Francisco Rangel · 16 de octubre de 2026
Terminar una comida con una pequeña copa de crema de orujo, licor de almendra, amaro, brandy, anís o grappa es una costumbre extendida en todo el mundo.
De ahí viene el término digestivo: una bebida que se toma después de comer y que, tradicionalmente, se asocia con una sensación de alivio o cierre para la comida.
Pero el nombre podría engañar, realmente ¿existen los digestivos? Estos licores ¿ayudan a aligerar el estómago después de una buena comilona? Aquí te contamos qué dice la ciencia y cuáles sí te podrían ayudar.
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El amaro es una categoría de licores amargos elaborados con hierbas, raíces, cortezas y especias.
Se consume tradicionalmente en pequeñas cantidades después de comer por su perfil amargo y aromático. Fernet, Averna o Montenegro son algunos ejemplos conocidos.

Durante décadas ha sido uno de los clásicos de sobremesa.
Se sirve generalmente en pequeñas copas después de comidas largas y pesadas, pero su reputación “digestiva” pertenece más a la tradición que a la fisiología.
Un estudio con diferentes bebidas alcohólicas tomadas después de comer encontró que brandy, aquavit y otros destilados no aceleraban el vaciamiento gástrico.
Eso no impide disfrutarlo; simplemente conviene no venderlo como remedio para la digestión.

Este destilado italiano elaborado a partir de orujo de uva suele aparecer al final de la comida.
Su función cultural es parecida a la del brandy: cerrar la mesa, más que tratar un problema digestivo.
Como ocurre con otros destilados de alta graduación, no existe evidencia suficiente para afirmar que facilite la digestión, y el alcohol puede hacer justamente lo contrario en determinadas condiciones.

Un ensayo clínico encontró que 1.2 gramos de jengibre aceleraron el vaciamiento gástrico en personas con dispepsia funcional, aunque no mejoraron de manera significativa sus síntomas. Otro estudio en adultos sanos encontró un efecto similar sobre la motilidad gástrica.
Eso no convierte al té de jengibre en un tratamiento médico, pero sí lo vuelve una opción interesante después de comer.

La manzanilla tiene una larga historia como infusión para después de comer y se promociona tradicionalmente contra la indigestión.
Sin embargo, el National Center for Complementary and Integrative Health advierte que todavía no existe suficiente evidencia confiable para afirmar que la manzanilla por sí sola trate problemas digestivos específicos.

Un ensayo publicado en BMJ encontró que beber alcohol después de una comida abundante hizo más lento el vaciamiento del estómago, en lugar de acelerarlo. Otro estudio llegó a una conclusión similar con cerveza, vino y whisky.
Así que algunos digestivos son culturales; otros, como el jengibre, tienen algo más de respaldo científico. Si buscas únicamente disfrutar la sobremesa, un amaro, brandy o grappa pueden cumplir perfectamente con el ritual.
Si el objetivo es realmente facilitar el vaciamiento gástrico, el jengibre tiene más respaldo científico que los licores tradicionalmente llamados digestivos.
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Y hay un dato todavía más curioso: en un pequeño estudio, caminar después de comer aceleró el vaciamiento gástrico, mientras que el espresso y los digestivos alcohólicos no lo hicieron.
Así que quizá el verdadero digestivo no está dentro de una copa: después de una comida abundante, una caminata tranquila puede tener más sentido que otro trago.