Carlos Díaz-Barriga · 5 de junio de 2026
Para grandes peregrinaciones espirituales, el Camino de Santiago (norte de España)… 100 km en su versión más corta; el Camino Inca que lleva a Machu Picchu (Perú)… 42 Km. Y a partir de 11 de junio, la nueva ruta sagrada: Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México – Estadio Azteca… 21 Km. Medio maratón. En Uber. Exige condición.
Vamos al recorrido. A tomar pulso y tiempos. A sentirnos gringos o europeos aprovechando esta cabellera rubia y estos ojos azules que no tenemos. Nomás para ver qué sí, que no… y de a cómo.
A la llegada, el primer estacionamiento, el de siempre, cerrado. A unos metros, sobre el camellón, entre plantas, las letras gigantes en los colores de la bandera: ME-XI-CO. Verde, blanco y rojo, respectivamente. Y a un lado se erige, como imagen de identidad nacional, imponente… con 10 metro de altura, una efigie ataviada con el uniforme futbolero de la selección nacional. No es el águila con la serpiente. No es Benito Juárez ni Pedro Infante ni Peso Pluma … ni un ajolote ni un jaguar -mascota oficial del Mundial. Es el Dr. Simi.
Dentro del aeropuerto, ambiente tenso. Trabajadores contra el tiempo. Adentro y afuera. Arreglan lo que falta o lo que se cayó porque pus falto apretarle la espiroqueta de la chafaldrana. Nada que no se pueda resolver con alambre del 18 y unas pinzas.
En los pasillos notable presencia de uniformes color caqui y armas. Circulan en grupos de 5… 6. Pelotoncitos por todos lados. Algunos con imponentes perros amaestrados… granaderos llegando por decenas retumbando las botas y azotando contra el piso sus escudos de policarbonato de alta resistencia, conforme se van alineando en una formación militar.
Hay un módulo de los taxis autorizados del aeropuerto. ¿Cuánto por llevarme al Estadio Azteca? (lo rebauticen como lo rebauticen los genios de la mercadotecnia, eso será hasta que un meteorito repita trayectoria y acabe con los actuales dinosaurios… los que no saben que lo son). Son $720 en carro y $1,120 en camioneta. Mejor en Uber. Pus camínale. La única zona autorizada para tomarlo en la Terminal 1, está del otro lado. De la sala de llegada internacional a la orilla del Boulevard Puerto Aéreo son 950 metros… unas 12 cuadras. Y no hay de otra sopa.

En la ruta, a ratos a pie y a ratos andando, a ratos por dentro y ratos por fuera… unas grúas de plataforma de la marca Tejocotal S.A de C.V. y otras de Ecatepec Pirámides, están levantando carros, escoltados por patrullas de la Guardia Nacional. Son ‘ubers’ que se desafiaron la prohibición de ‘cargar’ pasaje dentro del aeropuerto. Ya engancharon el auto con todo y dos pasajeros adentro. El conductor se baja. Está que trina. Está que truena. Y truena. Se pone al tiro, porque dice que Uber tiene amparo. Por lo visto sus colegas caen como moscas, porque hay 4 o 5 ‘asesores jurídicos’ de Uber ahí uniformados para aconsejarlo. Son chavitos y chavitas. No tienen mucha idea. No quiere dar su licencia y le dicen los asesores que dicen los de la GN que le baje o lo van a esposar y a ‘poner a disposición’. “Órale y a ver de a cómo nos toca”, dice. Qué pena con las visitas.
El carro es de su hijo y “yo se lo ando manejando porque tenemos que sacar para pagarlo”. La multa es de $56 mil pesos. Más costo de grúa y tiempo de estancia en el corralón. Si todo es rápido, les lleva una semana. En suma, unos $76 mil morlacos. ‘No hay piedad para el hombre el honrado’, decían en los antiguos westerns del cine mexicano. El caso Uber-aeropuertos llegó en su momento a la mañanera. Tomaron partido. Por el bien de todos, primero… la mafia de los taxistas aeroportuarios.

Caminados los 950 metros, a pedir el Uber por la buena. Marca $270 hasta el Coloso de Santa Úrsula. Llega en unos minutos Reynaldo. Dice que ya se la sabe y él no se la juega metiéndose al aeropuerto. Hasta hace poco era vendedor ambulante de ropa allá por la Merced y antes herrero o chalán de mecánico. Le ha costado mucho salir de la pobreza para terminar tratado como delincuente. Pueblo bueno y sabio.
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La aplicación calcula 44 min. Al hora del hora, serán más. En la ruta tres cierres de carriles, porque están pintando de amarillo lo que el otro día pintaron de lilita. Máxima expresión por el gran festejo interplanetario… de 13 partidos en México. Sólo cinco en la CDMX (… 78 en EU). Reynaldo no sabe cómo se llama la mascota mexicana del Mundial. Es un jaguar, le digo para darle una pista. Le da igual. Nadie lo sabe, ¿o sí? Acá se queda de tarea.
A lo largo de calzada de Tlalpan, los hoteles de paso se anuncian a $380. Otro dice ‘desde $320’. Promoción mundialista. La ciclovía, impecable. Sin una sola ‘bicla’ que, entre 11 y 12 del día, circule en todo el trayecto. Sólo que sea por eso.
Numeralia. Cincuenta y dos minutos, 270 varos y 950 metros a pata, después, está al alcance de la mano la reja negra del célebre estadio construido por el célebre arquitecto Pedro Ramírez Vázquez hace exactamente 60 años (29 de mayo de 1966). Ni sus dueños lo recordaron.

Dentro de una semana, se hará más tiempo, no se podrá llegar hasta sus puertas (los bajarán mil 600 metros antes ante el operativo de movilidad ‘última milla’), la tarifa dinámica del Uber será una locura, y el visitante no hará el trayecto directo: antes irá a a un AirBnb o a su hotel para dejar sus pertenencias… por lo que tampoco le servirá la discreta recomendación de uno de $380. Y este ejercicio habrá sido felizmente inútil como referencia de una realidad. Pero necesario, quizá, para conocer otra. O al revés volteado….
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