Redacción Animal Político · 23 de junio de 2023
Hace unos días en México y en algunos países de América se celebró el día del padre como reconocimiento a la importancia de esta figura en el ámbito familiar. Sobre este tema, leí en redes sociales algunas quejas de hombres que percibían que a la celebración de este día no se le daba mucha importancia ni tanta efusividad en comparación con el 10 de mayo. Este artículo de ninguna manera pretende ser aguafiestas, solo busca refrescar algunos datos sobre cómo un segmento amplio de hombres se relaciona con su paternidad en nuestro país.
El INEGI indica en su último censo de 2020 que casi la mitad de la población del país, un 48.8 %, son hombres, de los cuales 21.2 millones mayores de 15 años reconocen tener al menos una hija o hijo, por lo tanto, aproximadamente la mitad de los hombres mexicanos son papás.
Sin embargo, el mismo INEGI señala que en México 33 de cada 100 hogares están sostenidos por mujeres que se identifican como madres solteras. En 2010, la cifra era de 25 de cada 100, lo cual indica un aumento del 8 por ciento en el número de paternidades ausentes en una década. Además, en nuestro país 3 de cada 4 hijas o hijos de padres divorciados no reciben pensión alimenticia y el 67% de las madres solteras enfrentan la evasión de las obligaciones de sus antiguas parejas.
En marzo de 2023 el Senado de la República aprobó crear el Registro Nacional de Obligaciones Alimentarias que, entre otras cosas, hará público un listado de deudores alimentarios. Los legisladores hicieron modificaciones a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.
La reforma considera la creación de un certificado que acredite que la persona no debe pensiones alimentarias, el cual será un requisito que diversas instituciones de gobierno deberán solicitar para poder ocupar una posición dentro de la Administración Pública Federal. Las personas deudoras no podrán realizar diversos trámites que son útiles para la vida diaria como la credencial de elector, pasaporte o licencia de conducir, quedarán inhabilitados para realizar trámites de compra y venta de inmuebles, deberán presentar el certificado ante el juez civil si desean casarse y no podrán ser candidatos a cargos de elección popular.
Por otro lado, las legislaciones mexicanas siguen considerando que el proceso de cuidado y crianza de las infancias desde recién nacidas es responsabilidad prácticamente exclusiva de las madres. México sigue siendo de los países rezagados que otorgan el menor número de días con goce de sueldo a los padres, la ley solo contempla 5 días de licencia de paternidad en comparación con otros países latinoamericanos como Paraguay, Colombia o Venezuela que otorgan 14 días. Por lo tanto, existe un rezago en los derechos de los padres que queda muy lejos de los estándares europeos que brindan en promedio 4 semanas de licencia con goce de sueldo.
Definitivamente a nivel social y cultural, en México todavía no se logra ver un cambio radical en la manera en que los hombres se involucran con el cuidado y la crianza de sus hijas e hijos. Los hombres dedican 11 horas semanales al cuidado de las infancias, mientras que las mujeres dedican 39 horas a la semana en promedio a la misma actividad y al trabajo doméstico sin pago, de acuerdo con cifras de ONU Mujeres.
Sabemos que no es fácil romper con el mandato de un sistema predominantemente machista que pone a los hombres papás en una posición muy acotada al papel de proveedor económico y que deja toda la responsabilidad de cuidado tanto afectiva como emocional en manos de las madres.
Sin embargo, gracias a la escucha y comprensión constante que tenemos de las personas, en LEXIA hemos encontrado hallazgos esperanzadores relevantes sobre lo que se ha denominado “nuevas paternidades” para hablar de los nuevos roles o maneras de relacionarse con sus hijas e hijos que están adoptando algunos padres.
En contraste con las cifras mencionadas, hoy vemos que también existen papás jóvenes principalmente que tienen un mayor compromiso e involucramiento en el cuidado de sus hijas e hijos y sienten mayor responsabilidad emocional de tener relaciones cercanas y afectivas con las infancias. Hay más preocupación y atención al bienestar de las y los pequeños y se intenta tener mayor participación y tiempo dedicado al cuidado y crianza de niñas y niños (nota curiosa, el corrector de Microsoft me pide que no escriba “niñas y niños” y solo ponga niños: gajes del algoritmo patriarcal).
Los cambios culturales son procesos que se dan a muy largo plazo, ya que incluyen reposicionar o reconstruir conceptos sociales arraigados por muchos años y que han trascendido por generaciones. El camino para generar transformaciones de pensamiento y después lograr cambios de comportamientos no es fácil, es necesario que sociedad, Estado e industrias generen mecanismos de colaboración directa a fin de que el trabajo doméstico y el trabajo de cuidado de las infancias dejen de ser tareas asignadas únicamente a mujeres.
Es fundamental que existan políticas públicas que ayuden a equilibrar esta situación y que las empresas implementen mecanismos para que tanto mujeres y hombres con hijos puedan desarrollarse profesionalmente de manera equitativa e igualitaria. Mientras todo esto no avance a nivel social y gubernamental, los hombres que son padres y que tienen la intención y voluntad de ejercer con mayor compromiso su paternidad, también están condenados a no poder hacerlo a plenitud.
Como diría la filósofa Silvia Federici, es indispensable cambiar la idea de que el trabajo doméstico y de cuidados de las infancias, a pesar de ser labores imprescindibles para que toda sociedad funcione, sigan siendo tareas percibidas como actos de entrega y amor de las mujeres, pues con toda claridad se trata de trabajo no remunerado.
* Claudia Bravo (@ClauBravo1) es comunicóloga por la UNAM y cuenta con estudios en Comunicación Institucional y Diseño de Campañas por el Instituto de Investigaciones Sociales también de la UNAM. Curiosa y muy observadora. Es estratega Sr. en LEXIA y dedica su tiempo libre a buscar lugares nuevos para correr o leer.