Las redes sociales deben ser reguladas: Pedro Abramovay, vicepresidente de Programas de Open Society

Redacción Animal Político · 10 de junio de 2026

Las redes sociales deben ser reguladas: Pedro Abramovay, vicepresidente de Programas de Open Society

En medio de la polarización que prevalece en nuestras sociedades —con campañas de odio e información falsa cada vez más difícil de identificar debido al crecimiento de la inteligencia artificial—, la regulación de las plataformas se vuelve indispensable.  

Para Pedro Abramovay, vicepresidente de Programas de Open Society Foundations, no hay otro camino.  “No es posible que grupos económicos tengan tanto poder”, advierte.  

También existen otros desafíos globales, como el cambio climático o las pandemias, pero las soluciones, en su opinión, siempre deben afrontarse en colectivo. Por eso, la respuesta sigue estando en la democracia, “no como el espacio en el cual los poderosos pueden controlar todo, sino como el espacio que puede ofrecer algún control a los poderes que existen”. 

“Si eso no se decide a partir de una visión colectiva, lo van a decidir los poderosos de siempre”, sostiene quien fue secretario de Justicia en Brasil durante el segundo periodo de Luiz Inácio Lula da Silva en la presidencia de ese país. 

En Brasil consiguió, a través de una campaña, retirar de circulación aproximadamente medio millón de armas; también trabajó en reformar el sistema penitenciario y creó un proceso de redacción de leyes sobre libertad en internet. Ahora, desde Open Society, Abramovay recorre América Latina para apoyar iniciativas de la sociedad civil e impulsar el periodismo independiente, indispensables para el fortalecimiento de la democracia. 

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El concepto podría parecer abstracto para quienes deben resolver su día a día o enfrentan situaciones de violencia o precariedad, pero en la práctica significa que “las prioridades de la gente se volvieran las prioridades colectivas”. 

“La única manera de tener una soberanía, un nacionalismo que no sea excluyente, que no sea xenófobo, es estar juntos en un proyecto colectivo de sociedad; decidir juntos para dónde ir”, afirma. 

En entrevista con Animal Político, durante una visita de trabajo en México, habló sobre los desafíos de las big tech, el papel del Estado, pero sobre todo, de las soluciones colectivas para el bienestar de los ciudadanos.  

A los retos de cada país se suma la inteligencia artificial, la polarización y las redes sociales con un algoritmo que puede ser usado por regímenes para afianzar sus visiones. ¿Cómo hacerle frente a esto? 

El tema central es el poder de la big tech, que tiene un control sobre lo que la gente va a ver, el tipo de debate y la agenda pública que tiene una apariencia natural, pero que no lo es. Es absolutamente fabricado. 

Para eso hay que fortalecer el periodismo independiente, hay que fortalecer la posibilidad de debates, pero hay que regular. Se debe tener un debate global sobre la regulación. Esas empresas de tecnología no pueden tener ese ese poder de mercado.

Incluso aprovechando las disputas entre China y Estados Unidos, hay brechas para que los distintos países presenten soluciones de transparencia algorítmica, que la gente pueda saber, que los gobiernos puedan saber (qué pasa con el algoritmo). 

Uso de redes sociales.
La única manera de tener una soberanía no excluyente es estar juntos en un proyecto colectivo de sociedad, señala. Foto: Cuartoscuro

Pero también hay que saber que aún en ese espacio es posible generar visiones empáticas de liderazgo. No es verdad que solo el populismo del odio puede prosperar. El ejemplo de Zohran Kwame Mamdani, alcalde de Nueva York, demuestra que es posible usar las redes sociales con un discurso empático, con la capacidad de transformar y dando visiones de futuro. 

¿Quién y cómo regular las redes sociales y la Inteligencia Artificial?

Hay muchas propuestas. Por un lado, es puramente económico porque no es posible que grupos económicos tengan tanto poder y eso debe ser regulado en cada país. El poder de estos grupos es tan grande que hay que tener una conversación global para que por lo menos un grupo de países pueda hacerlo en conjunto, y podría ser la ONU. 

Por otro lado es entrar en la transparencia de los algoritmos, porque esos espacios no son espacios privados. En muchos países se está consolidando una visión jurídica de que el espacio de debate en redes sociales es un espacio privado, y no, es un espacio público. 

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Por eso (es indispensable) tener transparencia en esos procesos, para que el Estado pueda saber cuándo actuar para investigar casos de pedofilia, para investigar casos de fake news. 

Brasil es un buen ejemplo de cómo la Corte Electoral en Brasil, ante casos de fake news en elecciones, puede pedir que las bajen en dos horas, y lo hacen. Las big tech decían que era imposible técnicamente, pero con las amenazas de incluso cerrar en el país cambiaron su actitud.

Es un espacio de debate público, con incidencia en una gran cantidad de aspectos en la vida pública que no puede estar fuera del control del sistema judicial.

Uso de redes sociales.
En muchos países se consolida una visión jurídica de que el espacio de debate en redes sociales es un espacio privado, y no, es un espacio público. Foto: Cuartoscuro

También hay otra cosa fundamental que es la sociedad civil, pero muchas organizaciones fueron afectadas ante la decisión del presidente de Estados Unidos de recortar el financiamiento. ¿Qué hacer ante eso?

Hay países en África que tenían 90 % del presupuesto de medicamentos absolutamente dependiente de Estados Unidos, la Corporación Americana. Hay niños muriendo. No es posible tener ninguna visión positiva del resultado inmediato, pero sí nos pone la reflexión de lo que significa depender de un país como Estados Unidos. 

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Yo espero que ese proceso pueda ayudar a que una parte de las élites que reclaman la necesidad de democracia, los que se quejen del autoritarismo en su país puedan poner plata para defender el periodismo independiente, la sociedad civil. Este tiene que ser un llamado a la filantropía local.

¿Cuál es su diagnóstico sobre México, después del primer gobierno que se asumió de izquierda y ahora la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum?

Creo que es muy peligroso caer en las tentaciones de defender procesos que van en contra del proceso democrático sólo porque alguien está aliado al gobierno o criticar procesos de transformaciones sociales porque uno está en contra. 

En México, es importante estar vigilante de los dos lados. Por un lado, saber cuál es la receta autoritaria, que es atacar el sistema electoral, atacar a la prensa libre, atacar al Poder Judicial e impedir que la minoría pueda convertirse en mayoría. Pero por otro lado, tampoco descartar los cambios sociales y transformaciones, y tomarlas como antidemocráticas, como la reducción de la pobreza o tener una composición del Poder Judicial distinta. 

Lo que está pasando acá también es la presencia de México, la defensa de causas importantes, la defensa de la democracia globalmente, la resistencia en la relación con Estados Unidos. Afirmar la soberanía en este proceso. Esto es algo que se está viendo desde afuera que es muy importante.