¿Te sientes culpable siguiendo el Mundial? Te explicamos qué es la disonancia cognitiva

Paula Paredes S. · 26 de junio de 2026

¿Te sientes culpable siguiendo el Mundial? Te explicamos qué es la disonancia cognitiva

En México hay 130 mil desaparecidos, más personas de las que podrían llenar dos veces el Estadio Azteca, hoy Estadio de la Ciudad de México.

Una de las sedes de esta edición del Mundial 2026 es Estados Unidos, un país que vive una crisis en su manejo de poíticas migratorias con prácticas inhumanas.

La FIFA, organismo encargado de la organización del torneo ha estado rodeada de escándalos de corrupción, y en la ceremonia del sorteo para definir como quedarían los grupos de este Mundial, Gianni Infantino le entregó a Trump el  «Premio FIFA de la Paz: el futbol une al mundo». Si, al mismo hombre que aparece en la lista Epstein, al mismo que da tratos inhumanos a los migrantes, al mismo que financia el genocidio en Palestina.

En ese mismo escenario se está jugando el Mundial 2026.

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En medio de este panorama, la fiesta del fútbol convive con una realidad mucho más compleja que puede llegar despertar un sentimiento extraño, si te pasa es porque logras empatizar, pero además de eso hay una explicación psicológica.

Hablamos con Gala Barbosa, psicóloga con perspectiva cognitivo-conductual y narrativa con enfoque feminista; ella nos explicó más sobre este concepto y nos dio herramientas para comprender mejor como nos sentimos.

¿Te sientes en una especie de encruzijada?

Si entraste a este texto, es muy probable que seas una persona que puede sentir empatía con el otro, y ese es el punto de partida para querer comprender esa contradición emocional que puedes atravesar por estos días.

Aún con todo el contexto que te comentamos muy brevemente, millones de personas siguen conectándose con el Mundial, celebrando goles y viviendo la emoción del torneo al seguir a la Selección Mexicana. En ese punto aparece una pregunta: ¿es posible disfrutar del fútbol sin ser cómplice de todo lo que lo rodea? la respuesta corta e inmediata es si. 

Para la psicóloga la respuesta pasa por entender un concepto clave: la disonancia cognitiva.

¿Qué es la disonancia cognitiva?

Se trata de una teoría de Leon Festinger que explica ese sentimiento de contradicción, y básicamente ocurre cuando sostenemos creencias o acciones que aparentemente no son compatibles. Gala explica que esta contradicción no solo es muy común, sino muy humana.

“La disonancia cognitiva precisamente es la existencia de dos pensamientos o dos sentimientos muy opuestos dentro de una misma o uno mismo. Lo que genera es confusión, pues parece antinatural, ¿no? Como cuando nos encontramos dos fuerzas opuestas están existiendo al mismo tiempo y queremos que una gane, como que una parezca que pesa más que la otra, y sostener esa contradicción puede generar incomodidad. Se siente feo, porque no puedo ni disfrutar de lo bonito por completo ni sentirme súper mal por lo malo”

En el caso del Mundial, esa tensión puede verse con claridad: nos emocionamos por un partido, pero diario vemos de frente las  problemáticas sociales y políticas , la búsqueda de justicia y escenarios que son sumamente fuertes. Todo ocurriendo al mismo tiempo.

Lo anterior puede derivar escenarios comunes: no saber si dejar el disfrute, o señalar a quienes aún con responsabilidad deciden sumarse a la alegría mundialista.

Antes de continuar, vale la pena aclarar que todo lo referente a comportamientos de hinchas y en el ambiente de futbol mencionado en esta nota engloba a las personas que logran sentir empatía por las causas sociales, que celebran con responsabilidad y que no toman el deporte como una excusa para desatar sus comportamientos violentos. No se trata de defender lo indefendible.

El derecho al disfrute

En este contexto, Gala menciona un concepto del que vale la pena hablar: El derecho al disfrute.

Con todo el panorama mundialista: el costo de un jersey original carísimo, una entrada que equivalía a 225 días de salario mínimo en México, el tener que pagar para poder ver un partido; el futbol parece haber olvidado su caracter popular. Y es que más allá del negocio, en muchos escenarios este mismo deporte ha sido herramienta para la construcción del tejido social a través de la diversión, el disfrute y el ocio.

Basta con ver uno de los referentes de este deporte: Brasil, donde el futbol ha sido motor social y transormador.

En este escenario, el disfrute y el ocio son dos conceptos clave en el mundo actual.

Con un sistema que nos pide todo el tiempo producir y preocuparnos como consecuencia de los escenarios derivados por el mismo, estos dos puntos parecen tener cada vez menos cabida aun cuando son clave porque socialmente si pueden tener un aporte, pero también porque el descanso y la diversión puede dar lugar a generar o cuestionar ideas.

Gala nos lo explica fuera de este contexto mundialista:

“El disfrute independientemente del descanso es el espacio para generar otras ideas y para sembrar narrativas distintas. Y si no lo tenemos, si yo no tengo tiempo de pensar, no voy a tener cómo pensar ni en los casos ni en mí, ni en mis relaciones. El ocio es el concientizar que como seres humanos el descanso es parte de la vida y la diversión también. No es nada más el atender nuestras necesidades humanas básicas… sino también el resistir a este sistema. Entonces me puedo tomar dos horas al día para hacer lo que quiera”

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La culpa, empatía y conciencia social

Entonces, regresando al tema inicial que es esa contradicción a nivel emocional que nos puede generar este escenario del Mundial 2026, una emoción que puede aparecer frecuentemente es la culpa especialmente cuando se confrontan contextos de violencia o injusticia tan fuertes como los que estamos atravesando. Según la teorúa, hay formas de sobrellevar esa disonancia a través de una resolución, esto implicaría:

  • Cambiar la conducta.
  • Reajustar las creencias previas.
  • Añadir nuevas ideas o argumentos que encajen.

Para Gala no necesariamente se debe resolver, sino que ambas pueden convivir:

 “La culpa quizá es inevitable y también es un indicador de que nos está importando lo que pasa. No somos indiferentes. Sabemos que individualmente yo no voy a poder resolver la situación con todas las personas desaparecidas en México. Es algo colectivo”, explica la experta. “Eso puede existir al mismo tiempo que la conciencia social. Hay quienes salen a celebrar y a la mañana siguiente se paran a marchar. Entonces creo que es parte de entender que la contradicción no la vamos a eliminar”.

Frente a este panorama, la experta nos plantea que más alla de querer eliminar ese sentimiento, podemos aprender a habitarlo a través de una herramienta práctica: la distribución de tiempo enfocado.

 “Me puedo tomar unos 90 minutos para ver el partido, estar en eso completamente, y después otro momento de igual o mayor duración puedo informarme, leer, hacer activismo, difundir, escribir o pensar sobre lo que está pasando. Ambas cosas pueden coexistir.  Hay que entender que sí podemos tolerar esa incomodidad. No se trata de hacer algo que la elimine, sino de dejarla ser”

Los riesgos de las generalizaciones y la pérdida de esperanza

Una de las herramientas que tiene el sistema para detener las luchas, es la pérdida de fe en que las cosas cambien. Esto tiene un nombre: desesperanza aprendida y va de la mano con la resignación, básicamente lo que se hace es infundir control al hacer que los individuos o grupos perciban que el cambio es inútil por lo que ya ni lo intentan.

Por lo anterior, vale la pena que en los diversos contextos que vivimos como humanidad, siga estando presente la esperanza de cambio, de justicia y para que esto se haga colectivamente, Barbosa advierte el riesgo de caer en extremos y generalizaciones durante eventos como el Mundial.

 “No es cierto que por ver fútbol no te importe nada más en el mundo. Habrá personas que dirán ‘la política no me interesa’, pero también es una narrativa deshumanizante pensar que todos son iguales o que todas las personas aficionadas son un cúmulo de enemigos”.

En este punto, Gala resalta algo importante que también hemos visto en medio de este panorama contrariado del mundial

 “El mundial no se detuvo y que todas estas personas aficionadas pues están teniendo lo que querían en el sentido de ver a todos los equipos jugar. Pero también la conversación no se ha terminado respecto a todas las cuestiones sociales. Creo que históricamente sí estamos viendo un fenómeno de que cada video, cada nota, cada cada momento de este mundial está siendo acompañado por un poco de conciencia en distintos niveles, se sigue hablando de esto y creo que pues sí denota que estamos haciendo algo diferente todos”

Finalmente agrega que “todo pesa menos en colectivo”. Entonces, algo crucial es encontrar el respaldo en otras personas.

“No podemos individualizar el sufrimiento. Hay que llevarlo al colectivo y hay que buscar redes, porque solo así podemos comprender ciertas cosas, y aparte con que alguien te diga, “Sí, yo estoy sintiendo lo mismo.” estás acompañado en este mundo”, concluye.