Daniela Martínez Martínez · 14 de mayo de 2026
Después del reciente brote de hantavirus Andes (ANDV) en el crucero MV Hondius, empezó a circular en redes sociales que la ivermectina y la hidroxicloroquina podrían combatir este virus. Sin embargo, no existe evidencia científica que lo sostenga.
La desinformación empezó a circular cuando Mary Talley Bowden, quien ha promovido desinformación médica como el uso de la ivermectina para tratar COVID-19, publicó en X que “el hantavirus es un virus de ARN, y la ivermectina debería funcionar contra él”.
Dicha publicación tuvo 4 millones de vistas, y desde entonces publicaciones en español sobre estos supuestos tratamientos también empezaron a compartirse en redes sociales.
Hasta el momento, no existe un tratamiento específico probado ni una vacuna para tratar la infección por hantavirus. Así lo afirman los lineamientos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, según sus siglas en inglés) y la OMS. El tratamiento se enfoca en un seguimiento clínico cercano y el manejo de complicaciones respiratorias, cardíacas y renales que se puedan presentar.
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“Hasta ahora no hemos encontrado investigaciones que demuestren que sea un tratamiento eficaz contra el hantavirus. Eso es lo que se sabe hasta este momento”, aclaró sobre la ivermectina Nyka Alexander, gerente de comunicación de emergencias sanitarias de la OMS.
La Secretaría de Salud en México confirmó que hasta el momento no se han identificado casos de ANDV en México y la OMS ha reiterado que la probabilidad de propagación internacional es muy baja.
Algunas de las publicaciones que desinforman en X comparten un artículo de Focal Points, una página de la fundación de Peter McCullough, quien ha desinformado frecuentemente sobre el COVID-19 y las vacunas.
Además, el autor de este artículo llamado “Por qué la ivermectina y la hidroxicloroquina podrían ser efectivas contra el hantavirus” es Nicholas Hulscher, quien también ha sido señalado por difundir desinformación sobre las vacunas contra la COVID-19.
En este, se citan tres publicaciones que no son concluyentes ni corresponden a ensayos clínicos en humanos. Se trata de estudios experimentales o preclínicos, cuyos resultados no permiten demostrar la eficacia de estos fármacos como tratamiento en personas.
El primero, que es una revisión de los efectos antivirales de la ivermectina, especifica en la conclusión que son necesarios ensayos clínicos para evaluar los efectos de la ivermectina sobre el COVID-19 y que son necesarias más investigaciones para asegurar la seguridad y eficacia de su uso en humanos.

La segunda fuente que citan es la de c19early. Sin embargo, esta fuente ha sido identificada como una fuente de desinformación, al ser un sitio web que contiene varios metaanálisis sin credibilidad sobre la eficacia de muchos medicamentos contra la COVID-19, incluyendo la ivermectina.
Sobre la hidroxicloroquina, citan un estudio experimental preclínico basado en estudios in vitro —en laboratorio, fuera de un organismo— y en modelos animales, no de ensayos clínicos en humanos.
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La desinformación sobre el uso de la ivermectina ha circulado constantemente desde la pandemia de COVID-19.
El Sabueso verificó desde años anteriores que la evidencia científica internacional recomienda no usar la ivermectina para tratar la COVID-19, ya que no hay evidencia que sustente su eficacia.
También circuló en marzo de 2026 que la ivermectina se podía utilizar como un tratamiento para el cáncer, lo cual también calificamos como falso.
En ambos casos, se presentan estudios preclínicos y no concluyentes para afirmar el uso clínico de la ivermectina o para realizar generalizaciones sobre sus posibles beneficios.
El doctor Alejandro Macías, quien en el 2009 fue comisionado especial para la atención de la influenza A (H1N1) en México, explicó a El Sabueso que cuando se busca de manera selectiva en la literatura médica se pueden encontrar publicaciones que confirmen lo que uno busca, pero esto no significa que estén verificadas o avaladas por la comunidad científica.
En conclusión, no existe evidencia concluyente sobre el uso clínico de la ivermectina o la hidroxicloroquina para tratar la infección por hantavirus; hasta el momento no existe un tratamiento específico para esta.