Marcela Nochebuena · 23 de abril de 2026
La periodista deportiva Marion Reimers advirtió que las violencias machistas podrían intensificarse en México durante un contexto como el del Mundial 2026, particularmente en el entorno digital. Una experiencia propia sostiene su señalamiento: tras cuatro años de litigio, obtuvo una sentencia histórica en materia de violencia digital de género que, hasta ahora, no ha sido acatada por las autoridades.
Por la avalancha de ataques sistemáticos —insultos misóginos, LGBTfóbicos y amenazas– que enfrentaba desde hace 15 años, en 2024 solicitó la protección del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. La respuesta fue negativa, bajo la justificación de la autoridad de que ella “ocasiona” la violencia por sus comentarios.
Asesorada por la organización Perteneces, promovió un amparo, tras el cual una jueza de distrito determinó que los ataques digitales son un riesgo real y pueden escalar a daños graves para la vida e integridad, que el Mecanismo sí tiene facultades legales para proteger en el ámbito digital, y que haberle negado el acceso a Reimers la dejó en la indefensión.

Pese a que el mecanismo interpuso un recurso de revisión alegando que no tenía atribuciones para actuar en internet, la sentencia quedó firme. Sin embargo, el órgano no ha tomado ninguna medida tendiente a acatar la sentencia.
Hoy Marion insiste en que debe ser atendida, sobre todo como un precedente para muchas mujeres que no cuentan con sus recursos y visibilidad. Advierte, al mismo tiempo, sobre el posible agravamiento de las violencias en el próximo contexto deportivo mundial.
“Nos vamos a enfrentar al evento más masculinizado, quizás, del planeta, como lo es una copa del mundo de futbol, en nuestro país, en donde hay varias violencias que quedan muy claras, una de ellas es la violencia doméstica, cuando los resultados no salen como se espera”, apunta.
No solo se trata de un espacio que suele desencadenar la violencia familiar, en él también prolifera la trata de personas, el turismo sexual infantil. De manera muy clara, a las mujeres que están insertadas en ese espacio considerado masculino se les silencia, lo que genera un mensaje hacia mujeres jóvenes que pueden pensar que su destino es el mismo cuando comparten esas aspiraciones.
Los ataques que vivía Reimers se prolongaron durante mucho tiempo, y derivaron en daños personales y profesionales muy importantes para ella. Por eso, remarca la dificultad de transmitir a las personas que la violencia digital tiene efectos reales en la vida, porque muchas veces tiende a entenderse solo como aquella con connotación sexual.
“La muerte reputacional y la dilapidación del prestigio de las mujeres que nos encontramos en la esfera pública es también una forma de silenciamiento, y de apartarnos del ejercicio de nuestra labor, pero además de la vida pública y la presencia”, aseguró.
La importancia de las redes sociales ha generado, en su opinión, vías de adoctrinamiento pero también de violencia contra las mujeres, porque abre nuevas avenidas para que granjas de bots, grupos ultraconservadores y personas que quieren ir en contra de sus derechos fundamentales tengan vías libres.
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Lo anterior se articula de diversas maneras, sostiene, y está ligado, al mismo tiempo, a la falta de regulación de las plataformas, que son las únicas que tienen una voz importante, pero del mismo modo, al silencio de personas legisladoras y autoridades que además de no estar capacitadas, también hacen uso de los espacios digitales para violentar mujeres.
Reimers insiste en que su caso no se centra en ella, sino en una “siniestra pedagogía” que pretende decirle a otras mujeres que si ellas toman el mismo rumbo que quienes se han salido de los roles tradicionales desafiándolos, les espera un castigo. Para ella, la violencia digital implicó una pausa en su exposición mediática, y ahora que ha vuelto, solo se ha recrudecido.
“En cuanto salimos a la vida pública y ocupamos esos espacios, nuevamente viene el silenciamiento, el adoctrinamiento y la búsqueda de que nosotras nos autocensuremos”, agrega. Además, no hace falta salir en la televisión o la radio, como en su caso, para entender que cualquier contenido en internet puede estar sujeto al abuso.
Carolina García, también periodista, destaca la importancia de que la sororidad se vea reflejada en acciones, no solo en narrativa, motivo de su acompañamiento a Reimers. Coincide en el tema del Mundial 2026, que puede estar permeado por la terrible frase, famosa en el futbol local: “pierde tu equipo, pierde tu familia”. En Nuevo León incluso se ha documentado un alza de llamadas de emergencia cuando el equipo local pierde.
“No es la intención que nadie pueda criticar el trabajo de Marion o de otra mujer, en la política o en cualquier espacio, sino que la pregunta clave pudiera ser: ¿eso se lo dirías igual a otro hombre?, ¿estás midiendo con la misma vara que mides a un hombre? Generalmente la respuesta es no”, adelanta.

Los abogados de la periodista también hacen un llamado a la Secretaría de Gobernación a desarrollar protocolos y medidas específicas, a través del Mecanismo, para proteger a periodistas y defensores en casos de violencia digital.
“Obtuvimos la primera sentencia en México que refleja que la violencia digital tiene que atenderse por parte de los mecanismos institucionales, que es una violencia que requiere el establecimiento de políticas públicas. Ya quedó firme, y ahora estamos haciendo también un exhorto al mecanismo, a la secretaria de Gobernación [Rosa Icela Rodríguez], para que se atienda, y esto forme un primer precedente de cuáles van a ser las medidas concretas, específicas, de protección para Marion”, indicó José Mario de la Garza, presidente de Perteneces.
Con ello, no solo se pretende individualizar o concretar un caso, sino generar un mecanismo para que cualquier mujer, sea periodista o no, pueda tener una vía legal para defenderse. Coincidió con la periodista en que ha sido un recorrido muy largo, pero llama la atención que mientras hay un discurso gubernamental en favor de las mujeres, teniendo la sentencia “no vemos un solo paso del Mecanismo, de la Secretaría de Gobernación, para cumplir”.
La mala interpretación del Mecanismo llevó, además, a que en algún momento se considerara que la medida de protección que podía ofrecer era enviar una patrulla a casa de la periodista. Raquel Charqueño, también abogada en el caso, precisa que si bien la autoridad es la obligada a crear las políticas públicas, la estrategia legal propuso medidas tan simples —y no atendidas— como contribuir a crear una contranarrativa.
“Esto es que el propio Mecanismo se posicionara cada que hubiera esta violencia digital, que eso es muy importante, porque hay narrativas que son predominantes en redes sociales, pero también las autoridades podrían plagar redes sociales de estas contranarrativas, y dejar claro que esos mensajes no son libertad de expresión”, añade.
En la puerta del Mundial 2026, De la Garza enfatiza que seguramente el tema de la violencia digital se volverá exponencial, mientras que la autoridad no hace nada en concreto, pues simplemente ha desacatado, ignorado y descartado tomar en cuenta la sentencia, lo que a la larga tiene repercusiones para otras mujeres ante la falta de precedentes.
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“Si Marion, con todos estos recursos, este apoyo de Perteneces, teniendo la valentía para hacerlo… hay muchas mujeres violentadas digitalmente que prefieren no exponer su situación desde un punto de vista legal. Requiere también mucha valentía, entereza, mucha disciplina, mucho coraje, para ir y ventilar un asunto de esta naturaleza en la vía legal”, añade.
Tanto los representantes legales como las periodistas hacen énfasis en que existe una diferencia entre libertad de expresión y discurso de odio, además de que la violencia digital en este caso puede acreditarse porque es una acción sistemática, es decir, que se presenta cada vez que la periodista hace su trabajo, y ha tenido consecuencias muy tangibles en su vida diaria. Además, se trata de una acción orquestada: hay personas detrás de esos bots que ganan dinero con los insultos a Reimers.
“Yo instaría, desde este espacio, una vez más, a nuestras autoridades, a nuestras funcionarias y funcionarios públicos, a hacer su trabajo y a que sepan que desde nuestro espacio, nuestra trinchera, tenemos la absoluta voluntad de poder acompañarles, y que la historia que yo he vivido, no se repita mil veces”, pidió la periodista deportiva.