Dalila Sarabia · 21 de junio de 2026
Erick, Eduardo Yahvé y Miguel están en sus cuarentas y se dedican prácticamente de tiempo completo a cuidar a sus hijas e hijos. Además de tener eso en común, coinciden en que día tras día tienen que lidiar con una sociedad que los critica y demerita su labor como cuidadores.
“Estamos rompiendo paradigmas”, señaló Erick Rueda, de 43 años.
“La sociedad todavía cree que es la mamá la que tiene que cuidar, la que tiene que estar en casa, la que debe pedir los días, la que debe estar en los festivales (escolares), y en realidad a mí me genera conflicto porque sí creo que estamos rompiendo estas ideas. Aún falta, somos pocos quienes tenemos la fortuna de ser cuidadores y estar pendientes de esta labor”, añadió Rueda durante su participación en el conversatorio “Cuidar también es cosa de hombres”, organizado por el Sistema de Universidad Abierta y Educación a Distancia de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (SUAyED FCPyS) de la UNAM.
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En el foro, los padres participantes también mencionaron la dificultad de combinar su trabajo y las labores con sus hijas e hijos, pues las empresas no lo permiten. Erick, quien se dedica casi de tiempo completo a cuidar a su hija de 4 años, compartió que tuvo que cambiar de trabajo a pesar de estar en un buen puesto, donde obtenía mayores ingresos porque “los trabajos no están adaptados para que nosotros como padres tengamos ciertas flexibilidades”.
“La sociedad no está lista para que seamos los padres quienes cuidemos a los niños (…) ser cuidador no es un tema de género, eso es algo que la sociedad debe entender”, dijo.

Yahvé Loza, de 42 años, quien tiene a su cargo a su sobrina de 4, coincide. “La sociedad siempre juzga sin saber (…)debe ser más abierta y no ver como algo malo que un hombre esté a cargo de un hijo”, subrayó.
La niña tenía 8 meses cuando Loza habló con su sobrina y hermana para pedirles que le cedieran el cuidado de la bebé, quien pasaba los días sentada en la cocina económica donde ambas laboran, expuesta a sufrir algún accidente.
“Les dije me voy a hacer cargo porque estaba en un lugar donde podía haber riesgo… eso fue lo que me motivó”, compartió este tío cuidador que —aunque disfruta el día a día atendiendo a la pequeña y viéndola crecer—, también ha tenido que lidiar con comentarios negativos de parte de personas que aprecia. Una mujer con la que mantenía una relación le cuestionó por qué había asumido esa responsabilidad con una niña que ni su hija es.
Hace cinco años que Eduardo Bobadilla de 53, renunció a su trabajo presencial como consultor en tecnologías de la información, para dedicarse de tiempo completo a cuidar a su hijo de 20 años que tiene un diagnóstico de autismo.
Durante su participación en el foro, Bobadilla reconoció que convertirse en cuidador no era algo que él hubiera planeado pero “falleció mi hermana y luego mi mamá, así que me vi en la necesidad de dejar mi trabajo y hacerme cargo al 100 % porque ya no tenía a quién encargarle o confiarle que lo cuidaran para que yo pudiera salir a trabajar”.
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Aunque históricamente las labores de cuidado del hogar, la familia, las personas enfermas o adultas mayores ha recaído prácticamente de forma exclusiva sobre las mujeres, en los últimos años los hombres se han ido sumado a este trabajo no remunerado, empezando a romper los estereotipos de ser solo proveedores y procreadores.
“(Hay) premisas que han orientado la vida de los hombres hacia la competitividad del trabajo remunerado para delegar en las mujeres la organización emocional y práctica de la vida doméstica”, expuso la socióloga Milly Calderón, durante el conversatorio “Cuidar también es cosa de hombres”.

Actualmente en México, 44.9 millones de hombres mayores de 15 años se identifican como padres de al menos un hijo. De ellos, el 47 % (21.2 millones) residen en la misma vivienda que sus hijos o hijas.
“Más de la mitad no están en la vida cotidiana de sus hijos e hijas, ya sea porque son padres ausentes u otro tanto vive en otro lugar por motivos laborales, migración, hubo una separación conyugal, puede que estén en reclusión…”, detalló la experta.
Los hombres representan solo el 24.9 % de las personas cuidadoras a nivel nacional, de acuerdo con datos de la primera —y única medición hecha sobre este tema—, y destinan 25.6 horas semanales a tareas de cuidado no remuneradas.
Las mujeres, por otra parte, destinan, en promedio, 40 horas semanales a las labores de cuidado.
“Solo el 23 % de padres con hijos menores, es decir, de 0 a 17 años, se perciben como el cuidador principal”, subrayó Calderón.
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Además, el 93.9 % de los hombres que cuidan a un familiar participan en el mercado laboral, en comparación con el 56.3 % de las mujeres cuidadoras.
“El punto más alto de la participación masculina en los cuidados viene en la senectud, o sea, los hombres mayores de 60 años porque cuidan principalmente a sus padres, madres o a sus cónyuges que también son personas mayores”, abundó la experta.
Como parte del Sistema de Cuidados en la CDMX, las autoridades capitalinas impulsan las escuelas de nuevas masculinidades a fin de enseñar a los hombres —no necesariamente padres—, las labores básicas de cuidado a menores.
Se trata del programa “El reto es cuidar” en el cual, a través de talleres y actividades gratuitas que se imparten en las Utopías de la CDMX, se invita a los asistentes a reflexionar y capacitarse en tres ejes fundamentales: la crianza compartida, el manejo saludable de las emociones y las herramientas técnicas para el cuidado integral de las personas adultas mayores.

En estos espacios, los asistentes aprenden que cuidar no es un asunto de género, sino de corresponsabilidad.
Quienes deseen participar en estos talleres deben inscribirse de manera presencial directamente en los módulos de informes o administración de cualquiera de las Utopías de la ciudad.