“Disfrutábamos el Mundial, pero adentro del Estadio, no afuera, buscándolo”

Marcela Nochebuena y Andro Aguilar · 1 de julio de 2026

“Disfrutábamos el Mundial, pero adentro del Estadio, no afuera, buscándolo”

Las cuatro veces que Carolina Espinosa fue con su esposo al Estadio Azteca a ver el clásico Chivas-América no se imaginaba que un día estaría frente a la puerta del recinto, bajo la lluvia, pensando en él y gritando: “¿dónde está?”. Su voz resuena mientras, frente a ella, siguen con su camino personas con recursos suficientes para comprar un boleto del tan esperado partido México-Ecuador. 

Ignacio Santiago Pérez desapareció el 12 de junio de 2020 en la Ciudad de México. Carolina recuerda que fue hasta que se unió a un colectivo, hace tres años, cuando hubo algún avance. “Cuando caminaba sola, no había. Durante ocho meses no se le hizo nada a mi carpeta”, aseguró envuelta en un impermeable rosa.

Detrás de ella, no dejaba de escucharse: “¡México, campeón en desaparición!”. La consigna provenía de una decena de familias que lograron llegar al punto más cercano al ahora llamado Estadio Ciudad de México, destino final de sus movilizaciones desde que se inauguró el Mundial.

Carolina Espinosa busca a su esposo desaparecido
Carolina Espinosa busca a su esposo desaparecido. Foto: Marcela Nochebuena

Fue un momento muy importante para visibilizar a su ser querido, junto con sus compañeras. “Nosotros no venimos a sabotear el Mundial, ni queremos sabotear el partido de futbol. A nosotras nos encanta también el futbol, y yo creo que no somos agresivas, somos luchadoras y no queremos que haya más agresiones”, señaló Carolina.

Recordó que todas buscan a sus seres queridos porque les aman. Remarcó que era un momento relevante haber llegado, a un par de horas del México-Ecuador, hasta el punto del Estadio por donde ingresaban peatones y personas en camionetas, más o menos escoltadas, pero todas costosas.

Delante de ella, mientras hacía su relato, pasó una moto que llevaba a un joven envuelto en una bandera más grande que él. Al bajar del vehículo, no sabía hacia dónde dirigirse para encontrar su punto de acceso; como él varios corrían sin tener claro su destino, pero momentáneamente la protesta llamaba su atención. Medios internacionales también se acercaron a ellas.

La buscadora reclama que las personas muchas veces cuestionan por qué van a protestar en el estadio, si sus seres queridos no están ahí, y no son ni fueron jugadores. “Venimos aquí porque a ellos también les gustaba el futbol”, responde ella, “y yo creo que en este lugar es donde nos ve mucha gente, y creo que la sociedad debe ser más empática con nosotras”.

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Carolina recuerda cuánto le gustaba a Ignacio el futbol, toda su vida aficionado a las Chivas. Por eso fueron al Estadio Azteca varias veces a ver el clásico. A él también le hubiera gustado estar en ese recinto, pero adentro, disfrutando del México-Ecuador.

“Me da mucha tristeza pensar, imaginarme que disfrutábamos el Mundial, pero adentro del estadio, no fuera, buscándolo… Hubiera sido igual, hubiera buscado la manera de juntar el dinero para entrar al estadio y ver el partido de futbol”, sostiene.

En cambio, la suerte y paradero de su esposo sigue sin conocerse, pese a que hay una persona detenida que no ha querido hablar. Ella ha tenido que reclamar hasta donde se pueda: hasta el límite de la última milla en la noche previa a la inauguración; hasta la última valla del Circuito Azteca el día del México-Sudáfrica; hasta el ajolote mundialista del bajo puente en esa vía el día del México-Chequia; y, este martes, hasta el acceso principal al estadio. Cada vez con menos compañeras, pero más persistencia.

“No nos revictimicen; somos víctimas, no personas que les guste cerrar calles o manifestarse. Nos manifestamos porque las autoridades no nos hacen caso muchas veces. Ellos piensan que venimos a hacer borlote, pero no es eso”, pidió Carolina.

Además, otro hecho, que denunciaron reiteradamente ella y sus compañeras, influyó en que las madres se redujeron a una decena esta vez. Poco antes del mediodía, algunos familiares se reunieron sobre Calzada de Tlalpan, a la altura de Metro Ermita, con dirección al sur. Empezaban a organizar una cascarita.

Madres buscadoras organizaron una cascarita en la Ciudad de México
Madres buscadoras organizaron una cascarita en la Ciudad de México. Foto: Andro Aguilar

¿Cómo ocurrió la agresión que atemorizó a las madres buscadoras?

Desde las 11:30, recuerdan quienes lo atestiguaron, en aquel punto era desproporcionada la presencia de policías: 10 y 12 personas, familiares y solidarios, entre más de 80 policías que no se identificaron, con cascos y el rostro cubierto, en motocicletas que no estaban estampadas con los logos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y tenían placas particulares. Fueron sumándose más, hasta que llegaron a ser 150 por un contingente de 35 personas.

Los manifestantes habían hablado con el área de concertación de la Secretaría de Gobierno para informar que harían cierres intermitentes de 15 o 20 minutos. Al momento de querer cerrar Tlalpan con su lona, los policías los encapsularon —según se aprecia en un video que se hizo público— e intentaron ahorcar a un compañero para que soltara la manta, mientras que el señor Fernando Vargas, quien busca a su hijo Olin Hernando Vargas desde 2024, fue agredido y tirado. La indicación, cuyo origen no aclararon los elementos, era no permitirles cerrar Tlalpan.

Además, amenazaron con detenerlos. Varias de las personas que estuvieron presentes presentaron lesiones, marcas físicas y dolor. Se abrió una queja de oficio en la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México por las agresiones. Pero el daño ya estaba hecho. Aunque se sostuvo el plan de marchar sobre Calzada de Tlalpan, a la altura de Textitlán, hacia el Estadio Ciudad de México, varias familias, incluido el señor Fernando, prefirieron permanecer en un lugar seguro.

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Ante la justificación que ofrecieron más tarde César Cravioto Romero y Pablo Vázquez Camacho —secretarios de Gobierno y de Seguridad Ciudadana de la capital—, Andrea Horcasitas, del Programa de Derechos Humanos de la Ibero pidió: “que no solo se quede en disculpas, sino que se haga una evaluación de por qué se hizo un despliegue injustificado y excesivo de la fuerza en Tlalpan contra familias buscadoras y un contingente que declaró manifestarse pacíficamente. Es importante que esto no vuelva a ocurrir, y que expliquen por qué su policía no estaba identificada y estaba encapuchada”.

El resto de la tarde transcurrió entre los dos frentes, con el mismo reclamo: el planteado en Textitlán, notablemente mermado, pero alcanzó un punto más cercano a la entrada principal del Estadio Ciudad de México, y la conferencia que se convocó en la Glorieta de las Personas Desaparecidas, donde ya se tenía prevista una cascarita a partir de las 15 horas.

Ahí, sobre Paseo de la Reforma, donde el Gobierno de la Ciudad de México instaló decenas de pantallas para ver el partido entre México y Ecuador, colectivos y familiares se reunieron para realizar una “cascarita por la memoria y contra el olvido” y hacer visible una vez más la problemática de desaparición de personas en el país.

En el pavimento pintaron una cancha, en cuyo círculo central reposaba la cifra de las 135 mil personas desaparecidas. Mientras jugaban futbol, lanzaban consignas como “México, campeón en desaparición”.

Colectivos y familiares se reunieron para hacer visible la desaparición de personas
Colectivos y familiares se reunieron para hacer visible la desaparición de personas. Foto: Andro Aguilar

Poco a poco, conforme avanzó la tarde, la música y los gritos de las personas que esperaban ver a México clasificar a octavos empezaban a envolver el espacio donde se realizaba la protesta. Algunos asistentes al festejo mundialista se animaron a sumarse a la “cascarita”.

Al final de la protesta, denunciaron lo ocurrido más temprano sobre Calzada de Tlalpan, a la altura de Ermita, exigieron una investigación a los elementos policíacos que participaron, así como una disculpa pública. Para el señor Fernando y sus compañeros el costo de la desaparición, de la búsqueda y ahora de las protestas, que incluso lo llevaron por tierra a Guadalajara, han sido inacabables.

🔴 #AlMomento | Colectivos y familiares de personas desaparecidas realizan la “Cascarita por la memoria y contra el olvido”, horas antes del juego del Mundial entre las selecciones de México y Ecuador.

La actividad se lleva a cabo en la Glorieta de las y los desaparecidos, sobre… pic.twitter.com/5czJ5S8rrt

— Animal Político (@Pajaropolitico) June 30, 2026

Los reclamos se expandieron a ambos puntos de la protesta, “Hoy salimos a las calles a exigir verdad y justicia porque en este país nos hacen falta 135 mil personas desaparecidas. Por ello exigimos un alto inmediato a la represión institucional, una investigación y deslinde de los elementos policiacos que agredieron a las familias, medios de comunicación y personas acompañantes; una explicación y disculpa pública por parte del Secretario de Gobierno, César Cravioto, y del Secretario de Seguridad, Pablo Vázquez, por los actos cometidos hoy por los elementos a su mando”, se escuchó en la Glorieta.

“Las pocas familias buscadoras que estamos presentes hoy aparentemente sufrimos una intimidación muy lamentable en la cascarita que se iba a hacer. Hubo nuevamente violencia contra las familias buscadoras. Condenamos enérgicamente lo sucedido en la Calzada de Tlalpan en la Ciudad de México, donde un operativo policiaco enviado por el gobierno golpeó, tiró al piso y amarró a familiares de personas desaparecidas… es inadmisible”, se escuchó como un eco a la altura de la estación Textitlán.

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Una valla tras otra se abrió ante ellas, hasta llegar al último cerco que en la hora previa al México-Ecuador marcaba la ruta de automóviles y peatones hacia el recinto. Las familias repitieron “México, campeón, en desaparición” y “FIFA, tu copa está sobre una fosa”. Los funcionarios que las acompañaban no las detuvieron, la lluvia tampoco, ni la agresión y mucho menos la merma en cantidad.

Jacqueline Palmeros, mamá de Yael Monserrat Uribe Palmeros, desaparecida en 2020 y hallada parcialmente a unos kilómetros del Estadio Ciudad de México, remarcó la importancia de haber alcanzado esa visibilización directa con la gente que llegaba al estadio, porque detrás de cada gol, y del avance de México a octavos, permanecen las historias inconclusas de 135 mil personas que siguen faltando.