“No nos llames ninis”: jóvenes que no estudian ni trabajan se dedican a cuidar

Marcela Nochebuena · 28 de mayo de 2026

“No nos llames ninis”: jóvenes que no estudian ni trabajan se dedican a cuidar

“Las ninis no existen, son mujeres jóvenes que cuidan”, sostiene la organización Oxfam México en su informe “No nos llames ninis. Mujeres que cuidan en México”, que se presenta este jueves para enfatizar que en nuestro país 3 de cada 4 personas jóvenes que aparentemente no estudian ni están empleadas son mujeres que trabajan cuidando, sin reconocimiento y sin pago.

En México, casi 8 de cada 10 personas que no estudian y no trabajan en una actividad productiva son mujeres y el 95 % de ellas dedica entre 5.2 y 7.6 horas diarias al trabajo de cuidados sin remuneración. Ante ello, el uso de la palabra nini, según la organización, es una señal de desprecio hacia las juventudes más discriminadas, hacia el trabajo de cuidados y hacia la autonomía de las mujeres.

Oxfam las ninis son mujeres jóvenes que cuidan
Afirma Oxfam que las ninis son mujeres jóvenes que cuidan. Foto: Cuartoscuro

“Cuando se llama ninis a personas jóvenes que están dedicando una jornada completa al trabajo de cuidados se construye una dicotomía falsa entre quienes ‘le echan ganas’ y quienes no, bajo la lógica meritocrática, además de esconder a quien no tiene otra opción más que cuidar debido a desigualdades estructurales y a la injusta organización social del cuidado que persiste hasta nuestros días”, apunta.

Esto en un contexto en el que el trabajo doméstico y de cuidados representa 23.9 % del PIB nacional, más que la industria manufacturera y el comercio, a lo cual se suma la ausencia de políticas públicas que hagan de los cuidados una responsabilidad compartida entre actores sociales, incluyendo al propio Estado y los espacios de trabajo.

“No solo se trata de pobreza de tiempo, sino de la expropiación de su autonomía. Las mujeres jóvenes que cuidan son tanto un subsidio como un amortiguador de la crisis de cuidados para el Estado, el mercado e incluso para sus familias”, señala el documento.

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Ante ello, es necesario dar visibilidad a quienes están haciendo trabajo de cuidados sin remuneración. Particularmente, en la Ciudad de México el 96 % de las mujeres jóvenes que no estudian ni trabajan se dedica exclusivamente a tareas de cuidados. Por eso, consideran urgente reconocerlas, y que el Estado asuma la rectoría en la creación, diseño e implementación de políticas de cuidados con y para ellas.

Este martes el Congreso de la Ciudad de México aprobó la ley que le dará vida al sistema de cuidados de la capital, que busca reconocer, redistribuir y reducir estas cargas mediante disposiciones como corresponsabilidad, centros de cuidado, casas de día, servicios de apoyo y protección para quienes cuidan. Esta legislación obligará al gobierno de la ciudad a establecer un modelo de atención integral dirigido a personas cuidadoras, especialmente a aquellas que hacen ese trabajo sin remuneración.

En marzo de 2025 Animal Político documentó en la investigación “Cuidadoras sin oportunidades: marginación con rostro de mujer” cómo sin un sistema nacional de cuidados, la igualdad de género nunca será una realidad: en México, 19.6 millones de mujeres no trabajan por cuidar, y 80 % de las personas jóvenes que no estudian ni trabajan son mujeres; la mayoría de ellas pierde esas oportunidades por dedicarse al cuidado.

Además, cuando llegan a acceder al mundo laboral, están condicionadas a empleos precarios, y en consecuencia, la brecha salarial no solo persiste, sino que es mucho más amplia para quienes tienen mayor número de hijos. Incluso, la realidad de jóvenes que no tienen acceso al ámbito escolar y laboral por cuidar puede rastrearse hasta la problemática de embarazos tempranos: la inactividad laboral de madres adolescentes es 3.64 % mayor que la de quienes tuvieron hijos en la edad adulta.

Ciudad de México mayor participación de hombres en labores de cuidados
En la Ciudad de México, una mayor participación de los hombres en las labores de cuidados. Foto: Cuartoscuro

El rostro de las mujeres jóvenes que cuidan

El informe de Oxfam México también ofrece algunas características sobre las mujeres jóvenes que cuidan en nuestro país: la mayoría son madres (59.2 %) de entre 25 y 29 años (dos de cada cinco) que viven en pareja (6 de cada 10) y cuya trayectoria educativa se detuvo en la secundaria (4 de cada 10).

El informe precisa que en buena medida, se trata de jóvenes expulsadas por el sistema educativo que se convierten en madres desde temprana edad: mujeres dedicadas por completo al hogar y a la crianza de sus hijes. “Mientras que el término ‘ama de casa’ reconoce un papel social, la etiqueta ‘nini’ las borra por completo de los mapas familiares, sociales y productivos, haciendo que su trabajo diario parezca ‘inactividad laboral’, lo que justifica el estigma social y oculta el abandono del Estado”, añade.

Oxfam México hace énfasis en que los jóvenes de entre 15 y 19 años son un sostén intergeneracional invisibilizado, ya que no cuidan a su descendencia, sino que es posible inferir que lo hacen con personas de diferentes edades de sus redes más cercanas. Las jóvenes de ese rango de edad representan alrededor de una quinta parte del total de mujeres jóvenes que cuidan.

Entre ellas, 4 de cada 5 no tienen hijes y 2 de cada 3 son solteras; casi la mitad vive en zonas rurales (42.9 %) y su trayectoria escolar también se detiene en la secundaria (48.3 %). En promedio, ellas dedican 3.8 horas diarias a los cuidados de hermanos, tíos, abuelos y familiares enfermos, pero también a realizar labores domésticas para que otras personas del hogar tengan oportunidad de salir a trabajar de forma remunerada. 

“Así, no solo cuidan, sino que también subsidian al sistema económico y a la participación del resto de su familia en el mercado laboral a costa de su propio tiempo y proyecto de vida. Asumir responsabilidades de cuidados en edades tempranas tiene consecuencias muy diversas según el contexto en que ocurre. No obstante, la más evidente, y a veces irreversible, es la exclusión del sistema educativo”, describe el reporte.

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El informe documenta que no es casualidad que casi la mitad de las mujeres más jóvenes que no estudian y no trabajan formalmente vean truncada su educación en la secundaria. Por el contrario, es una muestra de que hay una exigencia social para que orienten sus proyectos de vida a actuar como red de seguridad gratuita para sus familias.

El gran punto de inflexión, de acuerdo con el análisis, ocurre entre los 20 y 24 años, cuando las mujeres jóvenes tienden a comenzar su vida en pareja y tener hijos, lo que agudiza la  pobreza de tiempo. Las horas diarias destinadas al trabajo no remunerado pasan de un promedio de 3.8 entre las mujeres de 15 a 19 años a 5.2 entre las de 20 a 24, y casi seis horas diarias en el grupo de 25 a 29 años. En el caso de los hombres, en general no hay cambios significativos relacionados con su edad. 

En cambio, para las mujeres, tener hijos o vivir en pareja redefine por completo su biografía y disponibilidad de tiempo, además de que experimentan una penalización social por cuidar. La desigualdad más grave, registra el documento, tiene que ver con el estado civil y la maternidad: las mujeres jóvenes con pareja e hijos dedican más horas diarias a los cuidados, lo que indica que una presencia masculina casi nunca reduce la carga.

Por otro lado, una tercera parte de las mujeres jóvenes que cuidan se encuentran en localidades rurales (35.6 %), mientras que otro tercio en localidades urbanas (33.4 %). Los entornos rurales, de acuerdo con Oxfam, son un factor importante para entender las diferencias en las responsabilidades de cuidados. En estos se invierte más tiempo en cuidar porque, entre otras razones, históricamente ha habido un racismo institucional materializado en falta de servicios básicos y una infraestructura insuficiente o inadecuada.

“En México, las desigualdades territoriales —junto con las sociales, étnicas, raciales y de género— hacen que el trabajo de cuidados se concentre en las mujeres más pobres y discriminadas”, apunta el informe. 

Ser madre joven en la CDMX implica una inversión de tiempo mayor que en el resto del país
Ser madre joven en la CDMX implica una inversión de tiempo mayor que en el resto del país. Foto: Cuartoscuro

“Ser madre joven en la CDMX implica una inversión de tiempo mayor”

Oxfam México aclara que a diferencia de lo que sucede a nivel nacional, donde 3 de cada 10 mujeres jóvenes no estudian ni están en el mercado laboral formal, en la Ciudad de México la proporción se reduce a 1.5 de cada 10. Sin embargo, la capital sigue la tendencia nacional respecto de las razones por las que no lo hacen: 96 % de esas mujeres se dedica exclusivamente al cuidado.

Al mismo tiempo, es destacable que en la capital hay una mayor participación de los hombres en las labores de cuidados: mientras que a nivel nacional por cada tres mujeres que se dedican a cuidar sin remuneración hay un hombre que lo hace, en la Ciudad de México la relación es de 2 a 1, aunque sigue siendo una participación marginal y voluntaria. 

Por otro lado, el contexto urbano impone una mayor exigencia de cuidados directos: “en una ciudad que se asume a la vanguardia en los derechos, las jóvenes capitalinas que cuidan destinan casi una hora más que el promedio nacional a esta labor triple, alcanzando las 8.4 horas diarias, muy por encima de una jornada laboral legal y remunerada, lo que supera el promedio nacional de 7.6”, explica el documento. 

Además, pese a que los centros urbanos ofrecen mayores oportunidades académicas, casi 7 de cada 10 jóvenes capitalinas están cuidando sin remuneración dentro de sus hogares a pesar de su nivel educativo medio alto o alto. Otro aspecto que se califica como alarmante es que las mujeres jóvenes tienden a cuidar menos horas que sus pares en el resto del país cuando tienen educación media superior o superior, pero dedican más tiempo a cuidar si solo alcanzaron la primaria o secundaria. 

Ser madre joven en la CDMX implica un inversión de tiempo mayor que en el resto del país, aun con la concentración de oportunidades, servicios e infraestructura que hay en la capital”, apunta el reporte. A esto se suma que es más frecuente encontrar mujeres jóvenes que cuidan y son solteras que en el resto del país. Las jóvenes capitalinas en pareja o separadas cuidan más horas semanales que el promedio nacional.

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El panorama de la Ciudad de México muestra una crisis de cuidados distinta a la del país, cuyas características son ser una urbe muy desigual; menos mujeres que cuidan pero más tiempo dedicado a los cuidados; penalización social de la maternidad, y vínculos que aumentan la carga, pues vivir en pareja penaliza más la autonomía de tiempo. 

En ese sentido, la organización llama a desmontar varios mitos que se asocian con el contexto de la capital: la urbanidad no libera tiempo, lo desplaza; la infraestructura no garantiza por sí sola el ejercicio de derechos; la presencia de hombres no es corresponsabilidad, y finalmente subrayan que la Ciudad de México solo será la capital de los cuidados cuando deje de ver a las jóvenes como un recurso y las reconozca como personas sujetas de derechos. 

“Los hallazgos de este informe desarticulan la visión reduccionista que impera sobre las juventudes en México. Las cifras son contundentes: no estamos ante una generación pasiva, sino sobre todo frente a una población de mujeres jóvenes que cuidan y subsidian al país. Esta realidad no es una coincidencia biográfica, sino una construcción social y política”, señala Oxfam.

Cuando el estigma se convierte en indignación y el cuidado se entiende como un derecho y una necesidad, añade, las mujeres jóvenes dejan de ser ninis para convertirse en las sujetas políticas que pueden rediseñar el pacto social como mujeres cuidadoras.