Animal Gourmet · 21 de octubre de 2026
El café es una de las bebidas más populares del mundo y, para muchas personas, tomar una taza por la mañana es parte de su rutina obligada para despertar. Pero no solo sirve para despabilarse, un estudio publicado en la revista Nature Communications, analizó cómo el consumo regular de café se relaciona con la microbiota intestinal, el estado de ánimo y distintas funciones cognitivas. Acá te cuento lo que descubrieron.
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Para estudiar esta relación, los científicos analizaron a 62 adultos sanos de entre 30 y 50 años que vivían en Irlanda. Durante el estudio, examinaron muestras intestinales, metabolitos y diferentes indicadores relacionados con la memoria, el estrés, el estado de ánimo y el comportamiento en 31 personas que consumían entre tres y cinco tazas al día y lo compraron con otro grupo que no consumía.
El estudio encontró diferencias en la composición de la microbiota entre quienes tomaban café habitualmente y quienes no lo consumían. En particular, se observó mayor presencia de Cryptobacterium y Eggerthella, así como diferencias en ciertas sustancias en muestras fecales.
Este resultado es revelador, ya que la microbiota intestinal (el conjunto de microorganismos, entre ellos bacterias, que habitan en el aparato digestivo) cumple funciones importantes en el procesamiento de los alimentos y la producción de sustancias que participan en distintos procesos del organismo, entre ellos, algunos relacionados con el cerebro.
Aunque parezcan órganos con funciones muy distintas, el intestino y el cerebro mantienen una comunicación constante para la ejecución de diferentes procesos que una persona realiza a lo largo del día. A esta relación se le conoce como eje microbiota-intestino-cerebro.
Esta comunicación ocurre mediante diferentes vías, entre ellas señales nerviosas, respuestas inmunitarias y sustancias producidas durante el metabolismo. Por eso, los cambios en la microbiota pueden relacionarse con procesos vinculados al estado de ánimo, el estrés y algunas funciones cognitivas.
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Uno de los resultados que más llaman la atención es que, al comparar a los dos grupos al inicio del estudio, los participantes que no consumían café mostraron un mejor desempeño en determinadas pruebas de memoria. Los investigadores plantearon que estas diferencias podrían estar relacionadas con cambios en el sueño y la actividad física, entre otros factores.
Por su parte, el grupo que recibió café con cafeína presentó mejoras en una prueba de rendimiento cognitivo y cambios en algunas medidas relacionadas con la ansiedad. En conjunto, los resultados sugieren que el tipo de café y las características que se evalúan pueden influir en los hallazgos. No existe evidencia en este estudio para afirmar que una sola modalidad de consumo mejore todas las funciones cerebrales.
Además de estudiar la memoria, los científicos evaluaron aspectos como la impulsividad y la reactividad emocional, es decir, la intensidad con la que una persona responde ante determinadas situaciones.
Al inicio, quienes consumían café habitualmente obtuvieron puntuaciones más altas en algunas de estas medidas que las personas que no lo tomaban. Después de suspender el consumo durante dos semanas, los investigadores observaron una disminución en distintas puntuaciones relacionadas con la impulsividad y la reactividad emocional. Tras reintroducir el café, también detectaron cambios en estas medidas. Tanto el grupo que recibió café con cafeína como el que recibió café descafeinado mostró mejoras en algunas evaluaciones relacionadas con el estrés percibido y el estado de ánimo.
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