Redacción Animal Político · 12 de julio de 2025
Una joven en la Roma descubre que su casero le duplicó la renta de un mes a otro. A unas cuadras, un café de especialidad solo toma órdenes en inglés. En redes sociales abundan los videos de personas extranjeras que recomiendan “vivir barato” en Ciudad de México, mientras quienes han estado aquí toda su vida son desplazados hacia la periferia. Esto no es nuevo, pero sí más acelerado. La gentrificación ha dejado de ser una palabra de moda para convertirse en una amenaza concreta al derecho a la vivienda.
Aunque el término circula desde hace más de una década, en México cobró fuerza tras la pandemia y recientemente con la marcha anti-gentrificación en la Ciudad de México. El auge del teletrabajo atrajo a quienes tienen ingresos en dólares a ciudades con costos relativamente bajos, buen clima y vida cultural y vibrante. El resultado ha sido una presión creciente sobre el mercado local de vivienda.
Colonias como Roma, Condesa, Juárez o Escandón son el ejemplo más visible. Según Propiedades.com, entre 2019 y 2023 el precio de la renta por metro cuadrado en la Roma Norte pasó de 264 a 383 pesos (un aumento de +45%) y en la Condesa de 247 a 370 pesos (casi 50%) (1). Mientras tanto, el salario promedio real de quienes cotizan en el IMSS apenas creció 18.6% en el mismo periodo (2). Así, se encarece el lugar donde vivir, pero no el ingreso de quienes lo habitan.
Este fenómeno no es exclusivo de México. En Dublín, el trabajo remoto vació zonas financieras que antes rebosaban actividad. Barcelona vio crecer en 68% el precio promedio del alquiler entre 2013 y 2022 (3), impulsado por el turismo y la llegada de trabajadores remotos con mayor poder adquisitivo. Las ciudades se transforman, pero no para todos por igual.
En Ciudad de México hay, además, un factor local: la falta de suelo disponible en zonas centrales, combinada con la histórica carencia de transporte interurbano eficiente. Esto hace inviable mudarse a otras regiones del país sin perder conectividad con el empleo o servicios básicos. Sin movilidad, el suelo fuera de la capital no es una alternativa real.
Por eso resulta tan relevante la inversión de 157 mil millones de pesos anunciada por el Gobierno de México para 2025, destinada a trenes de pasajeros que conectarán a la capital del país con estados como Querétaro, San Luis Potosí y Nuevo Laredo (4). Más que solo un proyecto de movilidad, es una oportunidad para repensar el modelo urbano.
Si a esta expansión ferroviaria se suman desarrollos habitacionales con acceso a salud, educación, empleo y transporte, podríamos abrir la puerta a vivienda digna y asequible en zonas que hoy ni se consideran. Esto ayudaría a descentralizar el crecimiento, reducir la presión inmobiliaria en la capital y garantizar que el derecho a habitar un lugar con servicios no implique expulsar a nadie.
Porque las ciudades no pueden crecer a costa de expulsar a su propia gente, ni volverse vitrinas solo para quienes pueden pagarlas. Es posible imaginar un futuro donde vivir en el centro del país no signifique forzosamente vivir en la capital, y en donde moverse entre regiones sea un derecho, no un privilegio.
Finalmente, vale aclarar que el problema no son las personas extranjeras, sino las reglas desiguales del acceso a la ciudad. En el debate público a veces se confunden reclamos legítimos con discursos de odio. La lucha por el derecho a la ciudad no puede construirse sobre el rechazo al otro. Combatir el racismo, el clasismo y la xenofobia no es un pie de página: es un requisito para tener ciudades verdaderamente habitables y justas.
La respuesta debe ser integral: más vivienda, sí, pero también mejor planeación territorial, transporte público robusto e inversiones que amplíen el mapa de lo habitable. El derecho a la ciudad no puede depender de cuánto ganas ni de qué pasaporte cargas.
Las ciudades no deben ser escaparates para visitantes, sino espacios compartidos para quienes las hacen posibles cada día. Habitar con dignidad no puede depender del idioma, del menú, ni del color del pasaporte. Una visión urbana con enfoque territorial, acompañada de movilidad interurbana, es una vía concreta para construir ciudades más equitativas, donde todas las personas tengan un lugar.
*Alejandro Moreno Jiménez es candidato a doctor en Economía por la Universidad de York, actualmente se desempeña como Director de investigación y datos de la CISS.
1 Propiedades.com (2023). “Reporte de precios de vivienda en CDMX”.
2 IMSS (2023). “Salario Base de Cotización promedio”.
3 Ayuntamiento de Barcelona (2022). “Portal de Dades Obertes – Estadísticas de Vivienda”.
4 Gobierno de México (2024). “Anuncia inversión de 157 mil mdp en 2025 para la construcción de trenes de pasajeros”.