Andro Aguilar y Alfredo Maza · 12 de junio de 2026
Los ojos del mundo estuvieron este jueves en el Estadio Azteca, hoy renombrado Ciudad de México por la FIFA. Adentro hubo júbilo por la victoria de México sobre Sudáfrica, pero afuera del inmueble también hubo protestas por demandas irresueltas por las autoridades.
Con la atención internacional encima, algunas personas aprovecharon para hacerse más visibles. Lo hizo la señora Anahí García, con un viaje desde Chiapas —más de 800 kilómetros— para exponer afuera del estadio el feminicidio de su hija Beany a manos presuntamente de su entonces pareja, José Manuel Rubio Santini.
Lo hizo también Ricardo Salinas Pliego, escoltado por elementos de seguridad y recibido con insultos a su llegada al estadio, pero con entrevistas transmitidas en la señal concesionada a su televisora.

El evento reunió de forma física, con el filtro de los costos del boletaje en decenas de miles de pesos, a personajes públicos, como políticos, deportistas, actores, además de empresarios.
La experiencia lo vale, decía el joven Mauricio Ríos, de 25 años, proveniente de Michoacán, para asistir a la inauguración del Mundial 2026. Halló un boleto en 50 mil pesos, tras dos días intensos de búsqueda, muy por encima de lo que gastó en otros dos mundiales, Qatar y Rusia.
—¿Vale la pena?
—Ir a un Mundial en tu casa es una muy buena experiencia, siempre vale la pena un Mundial.
Apenas unas horas antes, madres y familiares de personas desaparecidas habían intentado sin éxito llegar al inmueble para potenciar sus demandas.
Con ese contexto presente, la excandidata presidencial Xóchitl Gálvez dijo tener la expectativa de que las personas dejen al lado sus problemas, en la medida de sus posibilidades, y que disfruten el mundial.
🔴 Políticos mexicanos asistieron a la inauguración del Mundial 2026 en el Estadio Ciudad de México.
🗣️ Xóchitl Gálvez, excandidata presidencial, dijo que espera que las personas dejen un poco de lado sus problemas en la medida de sus posibilidades y disfrutar del Mundial.
— Animal Político (@Pajaropolitico) June 11, 2026
Se dijo enojada por la dificultad para conseguir boletos a precios que implican un esfuerzo más allá de “tener un poder económico un poco mejor que la mayoría de la gente”. Acusó a la FIFA de apoderarse del futbol, algo que considera que es del pueblo y de la gente. Sin embargo, se dijo muy emocionada de compartir la inauguración con su hijo Juan Pablo.
Esa emoción presente en muchos de los asistentes llevó a creer cosas poco probables. Según el exsecretario de Salud Salomón Chertorivski, quien asistió con su playera blanca de la Selección al estadio, México será el campeón del mundo. El político aprovechó también para defender a sus compañeros de Movimiento Ciudadano, los gobernadores Samuel García y Pablo Lemus, quienes, según dijo, hicieron un “maravilloso” trabajo para recibir el Mundial en Nuevo León y Jalisco, respectivamente.
El actor Memo Villegas reconoció que las protestas son una muestra clara de lo que es México. Y aseguró que el evento que reunió a decenas de miles de personas físicamente y millones a distancia es lo menos importante de lo que está sucediendo en México.
“Si sucediera que alguien entrara y boicoteara el partido, porque es un grupo de madres buscadoras, yo lo entendería. Ni modo. Yo tenía ganas de ver el futbol, pero repito: es lo menos importante”.
El actor Memo Villegas, asistente al partido inaugural de la Copa del Mundo, señala que las protestas en torno al evento son una muestra de lo que es México.
“El evento que vamos a ver es lo menos importante de lo que está pasando en un país como México”, señala.
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— Animal Político (@Pajaropolitico) June 11, 2026
Y en ese mismo tono, una de las chicas que protestaron en la zona en esta jornada aseguró en un cartel que “lo más importante de este día será lo que ocurra afuera del estadio”. Fue una jornada con protestas de integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), familiares de personas desaparecidas, estudiantes y otros grupos.
Pero como dicta la frase atribuida al argentino Jorge Valdano: “el futbol es lo más importante de las cosas menos importantes”.
Este jueves el color verde predominó entre los asistentes al estadio y los vecinos de las colonias alrededor, cercados por las vallas que delimitaban “la última milla”, privilegia a quienes pagaron por el derecho de estar en el epicentro de la competencia.
Hombres y mujeres envueltas en banderas tricolor, rostros cubiertos por máscaras de lucha libre, amplios sombreros que recuerdan a la mascota Piqué del segundo Mundial mexicano de 1986 y una predisposición a soltar vítores en coro por el país revuelto en los últimos días.
Los primeros aficionados llegaron al estadio alrededor de las 7 de la mañana. Uno de ellos, el señor Alaín, de Brownsville, Texas. Su primer Mundial y, por alguna razón, temía que podría ser el último.
Nació en México, pero desde hace años radica en Estados Unidos. Le es muy emotivo porque su padre le cuenta las historias que presenció en el primer Mundial realizado en México, en 1970.
Otro de los asistentes que liga el futbol con un lazo filial es Roberto Quiroz, quien decidió ir a la inauguración con su hijo de siete años. Será el primer Mundial para ambos.

Sin boletos para entrar al estadio, pero con una bocina que cuelga de su hombro y replica las canciones de los Tucanes de Tijuana, Luis Espinoza y su familia se pudieron acercar al inmueble para organizar pequeños juegos que celebran con brincos y porras con turistas, a quienes regalan playeras y silbatos.
“No pudimos porque están muy caros, pero no importa. Nosotros venimos a poner el ambiente porque así somos los de aquí de la Ciudad de México —se golpeó el pecho— pa’poner el ambiente”, dijo desde la explanada del estadio.
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Frente al inmueble desfilaron chinelos, pachucos, músicos de viento, que combinaron canciones de banda tradicional sinaloense con adaptaciones de ska.
Ante la determinación de la FIFA por comercializar lo más posible el evento, las personas aficionadas afuera del estadio pudieron librar otro pago. Bailaron coreografías de country y cantaron al unísono canciones mexicanas: rancheras, norteñas y cumbias.
En la calle Las Flores, en el pueblo de Santa Úrsula, negocios como las carnitas Los Kociditos, Antojitos Chela, o la barbería La fábrica de muñecos, compartieron su señal de TV doméstica, sin costo adicional para los aficionados que se encontraban a unos metros del estadio sin boleto.
Ahí convivieron mexicanos con algunos sudafricanos, estadounidenses y de otras nacionalidades. Un grupo de colombianos se conmovió cuando el DJ improvisado, al lado de los antojitos Chela, les puso el clásico vallenato Los caminos de la vida que causó que los jóvenes ordenaran otra ronda de cerveza.

La atmósfera festiva que envolvía el Estadio Ciudad de México, minutos antes del silbatazo inicial entre México y Sudáfrica, se fragmentó en un suspiro cuando elementos de seguridad de la puerta 8 alertaron de un problema.
Lo que parecía ser una escena festiva se transformó en cuestión de segundos en caos, fuego y humo, cuando el eco de un grito de “¡Alerta!” atravesó la multitud. De pronto, la línea de los policías antimotines se vio superada por la irrupción del llamado “bloque negro”.
El cerco de la “última milla“, esa barrera estratégica implementada por el Gobierno de la Ciudad de México a solicitud de la FIFA, cedió ante una lluvia de piedras, botellas y objetos inflamables.
En el desorden, los cuerpos policiales buscaron refugio dentro del recinto en un primer momento. Pero su contraataque marcó el inicio de un enfrentamiento que se prolongó por minutos y dejó, al menos, cinco heridos y múltiples detenciones por parte de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSC-CDMX).
La furia se trasladó a la Avenida del Imán. El rastro fue de vidrieras rotas, locales saqueados y el eco de una violencia que se extendió hasta el último minuto del juego, mientras los policías se limitaban, finalmente, a observar a los manifestantes encapuchados y vestidos de negro.
Hacia el cierre, policías y manifestantes negociaron la entrega de heridos y detenidos a cambio de los materiales de protección confiscados; un trueque que selló el final de la jornada de inauguración del tercer mundial de futbol en la Ciudad de México, dejando marcas de sangre, pintura y humo por toda la avenida.
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El Observatorio Mundialista de Derechos Humanos, que esta integrado por las más de 80 organizaciones de la Red TDT, informó que al momento continúan cuatro personas detenidas tras las protestas por el mundial 2026. Las organizaciones denunciaron detenciones arbitrarias por parte de elementos policiacos.
Todo lo ocurrido en en la jornada del partido inaugural se condensó en la victoria de México sobre Sudáfrica y la celebración de mexicanos y turistas en el Ángel de la Independencia, con lonas con rostros impresos de personas desaparecidas usadas para resguardarse de la lluvia.