Paulina Figueroa · 8 de julio de 2026
Siempre existirá una mente humana detrás de los objetos que utilizamos con cotidianidad, como es el caso de los filtros de café inventados por Melitta Bent, una mujer ama de casa que experimentó en su cocina sin saber que revolucionaría la manera en como tomamos café.
Antes de que existieran los filtros, el café se preparaba vertiendo café molido fino en agua caliente y esperando a que se depositara en el fondo de la cafetera, o bien, se tamizaba la mezcla.
Sin embargo, rara vez resultaba en un café limpio, ya que los agujeros del tamiz solían ser demasiado pequeños y se obstruían, o demasiado grandes, y los posos volvían a la taza. Tras este procedimiento, el café a menudo quedaba tibio. Y los residuos dejaban un sabor desagradable.
Ese sabor desagradable hizo que Melitta Bent se ingeniara la manera para que su café supiera mejor, y es entonces cuando inventó los filtros de café.

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Bentz nació el 31 de enero de 1873, en Dresde, Alemania, fue madre de tres hijos, y en busca de un filtro adecuado para preparar café experimentó en su cocina.
Un día arrancó un trozo de papel del cuaderno escolar de uno de sus hijos y lo metió en una vieja olla de hojalata en la que había hecho algunos agujeros.
Agregó café molido, vertió agua caliente sobre él y en segundos el café goteó a través del papel, directamente a la taza, obteniendo un líquido uniforme, sin residuos, y bastante menos amargo.
Desde el principio, la mujer supo del gran potencial comercial de su invento por lo que comenzó a comercializar el nuevo filtro con sus amistades más cercanas, organizando “tardes de café”.

Melitta Bentz y su esposo Hugo encargaron inicialmente 100 cajas de papel de filtro y fabricaron 50 filtros. Convencida de que su producto era único, la mujer visitó todas las tiendas, almacenes y ferias comerciales para presentar su descubrimiento.
Su éxito fue tan rotundo que en 1908 lo patentó y creó una empresa para la producción y venta de filtros en la oficina comercial de Dresde. En 1909 vendieron más de mil filtros en la Feria Comercial de Leipzig.

La pareja extendió su pequeña empresa y mejoró constantemente sus productos. Pero la Primera Guerra Mundial los obligó a detenerse luego de que el papel escaseó y el esposo y el hijo de Melitta tuvieron que ir al frente.
Cuando la producción de filtros se volvió imposible, Melitta Bentz tuvo que diversificar su producción, viéndose obligada a vender cajas de cartón.
Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, la demanda por filtros volvió a crecer y el negocio continuó expandiéndose. En esa época, la empresaria decidió imponer una serie de mejoras para sus empleados, incluyendo un bono de Navidad, el aumento de los días de vacaciones y la reducción de la semana laboral a 5 días.
En 1923, su hijo mayor, Willy, se convirtió en copropietario e impulsó las ventas. Así comenzó el auge de la empresa. Los filtros de papel se patentaron en la década de 1930 con el diseño que aún se utiliza hoy en día.

El proyecto volvería a truncarse unos años después con la Segunda Guerra Mundial. En 1942, con Adolf Hitler en el poder, se les prohibió continuar con la producción de filtros de café.
El régimen nazi obligó a Melitta Bentz a fabricar artículos bélicos y a entregar suministros militares, pasando a colaborar directamente con Hitler como una planta nacionalsocialista.
Después de la guerra, la empresa contribuyó a un programa social para compensar a las víctimas de los trabajos forzados de los nazis. Bentz recién pudo volver a crear filtros en 1947. Pero tres años más tarde, el 29 de junio de 1950, la empresaria de 77 años murió.

Tras su deceso, los hijos de Melitta continuaron con la compañía. En 1959 construyeron una nueva fábrica en la ciudad de Minden que contó con la máquina de papel más avanzada de Europa. Esta planta continúa operando actualmente.
Con el paso de los años diversificaron el negocio, creando bolsas para aspiradoras y otros electrodomésticos.
Hoy, la empresa, llamada Melitta Group, emplea a más de 5 mil personas en todo el mundo y genera ganancias por encima de los dos mil millones de dólares anuales, de acuerdo con reportes correspondientes al 2021.
Actualmente, la empresa familiar produce 50 millones de filtros de café al día, a pesar de las pastillas y las cápsulas, el café de filtro clásico sigue gozando de gran popularidad.