Paulina Figueroa · 14 de julio de 2026
Los expertos se encuentran investigando los beneficios detrás de tomar una taza de café y una siesta. Endocrinólogos y expertos en sueño debaten los fundamentos moleculares y las posibles limitaciones de la siesta con cafeína.
¿Podría un café antes de la siesta dar a tu cerebro un impulso mayor que cualquiera de los dos por separado? se pregunta National Geographic en su artículo Un café antes de la siesta podría ser el truco más extraño (e inteligente) para recargar energías, según la ciencia.
Seiji Nishino, profesorde psiquiatría, ciencias del comportamiento y medicina del sueño en Stanford, indica que tanto la siestas como la cafeína combaten la somnolencia, por lo tanto, si combinamos ambas cosas, podríamos obtener un efecto más potente.

La cafeína tarda entre 20 y 30 minutos en hacer efecto, aproximadamente la duración ideal de una siesta. “Si dormimos más de 30 minutos o una hora, entramos en un sueño profundo”, explica Nishino. Menos tiempo proporciona el beneficio de un impulso mental, sin la persistente confusión mental.
Por su parte, Siobhan Banks, profesora y directora del Centro de Investigación del Comportamiento, el Cerebro y el Cuerpo de la Universidad de Australia Meridional, añade que tomar tomar café junto con un breve descanso, tal vez se podría mejorar el rendimiento.

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El medio estadounidense señala que a pesar del revuelo que ha causado, la siesta con cafeína sigue sin estar suficientemente estudiada.
Un estudio de 1997 observó una mejora en la capacidad de conducción entre los participantes que combinaban cafeína con una siesta corta, y un estudio de 2001 describió los beneficios de la cafeína para reducir la somnolencia después de ese descanso. Pero las pruebas son escasas y expertos como Nishino se mantienen cautelosos. “Conceptualmente es correcto”, sostiene. “Pero no sé si funciona o no”.
En un estudio piloto publicado en 2020, Banks y su equipo descubrieron que una siesta con cafeína (200 mg de cafeína inmediatamente antes de un descanso de 30 minutos) reducía la fatiga y mejoraba el rendimiento cognitivo.

Aunque Banks afirma que los resultados iniciales “confirman que el concepto tiene algunas ventajas”, reconoce que los estudios son relativamente pequeños y se han realizado en laboratorio. Otros investigadores han señalado deficiencias similares y han pedido que se realicen más estudios que prueben las siestas con cafeína en una gama más amplia de situaciones de la vida real.
Los expertos piden tener en cuenta las necesidades de cada persona ya que existen quienes son más o menos propensas a dormir la siesta, mientras que otras tienen una sensibilidad inusualmente alta a la cafeína.
Banks cree que vale la pena probarlo en casa y recomienda empezar con dosis más pequeñas. “Juega y tómate una taza de café antes de la siesta”, dice. “Creo que hay suficiente evidencia para probarlo y ver si funciona”.