Eréndira Aquino · 30 de septiembre de 2026
Aunque en el Centro Histórico de la Ciudad de México hay tours para conocer los lugares turísticos, decenas de personas caminaron el sábado por algunas de sus calles para hablar sobre los impactos de la gentrificación. La guía que siguieron en su recorrido fue un mapeo realizado por personas que fueron desalojadas de sus departamentos para convertirlos en alojamientos turísticos o desplazadas de la zona por los altos costos de la vivienda.
La caminata comenzó en el Café La Habana, ubicado en la calle Morelos 62, en la colonia Juárez, donde el colectivo Proyecto Memorial Urbano colocó una ficha en la que se leía: “Abierto desde 1952, un lugar emblemático al ser un punto de encuentro de personajes como Fidel Castro y el Che Guevara, además de ser un punto de encuentro de Roberto Bolaño y los Infrarrealistas”.
Debido a que el lugar ha mantenido su estilo y vocación cafetera, a pesar de la transformación que ha tenido la zona, activistas de colectivos en lucha por el derecho a la vivienda le colocaron un “pin” color verde en la pared, para reconocer que “sigue en pie resistiendo la tendencia de convertir inmuebles tradicionales en oficinas o Airbnb“.

A pocos metros, frente a una camioneta rotulada para ofrecer servicios de “departamentos boutique para vivir una experiencia local”, los participantes del mapeo llegaron al segundo punto del recorrido: un rascacielos de Nomad, empresa dedicada a la construcción de inmuebles exclusivos para alojamientos de corta estancia. Antes de convertirse en un espacio para “nómadas digitales” albergó un negocio local de venta de tablaroca y otros materiales de construcción.
Silvia Emanuelli, coordinadora regional de la Oficina para América Latina de la Coalición Internacional para el Hábitat (HIC-AL), explicó que “la pelea durante mucho tiempo ha sido que un edificio completo no pueda dedicarse únicamente a renta turística”, lo que, lamentó, no se ha logrado. Por ello, frente al inmueble se pegó un “pin” rojo para visibilizar el cambio, y una ficha breve para explicar a los transeúntes la historia del sitio.
Quienes guiaron la caminata y explicaron a los asistentes la historia de algunos inmuebles eran, en su mayoría, personas que vivieron en carne propia las consecuencias de la gentrificación, como Brenda Raya, quien, como vecina de la calle Artículo 123, se convirtió en una cronista que documentó la transformación de los locales dedicados al comercio popular y talleres para convertirse en cafeterías gourmet.

Otro de los guías fue Carlos Acuña, periodista y uno de los vecinos desalojados en 2018 del Edificio Trevi, frente a la Alameda Central. Con el apoyo de un megáfono habló de un Programa Parcial de Desarrollo Urbano del Centro Histórico que se publicó en el 2000 para ordenar, conservar y regular el uso del suelo, la imagen urbana y el patrimonio en esta zona; el programa, apuntó, sigue sin cumplirse y eso ha permitido la proliferación de inmuebles con alto impacto para los vecinos.
Karina Franco vivió por varios años en el edificio “Victoria”, ubicado en la calle López de la colonia Centro, hasta que la desalojaron junto con el resto de los vecinos para remodelar el inmueble y cambiar los esquemas de renta para estancias cortas. Ella reflexionó sobre los procesos de transformación que históricamente han tenido las colonias de la zona centro de la Ciudad de México: permitieron que algunas personas, como ella y su pareja, se convirtieran en vecinas, aunque en otros de esos cambios resultaron afectadas.
Te recomendamos: ‘No nos alcanza’: ¿Por qué es tan difícil comprar o rentar una casa en la CDMX?
Una de las vecinas desalojadas de la calle República de Cuba 11 compartió con los asistentes que después de más de un año en lucha que incluyó un campamento afuera del inmueble, lograron que se realizara su expropiación. Quienes vivían ahí podrán volver a adquirir sus departamentos con créditos de vivienda social, “pero eso va a tardar un buen rato porque el edificio tiene sus fallas, tiene sus grietas, y como ustedes saben es de estilo antiguo, entonces hay que reconstruir puertas, ventanas, el piso del patio, en fin, muchas cosas”. Afirmó que “la lucha de Cuba 11 sigue hasta que estemos de nuevo en el edificio“.
Los inmuebles visitados durante el recorrido fueron el Café La Habana, cantina La Reforma de Bucareli, el Edificio Victoria, cantina Las Jacarandas, el parque Santos Degollado, la plaza San Juan, Nomad Bucareli y el edificio Puerta Alameda. A todos se les colocó un letrero con una breve explicación del proceso de transformación que tuvo.

En entrevista con Animal Político, Silvia Emanuelli indicó que aunque la gentrificación ha tenido distintos momentos en la Ciudad de México, el fenómeno se vio intensificado por el Bando 2 impulsado por Andrés Manuel López Obrador como jefe de Gobierno, en 2001. “Tenía una buena intención: repoblar la ciudad y construir donde hay servicios, que en efecto, en el papel es lo que se necesita, en lugar de una ciudad expulsora que obliga a salir a la periferia, pero esto implicó un aumento en los precios del suelo y provocó involuntariamente lo que no quería”.
Luego, con la llegada de nómadas digitales en la pandemia de Covid, esto se intensificó, pues “la ciudad buscó reactivar su economía en una situación seguramente muy crítica. Como recordarán, México no tuvo reglas tan rígidas como otros países en cuanto a la movilidad y la convivencia en la calle, y esto facilitó que tuviéramos un gran impulso de turistas”.
Entérate: Gentrificación en la Ciudad de México: rentas de vivienda suben 35 % en sólo cinco años
El crecimiento de este fenómeno en la capital del país, dijo, se ha visto impulsado por “recetas” como los videos y contenido de influencers que hablan sobre nuevos lugares que tienen precios impagables, pero son atractivos para cierto tipo de población. Pese a este panorama, la especialista indicó que, a diferencia de hace años, hoy las autoridades “son mucho más conscientes de esta problemática, tenemos una jefa de gobierno que ha puesto la vivienda en el centro del discurso, y hemos vivido momentos significativos de protestas antigentrificación”, lo que muestra que existen cambios en la ciudadanía.
“Nosotras vimos muy bien este planteamiento, porque no está pensando resolver la gentrificación a partir de construir más vivienda, sino también controlando el mercado, pero hasta ahora, también por el Mundial, no hemos visto los avances que hubiéramos deseado. Esperamos en los próximos meses ver más avances”, concluyó.