Caldo de albóndigas: receta casera con verduras y arroz
Francisco Rangel · 16 de octubre de 2026
Hay recetas que saben a comida de casa, y el caldo de albóndigas es una de ellas. Carne molida, arroz, verduras y hierbas se cocinan lentamente hasta formar un plato completo, caldoso y reconfortante.
En México, las albóndigas suelen prepararse con carne molida, huevo, arroz o pan y especias. También existen versiones regionales con chipotle, hierbabuena, frijoles e incluso distintas carnes.
La clave para que queden bien está en algo muy sencillo: no manipular demasiado la carne y dejar reposar las albóndigas antes de meterlas al caldo.
Mezcla la carne molida junto con arroz (previamente enjuagado y remojado), huevo, ajo picado, hierbabuena picada, comino en polvo, pimienta molida y sal.
Compacta la mezcla con tus manos por solo un par de minutos.
No trabajes mucho la carne, las albóndigas podrían quedar duras.
Forma pequeñas bolas con tus manos de aproximadamente 5 centímetros.
Déjalas reposar por 30 minutos antes de cocinarlas en el refrigerador.
Para preparar el calo licúa jitomate, cebolla, ajo y un poco de agua.
Calienta a fuego medio en una olla y añade el resto del caldo.
Agrega las verduras picadas en cubos: papa y zanahoria.
Al cabo de 10 minutos hirviendo, agrega la calabaza y una hoja de epazote.
Incorpora una por una las albóndigas al caldo.
No remuevas mucho o intensamente, espera a que la superficie de la carne este cocida para moverlas.
Cocina a fuego bajo hasta que las albóndigas estén cocidas y las verduras suaves.
Sirve un abundante tazón con muchas verduras y albóndigas.
El truco para que las albóndigas no se deshagan
No agregues demasiado huevo: debe ayudar a ligar, no convertir la mezcla en algo demasiado húmedo.
Refrigera las albóndigas antes de cocinarlas.
Mételas cuando el caldo esté hirviendo suavemente, una por una.
Evita revolverlas durante los primeros minutos: así no tendrás pedazos por el caldo.
¿Por qué se pone arroz dentro de las albóndigas?
Disfruta de una receta casera con el gran sabor de México/ Shutterstock
El arroz no funciona únicamente como relleno. Mientras la albóndiga se cocina, el grano absorbe parte del líquido del caldo y aumenta ligeramente de volumen. Eso ayuda a conseguir una textura más suave y jugosa.
Por eso puede utilizarse arroz crudo previamente enjuagado, sin necesidad de cocerlo por separado.
El caldo de albóndigas no necesita técnicas complicadas. La verdadera diferencia está en tratar la carne con cuidado, dejarla reposar y cocinarla directamente dentro de un caldo bien sazonado.
Así consigues albóndigas suaves, verduras cocidas en su punto y un plato que sabe exactamente a lo que promete: comida casera.