veda implementada por autoridades locales y estatales para impulsar su desarrollo. 

La especie megapitaria squalida llega a este nuevo intento de recuperación tras varios años consecutivos de medidas fallidas.  

De abundancia a escasez: la señales de alerta que no todos querían ver

Las verdaderas causas del problema

veda de almejas chocolates en Loreto
Foto: Barra Baja FISM

Hace no mucho, la almeja chocolata era sinónimo de abundancia: “Loreto era famoso por la abundancia de almeja chocolata, era la especie emblema. Se solía decir que si viniste a Loreto y no comiste almeja chocolata, es como si no hubieras venido”, recuerda Rodolfo Palacios, operador turístico y antiguo acuicultor. 

Hoy esa imagen de apoco se borra, contrasta con la realidad de una región que poco a poco pierde parte de su identidad gastronómica: 

“También teníamos un festival, es algo bien triste, el Festival de la Almeja Chocolata. Se hacía en junio. Ahora se llama Festival del Mar. Ahora se usan también otras almejas traídas de otros lugares”, menciona.

Para Rodolfo, local con años en la región, era una tradición ir a la playa, sacar algunas almejas y comérselas ahí mismo: 

“En los restaurantes si alguien necesitaba almejas, le pedía a alguien que fuera a sacarlas, sacaba unas cien y ya tenían para su restaurante, almejas frescas”.

Todo el Mar de Cortés era rico en este tipo de almejas, Baja California Sur se caracterizaba por tener bancos abundantes y sanos. La Paz, Loreto, Bahía Magdalena y Mulegé, son algunas de las regiones más generosas. 

Para Rodolfo, el problema es más que evidente, es un tema de sobrepesca. Narra que en el año 2015 comenzaron a realizarse estudios para elaborar un programa de manejo pesquero de la almeja chocolata. 

En este programa se privilegió a las cooperativas y ciertos pescadores, en donde uno de los requisitos era tener embarcación y tener un compresor para la pesca. 

Tradicionalmente la pesca de almeja chocolata era a puro pulmón, “hasta donde daban las capacidades físicas, era lo eficiente que se podía ser”, apunta Rodolfo.

Con el compresor les permitió a pescadores acceder a zonas más profundas por más tiempo, así que la explotación fue superior y mucho peor, pues comenzaron a atacar las zonas donde se reproducían.

Sin estudios previos, la pesca desmedida causó un impacto directo en los bancos de las almejas chocolatas. Se dejaron de respetar tamaños y las tallas menores también extraídas. 

Cuestión de tallas: no solo es todo, pero sí es clave

por qué la almeja chocolata está en la veda
Foto: COSYCT

Aunque no existe una talla universal para este tipo de almejas, el peso y el tamaño juegan un papel relevante en su pesca. De acuerdo con criterios del Plan de Manejo Pesquero, para pescar almeja chocolata se recomienda que tenga una longitud de 6 cm para ser recolectada.

Esta talla mínima indica que la almeja alcanzó la madurez sexual y tuvo la oportunidad de reproducirse al menos una vez, lo que contribuye a mantener estable la población de estas. 

Sin embargo, se encuentran en el mercado piezas mucho más pequeñas, las cuales suelen tener un peso en ocasiones a los 80 gramos a diferencia de los 300 gramos que antes pesaban. 

Esto sugiere que existe una captura prematura y existe un incumplimiento de las reglas establecidas. Erick García, chef del restaurante Local 777, lo deja claro: “no hay ningún control, no dejaron procrear todas las almejas que pudieron haber crecido en su tamaño”. 

El papel de la industria gastronómica en la veda de la almeja chocolata

plato con almejas chocolatas abiertas y listas para comer
Los chefs son agentes de cambio claves para ajustar sus menús o sustituir una especie en peligro por otra. / Foto: Shutterstock

Regulación, trazabilidad y corresponsabilidad

Para el chef bajacaliforniano, quien tiene un restaurante especializado en mariscos, las almejas y casi cualquier bivalvo son parte de su rutina diaria. Pero con el gran dolor del sabor de su cocina, manda un mensaje al gremio: “¿Qué hacer? Pues no comprar ahorita”.

“Cambiar el platillo, cambiar de almeja, hacer algo a favor del mundo porque estos son animalitos raros que no hay en todo el mundo, solamente acá”.

El papel de los cocineros como agentes de cambio es clave. En este contexto los cocineros juegan un papel fundamental, ajustar sus menús o sustituir una especie en peligro por otra, no es solo una decisión, es un mensaje. Una postura frente a la problemática.

La influencia de los chefs es clave para marcar tendencia y esa capacidad de amplificación, suele impulsar el consumo, pero también puede frenar prácticas perjudiciales. 

En lugar de incentivar la demanda de una especie en veda, los cocineros pueden dirigir la atención a posibles alternativas más sostenibles. Porque no es solo sustituir una especie por otra, sino informar y ofrecer soluciones de verdad. 

Más allá de la veda: las verdaderas soluciones que podrían salvar la almeja chocolata

veda almeja chocolata
Foto: Carlos Aguilera

La veda es un parche temporal, nada más que eso. Retrasa solamente lo inevitable de no hacer un cambio de raíz. El problema de la almeja chocolata en Loreto, va más allá de la sobrepesca, es un tema cultural y sistémico.

Asociaciones civiles sin fines de lucro como COMEPESCA, se han encargado de promover el cambio en la industria pesquera, al proponer un consumo más sostenible. 

Aline Molina, miembro de la asociación, ve en la veda de almeja chocolata una oportunidad positiva para cambiar el sistema pesquero: 

“Es una oportunidad para que otras pesquerías vean la necesidad de perfilarse hacia la sostenibilidad, que no solamente sea a través de la iniciativa privada, sino también a través del gobierno, que apoye a pesquerías, para que no exista el tema que está pasando ahora con Loreto”. 

Crear proyectos como el de “Mejora Pesquera” para la almeja chocolata en Sinaloa, ofrece la oportunidad de no sólo trabajar con el producto, sino con la comunidad para que sean sostenibles, y la especie continúe su reproducción, sin alterar el ecosistema en el que se encuentra. 

Actualmente cuentan con 62 proyectos alrededor de México, en donde la sostenibilidad juega un papel relevante en el tejido social de las comunidades pesqueras. 

Al demostrar que este tipo de proyectos también son exitosos, para Aline llama la atención de otras comunidades y proyectos, en donde nace un verdadero interés por la sostenibilidad, con ello se le da un “resignificado al hecho de ser pescador”

Adicional a estos proyectos, Rodolfo Palacios nos revela una posible solución a largo plazo y rumbo a un futuro mejor para la especie, sin embargo, aún no está lista: la acuicultura. 

Aunque como dice Rodolfo, aún “estamos en pañales”, la acuicultura de almeja chocolata, es decir, crianza y cultivo controlado de estos organismos, no existe, pero parece que hay un rayo de esperanza. 

“Fíjate que esa especie, yo creo que porque no había necesidad o porque era barata, no se hacía, no se practicaba la acuicultura de almejas chocolatas. Apenas se están experimentando, el Centro de Investigaciones Biológicas en La Paz, ya se logró la obtención de semillas, de las larvas”. 

Aunque todo indica a que tomará más estudios e investigaciones, esta noticia pone el cimiento rumbo hacia un futuro más sustentable para la especie, siempre y cuando se apliquen prácticas adecuadas.

pesca almeja chocolata en México
Foto: Carlos Aguilera

Sin embargo, no pone fin al repoblamiento de la especie, pues estas semillas son organismos incapaces de reproducirse, esto se hace para evitar el impacto con otras especies nativas o salvajes. 

Para Rodolfo, acuicultor y zootecnista, la solución a la baja población de almejas chocolata, debe atenderse desde la acuicultura, creando especies que puedan reproducirse de forma natural en laboratorio y dejarlas libres para su reproducción. 

Acompañadas de un plan de acción que incluya vigilancia activa y un control a la pesca furtiva por parte del gobierno:

  1. Mayor vigilancia para evitar la pesca furtiva, que se respeten los periodos de veda.
  2. Infraestructura de desembarco para cumplir con las regulaciones establecidas, perseguir y castigar a quienes abusan de la especie. 
  3. Realizar estudios de salinidad, temperatura y corriente, para tener más certezas sobre la reproducción de la especie. 
  4. Acuicultura que contribuya al repoblamiento de bancos, no artificiales. 
  5. Recolectar organismos reproductores de diferentes bancos, reunirlos y juntarlos en un solo banco para aumentar la probabilidad de que sean fecundados. 

“Cuando la densidad de población es mayor, hay más probabilidad de que se junten y se fecunden, o sea, se incrementa más. Cuando hay una sobrepesca, aunque no las dejes todas, estás reduciendo la población de un banco, y entonces también les estás restringiendo su probabilidad de reproducción”. 

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¿Qué debo hacer como consumidor?

pesca sustentable almeja chocolate veda Loreto
Foto: Pesca Sustentable

Primer paso: ¡No consumir!

Sin importar de donde sea, aunque la veda sea solo para la región de Loreto, consumir almeja chocolata de Mulegé, La Paz u otras regiones de la península de Baja California podría ocasionar un efecto dominó.

Trasladar la presión de pesca hacia otras zonas, podría tarde o temprano ocasionar el mismo desgaste. La demanda no desaparece, solo cambia de lugar. 

Para el chef Erick García, queda claro porque las almejas chocolatas son irresistibles más allá del sabor: 

“Son dos cosas, que no es cara y su sabor. La verdad es que ganas bastante bien con ella, al final no es cara, la que yo conseguía costaba alrededor de los 250 pesos la docena. Hay un montón de gente que la está vendiendo. He llegado a ir aquí a La Viga con hasta $60 pesos el kilogramo”.

A pesar de esto, resulta importante evitar su consumo a toda costa. 

Segundo paso: ¡Informate!

Más allá de saber las fechas de veda, es relevante siempre preguntar el lugar de origen de los productos. Esa trazabilidad da certeza y confianza de que lo que consumes es legal y responsable con el medio ambiente.

Valorar la trazabilidad de los productos, hace que los restaurantes sean responsables con sus proveedores y con ello. Saber exactamente quién pescó el producto y de dónde viene ayuda a evitar señales de alerta. 

Tercer paso: ¡Descubre las alternativas!

Si de almejas se trata, la península de Baja California es hogar de una riqueza marina incomparable. Elegir otras alternativas sostenibles y especies sustitutas, contribuye a evitar el agotamiento de la especie. 

Conocer las variedades de almejas podría ayudar en esta veda de almeja chocolata a reducir el excesivo interés de consumo que existe sobre ella y a un consumo responsable.

Estas son algunas variantes que pueden funcionar: pismo, pata de mula roja, pata de mula negra, garra de león, voladora, concha espina, burra, callos de hacha, margarita, cocnha nácar, chione, generosas y muchas más. 

Para Rodolfo, repartir ese peso permite no acabar con las especies, inclusive propone el consumo de ostiones cultivados, como una alternativa sostenible. 

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Lo que está en juego: ecosistema, economía e identidad

veda almeja chocolata
Foto: Grupo Okunoba

Pensar a largo como miembro de la industria gastronómica y consumidor de esta, no implica dejar de comer algo para siempre, por el contrario invita a cuidar lo que comes. 

Si le das un valor a eso que tanto te gusta, como consumidor debes saber que hay reglas a cumplir. El consumidor no es solo un espectador, tus decisiones impactan en lo que comes. 

La elevada demanda, poca regulación y una severa desconexión entre consumidor, proveedor y productor han ocasionado que la población de almeja chocolata casi desaparezca en Loreto. 

Sin embargo, modelos sostenibles de pesca y un consumidor más responsable, pueden marcar un punto de inflexión en esta lucha. 

Apostar por vedas bien diseñadas, respeto a las tallas mínimas, fortalecer la trazabilidad y desarrollar alternativas como la acuicultura permitirán la recuperación de la almeja chocolata, pero también la estabilidad de las comunidades que dependen de ella. 

No se trata de frenar la actividad, sino de replantear el sistema de consumo. El papel del consumidor en este caso, es igual de determinante que las autoridades y productores involucrados. 

Elegir qué comer, preguntar de dónde viene y aceptar sustituciones temporales son decisiones pequeñas, pero que tienen un impacto profundo. 

La almeja chocolata no solo representa un ingrediente clave de la cocina mexicana, sino que es parte de un ecosistema que da sustento a familias y representa parte de una identidad que se construye a través del territorio y su sabor.