Animal Político · 22 de septiembre de 2026
México alcanzó una población estimada de 130 millones 911 mil 314 habitantes en 2025 y continúa su proceso de envejecimiento, con una edad mediana que pasó de 29 a 32 años entre 2020 y 2025 y una reducción en el promedio de hijas e hijos nacidos vivos, de 2.1 a 1.9, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Intercensal (EIC) 2025 presentados este martes por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La encuesta, cuyos resultados fueron presentados en una transmisión en vivo, permitió actualizar la información sobre población y vivienda a cinco años del Censo de Población y Vivienda 2020 y a cuatro años del próximo censo de 2030.
El levantamiento se realizó entre el 6 de octubre y el 14 de noviembre de 2025 en 7 millones 330 mil 921 viviendas, equivalentes aproximadamente a una de cada cinco del país, con la participación de más de 44 mil 500 personas entrevistadoras que recorrieron los 2 mil 478 municipios.

La información está referida al 15 de octubre de 2025 y ofrece estimaciones nacionales, estatales y municipales, así como para localidades de 50 mil habitantes o más. El Inegi explicó que el objetivo fue actualizar el volumen, composición y distribución de la población y las características de las viviendas, además de mantener la comparabilidad con ejercicios anteriores.
Durante la presentación, la presidenta del Inegi, Graciela Márquez, señaló que el levantamiento permitió actualizar los datos censales de 2020 y ofrecer información para conocer los cambios demográficos y sociales ocurridos en el país.
“En 2025, la población total estimada alcanzó 130 millones 911 mil 314 habitantes en el territorio nacional”, dijo Márquez.
Del total, 51.9% corresponde a mujeres y 48.1% a hombres. De los 130.9 millones de habitantes, 130 millones 393 mil personas residían en viviendas particulares habitadas, mientras que el resto corresponde a una estimación de personas en viviendas colectivas, integrantes del servicio exterior mexicano y población sin vivienda.
El responsable de presentar los resultados, Mauricio Rodríguez Abreu, titular de la Unidad de Estadísticas Sociodemográficas del Inegi, explicó que la población en viviendas particulares habitadas pasó de alrededor de 125.5 millones en 2020 a 130.4 millones en 2025. El crecimiento promedio anual durante ese periodo fue de 0.7%, por lo que la población continuó aumentando, aunque a un ritmo menor.
El Estado de México concentró la mayor cantidad de habitantes, con 17.5 millones, seguido por la Ciudad de México, Jalisco y Veracruz. En el otro extremo se ubicaron Colima, Baja California Sur y Campeche, entidades que representan cada una menos de 1% de la población nacional.
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Uno de los principales cambios identificados por la encuesta corresponde a la estructura por edades. El Inegi reportó una reducción en la proporción de niñas, niños y adolescentes y un aumento en los grupos de mayor edad.
La edad mediana pasó de 29 años en 2020 a 32 años en 2025. Esto significa que la mitad de la población tiene 32 años o menos y la otra mitad tiene una edad superior.
Rodríguez Abreu señaló que 10% de la población ya tiene 65 años o más, mientras que el descenso en el número promedio de hijas e hijos también forma parte de esta transformación demográfica.
El promedio de hijas e hijos nacidos vivos de las mujeres de 12 años y más pasó de 2.1 en 2020 a 1.9 en 2025. Entre las mujeres sin escolaridad, el promedio disminuyó de 5.1 a 4.9 hijos e hijas.
El funcionario aclaró que este indicador no equivale a la tasa global de fecundidad. Mientras el promedio de hijas e hijos considera los nacimientos acumulados a lo largo de la vida de las mujeres de 12 años y más, la tasa global utiliza grupos de edad específicos y los nacimientos correspondientes al año anterior para estimar cuántos hijos tendría una mujer durante su vida reproductiva si se mantuvieran determinadas condiciones.
En el caso de la tasa global de fecundidad, explicó, el dato correspondiente a 2025 se calcula con los nacimientos de 2024 y se ubicó en 1.2 hijos por mujer.
Rodríguez Abreu indicó que el valor de 2.1 se utiliza como referencia del reemplazo poblacional y que el país se encuentra por debajo de ese nivel. Añadió que la reducción de la fecundidad y el envejecimiento son tendencias demográficas que se observan también en otros países.

La encuesta también mostró que la razón de dependencia pasó de 50 a 47 personas dependientes por cada 100 personas en edad de trabajar, considerada entre los 15 y 64 años. Sin embargo, la dependencia por vejez aumentó de 12 a 15, debido al mayor peso de la población de 65 años y más.
La Ciudad de México, Morelos y Colima presentan un proceso de envejecimiento más avanzado, mientras que Quintana Roo y Baja California Sur concentran una mayor proporción de población en edades laborales, en parte relacionada con movimientos migratorios hacia esas entidades.
La EIC 2025 también actualizó la información sobre la composición étnica de la población. El Inegi estimó que 18.6% de la población, equivalente a 24.2 millones de personas, se autoadscribe como indígena.
La población de tres años y más que habla alguna lengua indígena alcanzó 7.4 millones de personas. En términos relativos, representa 5.9% de esa población, frente a 6.1% en 2020.
Las lenguas indígenas con mayor número de hablantes son el náhuatl, con más de 1.6 millones, seguido del maya, tseltal, tsotsil y mixteco. Estas cinco lenguas concentran la mitad de las personas hablantes de alguna lengua indígena.
Del total de personas que se autoadscriben como indígenas, 29.5% también habla alguna lengua indígena, de acuerdo con la encuesta.
En cuanto a la población afrodescendiente, 2.1 millones de personas, equivalentes a 1.6% de la población nacional, señalaron serlo con base en su cultura y costumbres. De ellas, 8.7% también declaró hablar alguna lengua indígena.
La encuesta estimó además en 1.2 millones las personas residentes en México que nacieron en otro país.
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La EIC incorporó por primera vez un módulo sobre migración internacional y permitió identificar los movimientos de población ocurridos entre 2020 y 2025.
Entre las personas que en octubre de 2020 vivían fuera de México y para octubre de 2025 ya residían en el país se contabilizaron 551 mil. Estados Unidos fue el principal país de origen, seguido por Cuba, Colombia, Venezuela, Canadá y Honduras.
Entre quienes llegaron desde Estados Unidos, el principal motivo declarado fue reunirse con familiares. Para las personas procedentes de otros países, el principal motivo fue encontrar trabajo en México.
En sentido contrario, 1.2 millones de personas que residían en las viviendas encuestadas migraron a otro país durante el periodo. De ellas, 122 mil habían regresado a México al momento de la encuesta y poco más de 150 mil continuaban viviendo en el extranjero.
La población emigrante se concentró principalmente en edades jóvenes y al inicio de la vida laboral. Siete de cada 10 personas emigrantes fueron hombres y tres de cada 10, mujeres.
En migración interna, todas las entidades registraron entradas y salidas de población. Baja California Sur tuvo el mayor saldo migratorio interno positivo en términos porcentuales, mientras que Tabasco y Guerrero presentaron saldos negativos.

Uno de los temas incorporados en la encuesta fue el desplazamiento forzado interno. El Inegi reportó que casi 110 mil hogares señalaron que alguna persona tuvo que cambiar de residencia por inseguridad delictiva o violencia.
En esos hogares viven 1.6 millones de personas. El funcionario aclaró que esta cifra corresponde a la población que reside en los hogares donde se reportó el desplazamiento y no significa que las 1.6 millones de personas necesariamente hayan cambiado de residencia.
“Este cambio de lugar de residencia pudo haber sido a una cuadra de una casa, un departamento, un fraccionamiento cerrado”, explicó Rodríguez Abreu.
El indicador, por tanto, identifica hogares en los que se reportó que alguna persona tuvo que cambiar de residencia por esa causa, pero no permite determinar por sí mismo la distancia recorrida ni si el movimiento implicó salir de una comunidad o municipio.
En promedio, los hogares que reportaron desplazamiento por inseguridad tienen 3.3 habitantes, mientras que aquellos que reportaron desplazamiento por fenómenos naturales tienen 3.4.
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En el caso de los fenómenos naturales, casi 152 mil hogares, donde viven 486 mil personas, reportaron desplazamiento por esa causa. Guerrero registró el mayor número de hogares con desplazamiento, aunque en esa entidad la mayor parte estuvo relacionada con desastres naturales.
En total, 1.5% de los hogares del país reportó que alguna persona que vive en ellos experimentó desplazamiento forzado interno.
Otro de los cambios identificados corresponde a la afiliación a servicios de salud. El porcentaje de población que declaró estar afiliada pasó de 77.1% en 2020 a 72.5% en 2025.
Sin embargo, al preguntar si las personas tendrían acceso a un sistema público de salud en caso de necesitar atención, 86.6% respondió afirmativamente.
Rodríguez Abreu explicó que ambos indicadores se incluyeron porque los cambios en la operación de los sistemas de salud pueden hacer que una persona no se considere afiliada aunque reconozca que puede acudir a una institución pública para recibir atención.
El 13.2% de la población señaló no tener afiliación ni reconocer acceso a servicios públicos de salud, lo que representa casi 20 millones de personas al considerar la población total estimada.
La encuesta también identificó que 4.9% de la población declaró tener alguna discapacidad o limitación que le impide realizar actividades cotidianas, el mismo porcentaje registrado en 2020. En términos absolutos, la cifra pasó de 6.1 a 6.3 millones de personas.
Las dificultades más reportadas están relacionadas con caminar, moverse o subir y bajar escaleras, seguidas por dificultades para ver, oír, recordar, bañarse y hablar o comunicarse.
Por primera vez, la EIC preguntó por la presencia de alguna condición mental declarada por las personas. El Inegi estimó casi 1.4 millones de personas, equivalentes a 1.1% de la población, con alguna condición de este tipo.
En materia educativa, la encuesta registró un incremento en la asistencia escolar. Entre niñas y niños de 6 a 14 años, el porcentaje pasó de 92.7% en 2020 a 96% en 2025.
También aumentó la asistencia entre la población de 3 a 5 años, que llegó a 70%, y entre las personas de 15 a 24 años, que pasó de 44.4% a 47.3%.
El porcentaje de población de 15 años y más que no sabe leer ni escribir disminuyó de 4.8% a 3.7%. El descenso se registró tanto entre hombres como entre mujeres, aunque el porcentaje de mujeres analfabetas continuó siendo mayor.
El promedio de escolaridad de la población de 15 años y más llegó a 10.3 años, equivalente, en términos generales, a secundaria terminada y un año de educación media superior.
La participación económica pasó de 54% a 55.1%. El principal cambio estuvo entre las mujeres, cuya participación aumentó de 38.8% a 41%, mientras que entre los hombres el cambio fue marginal.
Como resultado, las mujeres representan casi 40% de la población ocupada.
La transformación demográfica también se refleja en la composición de los hogares. El porcentaje de personas solteras aumentó de 33.7% a 36.2%, mientras que disminuyó ligeramente el de personas casadas.
Los hogares unipersonales pasaron de representar 12.4% a 15% del total. El Inegi relacionó este crecimiento con una mayor presencia de personas que viven de manera independiente y con la redistribución de la población entre viviendas.
En paralelo, el número de viviendas particulares habitadas llegó a 39.7 millones, con un crecimiento promedio anual de 2.2%, superior al crecimiento de la población.
El promedio de ocupantes por vivienda disminuyó de 3.6 a 3.3 personas.
La encuesta reportó que 98 de cada 100 viviendas tienen pisos de materiales firmes, como madera, mosaico o cemento. La proporción de viviendas sin drenaje disminuyó de 4.4% a 2.5%.
El acceso a electricidad llegó a 99.5% de las viviendas. El porcentaje de viviendas con agua entubada dentro de la vivienda aumentó de 77% en 2020 a 82.4% en 2025, mientras que las que no tienen agua disminuyeron de 3.7% a 2.4%.
En cuanto al destino del agua, 79.6% de las viviendas está conectada a una red pública.
El 83% de las viviendas entrega sus residuos a un camión o carrito recolector. Otro 8.8% reportó quemarlos o enterrarlos en el terreno, 6.4% los deja en contenedores de la vía pública y 1% los lleva directamente a un basurero o los tira en otro lugar.
La disponibilidad de internet registró uno de los principales incrementos en materia de equipamiento. En 2020, 53.9% de las viviendas tenía acceso a internet; para 2025, la proporción llegó a alrededor de tres de cada cuatro viviendas.
El aumento fue de 21.8 puntos porcentuales.
Coahuila, Nuevo León, Baja California, Jalisco, Aguascalientes, Querétaro, Ciudad de México y Quintana Roo superaron 80% de viviendas con internet. En entidades del sur y sureste, así como San Luis Potosí, la proporción se ubicó entre 50% y 69%.
También aumentó la disponibilidad de refrigeradores, lavadoras, hornos de microondas, automóviles y motocicletas. Las viviendas con motocicleta o motoneta pasaron de 12% a 19.9%.
En cuanto a la tenencia de vivienda, 66% de las viviendas tiene como residente a la persona que reporta ser propietaria. También aumentó la proporción de viviendas en renta.
Los ingresos distintos del trabajo también aumentaron como fuente de recursos de los hogares. Dentro de ellos, los programas de gobierno pasaron de representar una fuente de ingreso para 25% de las viviendas a 41.4%.
El Inegi aclaró que la encuesta no permite distinguir si esos programas son federales o estatales ni desagregar los tipos de apoyos, como pensiones o becas.