Jennifer Flores · 9 de septiembre de 2026
Desde un sistema de detección automática de riesgos en aduanas hasta el análisis de imágenes satelitales, el Gobierno de México plantea incorporar la inteligencia artificial (IA) en distintas tareas del Estado con el objetivo de anticipar riesgos, tomar mejores decisiones y responder con mayor precisión a las necesidades de la población.
Para que estas herramientas funcionen, necesitan procesar grandes cantidades de información. Por ello, el Plan Nacional de Inteligencia Artificial, elaborado por la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), propone desarrollar infraestructura para procesar datos estratégicos del Estado.
Sin embargo, un estudio del Centro para la Innovación en la Gobernanza Internacional (CIGI por sus siglas en inglés) revela que aunque en México existen estrategias y programas públicos enfocados en inteligencia artificial, “la ejecución es uno de los principales limitantes para el país”. Este estudio compara a México con Brasil, Colombia, Vietnam, Tailandia y otros países.
Por ejemplo, en el estudio, México registra 52.10 puntos respecto a infraestructura de IA —disponibilidad de cómputo e insumos técnicos que permitan utilizar estos sistemas—, mientras que Brasil alcanza 65.50 e India 63.31.
El país también suma 35 puntos sobre 100 en capacidad de política pública —es el último de los 10 países analizados—. Además de que México obtiene la calificación más baja de la muestra en puntos de difusión y desarrollo de IA con 34.07 puntos.
Te puede interesar: ¿Qué establece la Constitución mexicana sobre la doble nacionalidad y los cargos públicos?
El Plan también establece principios para orientar su uso bajo la soberanía tecnológica como la supervisión humana, la transparencia, la explicabilidad y la no discriminación. Incluso impulsa la creación y el desarrollo de un Centro Público de Formación de IA y una Fábrica de IA para formar expertas y expertos en esta tecnología.
Uno de sus usos más cercanos a la población será la asistencia y orientación automática. El Gobierno de México plantea desarrollar un asistente de inteligencia artificial —disponible las 24 horas en sus canales digitales y WhatsApp— que sea capaz de responder preguntas, orientar a las personas sobre trámites y facilitar servicios gubernamentales. La meta hacia 2030 es que este tipo de herramientas también complete determinados procesos.
También contempla que el desarrollo de inteligencia artificial tome en cuenta la diversidad lingüística de México, pues estas tecnologías deben considerar las distintas realidades culturales y lingüísticas del país, así como incorporar la participación de las comunidades que puedan verse afectadas por su uso. Sin embargo, no se especifica de qué manera se integrarán.
Asimismo, la IA se implementará en tareas que requieren analizar grandes volúmenes de información. Por ejemplo, el gobierno planea utilizarla en las aduanas para detectar riesgos en tiempo real y apoyar la asignación de inspecciones, tomando en cuenta factores como la capacidad de las aduanas y el historial de cumplimiento de los operadores.
Otro de los proyectos contempla utilizar inteligencia artificial para analizar imágenes satelitales. El Centro Mexicano de Procesamiento de Imágenes Satelitales busca emplear estas tecnologías para identificar cambios en el uso de suelo, monitorear fronteras agrícolas, analizar la calidad del agua y detectar riesgos relacionados con fenómenos naturales.
Estos usos requieren que las herramientas puedan procesar grandes cantidades de información y, en algunos casos, datos estratégicos del Estado. Por ello, el Plan vincula el desarrollo de aplicaciones de IA con la creación de infraestructura propia de cómputo y almacenamiento, incluido el proyecto de supercómputo Coatlicue, el cual tiene una inversión pública de 6 mil millones de pesos y tendrá la capacidad de realizar 314 mil billones de operaciones por segundo, según el gobierno mexicano.
Además, como parte de su apuesta por formar talento especializado, el Gobierno de México creó el Centro Público de Formación en Inteligencia Artificial (CPFIA), una escuela pública y gratuita que ofrece capacitación en inteligencia artificial, análisis de datos, nube, ciberseguridad y redes e infraestructura. La primera generación inició en enero de 2026 con 10 mil estudiantes, mientras que para la segunda se abrieron 30 mil lugares. Los cursos son en línea y tienen una duración de cinco meses.
De manera complementaria, también se ha puesto en marcha la Fábrica de IA, un espacio que articula proyectos alineados con prioridades nacionales y tiene como propósito establecer metodologías, estándares y buenas prácticas para la implementación de IA en el sector público. Se integra por 100 especialistas y provee soluciones de software e IA en el sector público y privado, bajo un modelo de escalamiento progresivo, formación continua y consolidación de servicios especializados de largo plazo.
La formación es parte de la estrategia del gobierno para desarrollar capacidades propias en tecnologías digitales. El Plan Nacional de IA contempla ampliar este tipo de capacitación y plantea como meta que hacia 2030 se certifiquen 90 mil estudiantes en tecnologías emergentes e inteligencia artificial.
Otros de los proyectos que propone el Plan Nacional de IA son un sistema analítico diseñado para identificar redes de riesgo y patrones de operación vinculados con facturación simulada para fortalecer los procesos de auditoría y fiscalización, una plataforma desarrollada para el IMPI que digitaliza documentos de patente, automatiza su clasificación y facilita búsquedas avanzadas para apoyar el examen técnico-jurídico y una herramienta que integra información de distintas fuentes para consolidar registros de personas desaparecidas, hospitalizadas o fallecidas durante situaciones de emergencia.
Te puede interesar: ¿Qué es la mendicidad forzada, la explotación detrás de pedir dinero en la calle?
A la par, el Gobierno de México impulsa el desarrollo de una red nacional de centros de datos como infraestructura estratégica para garantizar la soberanía tecnológica, la continuidad operativa y la seguridad de la información pública, además de consolidar en una nube nacional los servicios del gobierno federal.
El Plan Nacional de IA contempla que esta red proveerá servicios de hospedaje, nube privada, almacenamiento, respaldo, conectividad y servicios administrados para las dependencias del gobierno federal, con el objetivo de consolidar progresivamente los servicios digitales del Estado en una plataforma nacional soberana.
Por ejemplo, el Centro de Datos de Aguascalientes, el cual recibió una inversión de siete millones de dólares para expandir su capacidad operativa y extender sus servicios a múltiples instituciones públicas federales. Este se complementará con otro Centro de Datos de Tulancingo que se encuentra en proceso de habilitación e incorporará capacidades de cómputo de gran escala, almacenamiento masivo y conectividad de alta capacidad.
En conjunto, ambos centros conformarán una infraestructura de alto rendimiento orientada al autoabastecimiento tecnológico del Estado.
Te puede interesar: Solo 10.6% de las personas trabajadoras de apps digitales alcanzan el ingreso mínimo para acceder a la seguridad social
Desde julio de este año, la ATDT promociona el Plan Nacional de IA, el cual propone que “la tecnología debe estar al servicio de las personas y del interés público”.
De acuerdo con el documento, el Estado mexicano entiende a la inteligencia artificial como una capacidad estratégica para fortalecer la acción pública. Su valor no reside únicamente en automatizar procesos o incorporar herramientas tecnológicas a la administración pública, “sino en ampliar la capacidad del gobierno para tomar mejores decisiones, anticipar riesgos, optimizar recursos, coordinar instituciones y responder con mayor precisión a las necesidades de la población”.
El Plan Nacional de IA no plantea que la automatización sustituya por completo a las personas. Uno de los principios que propone es la supervisión humana efectiva, es decir, que las decisiones apoyadas por sistemas de IA deben mantenerse bajo responsabilidad de personas e instituciones. También plantea una responsabilidad compartida entre quienes desarrollan, distribuyen y utilizan estas tecnologías.
La transparencia y la explicabilidad son otros de los principios señalados. El objetivo es que las personas puedan conocer cuándo interviene una herramienta de inteligencia artificial y, cuando una decisión pueda afectar sus derechos, exista una explicación sobre cómo se llegó a ella. El documento plantea incluso que, si una decisión no puede explicarse de manera adecuada, no debería automatizarse.
Estos principios forman parte de una discusión más amplia sobre cómo regular el desarrollo de la inteligencia artificial en México. En este sentido, se crean los Principios de Chapultepec, los cuales dictan criterios para promover un uso ético, responsable y seguro de estas tecnologías, con énfasis en la protección de los derechos humanos y la responsabilidad frente a sus posibles impactos.

Además de establecer que los sistemas de IA deben evitar reproducir o generar discriminación; para ello, propone considerar las desigualdades estructurales y los distintos contextos sociales, culturales, lingüísticos y territoriales del país desde el diseño y la implementación de estas tecnologías.
Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp y entérate todos los días de la desinformación que circula en redes, en el discurso político y en la vida cotidiana.