Verónica Santamaría · 17 de abril de 2026
“Tuve que dejar el territorio por recomendaciones de guardias federales”, dijo Erik Saracho Aguilar, defensor del territorio y comunicador ambiental que fue víctima de un intento de homicidio el 11 de marzo en la comunidad San Francisco, conocida como San Pancho, en el municipio de Bahía de Banderas, Nayarit.
A poco más de un mes de la agresión en su contra, el defensor ambiental y director de Alianza Jaguar A.C. se dijo agradecido con la presidenta Claudia Sheinbaum, con los habitantes de San Pancho y las personas defensoras de los derechos ambientales que exigieron protección para él y su familia.
El 11 de marzo Saracho Aguilar salió alrededor de las 6:00 horas para acompañar a su hija a tomar el taxi escolar. Cuando regresaba a su vivienda un atacante le disparó en dos ocasiones. Uno de los impactos le dio en el brazo y lo hizo caer dentro del zaguán, lo que impidió que el agresor volviera a verlo y concretara el ataque.
Este jueves narró lo ocurrido durante la presentación del informe del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) sobre agresiones contra personas y comunidades defensoras de los derechos humanos ambientales desde 2015.
Erik, quien portaba una muñequera en el brazo derecho —huella de la cirugía a la que fue sometido tras el ataque en su contra— dijo que las personas defensoras “no deberíamos existir porque tenemos leyes y tenemos autoridades y tenemos sujetos obligados”.

Saracho Aguilar sobrevivió a un intento de homicidio, pero tuvo que dejar la tierra que defendía. No es, sin embargo, un caso aislado: en su más reciente informe, el CEMDA documentó 135 eventos de agresión con 314 agresiones específicas en 2025 contra personas y comunidades defensoras de los derechos humanos ambientales en México.
Las cifras dadas a conocer este jueves reflejan un aumento respecto de 2024, año en que la organización registró 94 eventos de agresión y 236 agresiones específicas.
Además, en 2025 se documentaron 10 agresiones letales; mientras que en 2024 fueron 25 las personas defensoras de los derechos ambientales que perdieron la vida. Estas cifras, según el informe, colocan a 2025 como el segundo año con más eventos de agresión en contra de personas y comunidades defensoras, solo detrás de 2022 cuando ocurrieron 197 eventos.
La organización también registró más de 27 tipos de agresiones contras personas y comunidades defensoras del territorio, entre las que destacan 90 agresiones específicas de estigmatización, 42 agresiones de intimidación y 37 agresiones de difamación. Destacó que, en conjunto, estos tres tipos de agresiones dan un total del 58.8 % del total de las agresiones documentadas.
Además, existen agresiones como hostigamiento, criminalización, agresión física, homicidios, daños a la propiedad, violencia de género, uso indebido de la fuerza, desplazamiento forzado, robo, discriminación, desaparición, privación ilegal de la libertad, allanamiento, espionae, entre otros ataques que aparecen en el informe.
El CEMDA documentó que los sectores de mayor riesgo para la labor de defensa ambiental durante 2025 fueron el hídrico con 29 eventos de agresión; el de biodiversidad con 22; el de vías de comunicación con 18 y el sector energético con 16.
Los ámbitos de defensa que arrojaron mayor número de eventos de agresión fueron la defensa del agua con 59, del territorio con 41 y del suelo con 32.
Respecto de la cifra de agresiones letales contra personas defensoras del territorio durante el 2025, Gustavo Alanís-Ortega, presidente del CEMDA, explicó que 10 perdieron la vida, “si bien la cifra es menor a la de años anteriores, no significa que haya una mejoría en la situación ya que, no ha habido un descenso sostenido en agresiones”.

Y es en este contexto nacional en el que se inscribe la voz de Erik Saracho Aguilar, director de la organización Alianza Jaguar A.C., quien compartió cómo fueron las primeras horas tras el ataque del que fue víctima.
“Estoy aquí de milagro, porque fui víctima de un atentado letal que no se culminó por una serie de factores (…) Me dispararon al pecho, a la cara, a tres metros de distancia de la puerta de mi casa y cuando estaba saludando [al agresor con el brazo arriba] al decir: ‘Buenos días’ el tipo abrió fuego con una pistola de nueve milímetros que, según es de uso exclusivo del Ejército”.
Contó que él se encontraba con su esposa, quien lo ayudó a detener la hemorragia y a presionar el botón de pánico del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.
El ambientalista reflexionó sobre la labor de las personas defensoras del territorio y señaló que para proteger los ecosistemas nadie cuenta con estudios académicos. “No elegimos ser defensores, yo soy comunicador, y en algún momento dije que soy activista, y no me da pena decirlo, aunque hay una campaña de desprestigio diciendo que los activistas queremos reflectores y tenemos dobles agendas, que no somos honestos. Todos estos ataques antes de quererte matar”, agregó.
Recordó algunas de las agresiones que sufrió antes del intento de homicidio, como atentados digitales, difamación, persecución, cuentas congeladas y Ley Mordaza.
“Soy ecologista porque me gusta el medio ambiente. Me preguntan cómo te defines y yo digo: ‘ciudadano de tiempo completo’, solamente eso. Creo que eso es lo que nos falta a todos: darnos cuenta de que, en realidad, la defensoría nos corresponde a todos porque lo que se defiende, normalmente, es lo común y entonces pocos defienden cuando no son sujetos obligados, porque los sujetos obligados son la autoridad, a quien se le paga”, señaló.
Erik Saracho enfatizó que normalmente quien infringe la ley y luego muchas veces se vuelve perpetrador de los ataques “es gente millonaria” por eso “necesitamos conocer a nuestros defensores”.
El atentado en su contra ocurrió en Nayarit, pero las agresiones están extendidas por el país: el informe del CEMDA documentó que los estados que concentraron el mayor número de eventos de agresión fueron la Ciudad de México con 39; Puebla con 20 y Oaxaca con 17. Destaca que el aumento en los eventos de agresión que presentó la CDMX, en donde la estigmatización y difamación son las agresiones que tuvieron más registros, con 79 y 26, respectivamente.
Según el reporte, el conjunto de eventos ocurridos en estas tres entidades suma el 56.2 % del total de eventos de agresión. “Estas cifras que estamos viendo no se pueden normalizar y si el señor que me disparó lo hubiera logrado (…) que no me matara me hace estar aquí”, dijo Saracho Aguilar.

El CEMDA señaló en su informe que el Estado, en sus distintos órdenes de gobierno, sigue siendo el principal agresor contra las personas y comunidades que defienden el medio ambiente.
Después de doce años consecutivos documentando estos hechos de violencia reiteró su preocupación por la falta de una política pública que desde el gobierno ponga en el centro a las personas y comunidades defensoras del medio ambiente, la tierra, el territorio y la riqueza natural del país.
Otro dato relevante que la organización destaca en su reporte es que la delincuencia organizada se colocó como el segundo agresor con participación en 13 eventos, seguida, casi con el mismo número, por las empresas privadas, que participaron en 12 eventos.
Gustavo Alanís destacó que, en los últimos 12 años de documentar las agresiones en contra de personas y comunidades que defienden los derechos ambientales han registrado 199 personas defensoras que perdieron la vida a causa de su labor “algo inaceptable e insostenible”, enfatizó.