Erik Saracho: años de amenazas por defender la selva y el jaguar… hasta que intentaron matarlo

Verónica Santamaría · 23 de marzo de 2026

Erik Saracho: años de amenazas por defender la selva y el jaguar… hasta que intentaron matarlo

A Erik Eduardo Saracho Aguilar lo mueve una idea simple: si el jaguar vive, la selva y las comunidades cercanas, también. Sin embargo, defender la Riviera de Nayarit tiene riesgos: durante años enfrentó amenazas, campañas de difamación y presiones legales. El 11 de marzo la violencia escaló: un hombre le disparó a quemarropa afuera de su casa.

Gabriela Loreto Gay, su esposa, afirma que a él lo mueve “el amor a la vida, a la justicia, al equilibrio, al balance, a los humanos, a los animales, a la tierra, a su propia vida y a la de cada ser que vive, como el jaguar, una especie paraguas”. Si hay jaguar, agrega en entrevista con Animal Político, “quiere decir que todo lo demás está sano”.

Esa defensa ha tocado intereses y derivó en un intento de homicidio en contra del comunicador, ambientalista y defensor del territorio: al amanecer del 11 de marzo un hombre hasta ahora desconocido le disparó en dos ocasiones fuera de su domicilio con un arma de 9 milímetros.

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Foto: ECOSFERA CONSULTORÍA DESARROLLO Y SUPERVISIÓN AMBIENTAL

Una bala le fue extraída durante la cirugía que duró dos horas; mientras que, la segunda tuvo que quedarse, en pedazos pequeños, en su cuerpo. El miedo llegó a la comunidad tras la agresión, pero no la detuvo, ni a los activistas, para denunciar el atentado y exigir justicia. 

Ante la tardía respuesta del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas —con el que cuenta Erik— colegas, amistades y familia condenaron el ataque y llamaron a las autoridades federales y estatales a proporcionar protección inmediata al defensor de la tierra.

“Él, desde que es defensor del territorio, vive con amenazas constantes. Siempre se pisan callos muy grandes, de mucho dinero”, señaló Gabriela, aunque “las amenazas no eran lo nuevo. Lo nuevo es que lo hicieron”, añadió.

El caso de Saracho Aguilar no es aislado, sino parte de una agresión sistemática. En 2024 México fue un país peligroso para quienes defienden los derechos humanos ambientales: el 11° Informe Sobre la situación de las personas y comunidades defensoras de los derechos humanos ambientales en México, del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), documentó 94 eventos de agresión, 236 ataques específicos. En ese mismo periodo fueron asesinadas 25 personas por cuidar la tierra, los recursos naturales y la vida.

Dos balas y un botón de pánico que tardó en responder

La mañana del 11 de marzo comenzó como cualquier otra en la comunidad San Francisco, también conocida como San Pancho, municipio de Bahía de Banderas, en la Riviera de Nayarit. Gabriela Loreto Gay contó lo ocurrido horas después de vivir momentos de pánico y angustia, tras la recuperación de Erik en el hospital.

“Salimos, como todas las mañanas, a las 6:00 horas. Él o yo acompañamos a mi hija a tomar el taxi que la lleva a la escuela. Hay más niños y más adolescentes. Ese día Erik vio un coche sospechoso en la esquina. Dice que se estacionó frente a la casa y que cuando él se bajó vio a un tipo venir caminando con un gorro en la cabeza, como esos gorros que van pegados a la chamarra. Se le hizo muy sospechoso”, relató Gabriela.

Al entrar a la casa Erik cerró la reja de metal que tienen gracias al mecanismo de protección que les brinda el gobierno federal. “En eso, el tipo iba cruzando. Él se volteó por reflejo para ver qué onda y le dijo: ‘Buenos días’. En ese instante el atacante sacó la pistola y le tiró dos balazos”.

“Le dio un balazo en el brazo y lo tumbó, por eso el otro ya no le dio y como cayó dentro del zaguán, el tipo ya no lo pudo ver”, recordó Gabriela.

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Oí las detonaciones y le pregunté, mientras lo veía bajar por las escaleras: “¿Qué te pasó?” y me dijo: ‘Me acaban de disparar a quemarropa’. Estaba herido, había mucha sangre. Hacemos un torniquete, llamamos a la policía, al 911, y me dicen: ‘tiene que llamar a la policía de Nayarit’”.

“Tocamos el botón de pánico y la ayuda no llegó. O sea, llegó una hora y cacho después, a pesar del mecanismo de protección” y no podían salir de inmediato al hospital ya que debían cerciorarse de que el atacante no permaneciera afuera del domicilio. 

“Los amigos no contestaban, porque eran las 6:00 de la mañana”, explicó. Al comenzar a aclarar el día (…) le dije ‘ya podemos salir, ya se oyen escobas, se oyen cosas afuera’”. Al cerciorarse de que ya no había peligro, Gabriela y Erik llegaron a la puerta de su domicilio, “vi que iba llegando la policía y de ahí nos fuimos al hospital”, contó.

En el hospital Erik recibió la atención mínima porque necesitaba de un cirujano que llegaría en el turno de la noche. La familia no podía esperar y lo llevó a otro hospital cercano. “Yo sabía que íbamos a sacar esto adelante, sea como sea. Entonces, nos venimos a este hospital, lo operaron y salió muy bien”, comentó. Tras la operación, Erik comenzó a recuperarse poco a poco y analizar lo que había sucedido.

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Bahía de Banderas, en la Riviera de Nayarit. Foto: Cuartoscuro

La Fiscalía ofrece 100 mil pesos de recompensa por el agresor 

Dos días después del ataque la Fiscalía General de Nayarit difundió un video presumiblemente relacionado con la tentativa de homicidio en contra del activista ambiental en Bahía de Banderas. Además, ofreció una recompensa de 100 mil pesos y proporcionó el correo [email protected] para que la población en general pueda proporcionar información, de manera anónima, para dar con el paradero del agresor.

“Es vivir con temor. Es empezar a vivir con temor, mucho temor. No sé, es duro. La operación duró unas dos horas. Le sacaron una bala y la otra, por pedazos se debe quedar. Afortunadamente, no tocó el codo. (…) Dentro de todos los males, agradezco que haya sido este escenario. Ahora, si me imagino el futuro, me quiero morir ahorita”, compartió Gabriela.

 Mencionó que su esposo ha vivido bajo constantes amenazas desde que es defensor del territorio. Algunas de esas intimidaciones fueron difamaciones en medios locales y la aplicación de la ‘Ley Mordaza’ en Nayarit que consistió en no mencionar los proyectos inmobiliarios contra los que han luchado.

Uno de esos proyectos es el caso de Punta Paraíso, en la localidad de San Pancho, donde un desarrollo inmobiliario se robó la playa y aun así se le permitió terminar la construcción. El desarrollador demandó a Erik y a otros cuatro compañeros

Fuentes consultadas por Animal Político señalan que, tanto a Erik Eduardo Saracho Aguilar como a las cuatro personas afectadas, les fueron congeladas sus cuentas y tienen prohibido hablar de “Punta Paraíso. No pueden decir nada, y claro que eso mete miedo a todos los demás que están luchando por el territorio”.

“Necesitamos ser muchas voces, que no identifiquen una sola cabeza. Erik ni siquiera había estado en la vocalía de esta lucha. Lo mencionaron. La contraparte lo trajo a la mesa, pero no estaba visible. Entonces, todo mundo sabe que él tiene la experiencia en cómo se hacen las cosas, pero (…) él no estaba visible en este movimiento”, declaró Gabriela.

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Israel Landa es gestor cultural en San Pancho, Nayarit; se dedica a desarrollar arte y cultura a través de foros culturales en el pueblo y conoce a Erik desde hace 20 años. Él también es víctima de la ‘Ley Mordaza’ y conoce las amenazas a las que ha estado expuesto.

“Nos amenazaban desde los periódicos, decían que éramos ecologistas y que estábamos impidiendo el desarrollo. O sea, muchas mentiras. Vivimos ese tipo de violencia y ataques más directos”, mencionó Israel Landa en entrevista con Animal Político.

Landa comentó que contra él no han arremetido más allá de los señalamientos en la prensa y de los desarrolladores, “que son puras mentiras, de alguna manera ya sabemos cómo es su juego”.

Saracho Aguilar no solo ha denunciado a las inmobiliarias, también ha trabajado por preservar el hábitat del jaguar y su población. Israel Landa señala que algunas de las advertencias que sufrió tienen que ver con la protección de la selva, tras evidenciar trampas para jaguar, por presenciar la caza furtiva en la región.

El gestor cultural afirma que la demanda de un desarrollo, hace aproximadamente ocho años, lo unió más al defensor de la tierra. “Admiro su fortaleza de seguir (…) a pesar de todo lo que le pasa. A pesar de todos los ataques. A pesar de todas las infamias, él sigue como por una cuestión de vida, de ideología. Él sigue. Me sorprende esa parte, de que todos tenemos miedo de estas situaciones y esa gente que cree que puede hacer cualquier cosa por dinero. Me sorprende su capacidad de seguir adelante, a pesar de todo”, añadió.

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Foto: Alianza Jaguar

San Pancho y su relación con el jaguar

La localidad de San Francisco, también conocida como “San Pancho”, en el municipio de Bahía de Banderas, Nayarit, es un pueblito costero con una población local total de 1,431 habitantes, según cifras del Censo Poblacional de 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Tiene la peculiaridad de fusionar la jungla con la playa. Alberga proyectos de arte, bibliotecas, centros de entrenamiento y teatro. Incluso, es posible apreciar el trabajo de talleristas en galerías y murales. Para el entretenimiento urbano cuenta con un parque de skate que crearon las infancias de la comunidad.

La playa, según describe Israel Landa, es una fotografía. Todos quieren a este pueblo por sus atardeceres, pero también por la convivencia con las tortugas y las liberaciones que los grupos de conservación realizan.

En San Pancho es posible ver a las ballenas desde la playa y si se camina 1 kilómetro tierra adentro, ya se está en la jungla, conviviendo con otro tipo de vegetación y con ríos que poco a poco se han ido acabando “no solo aquí, sino en todas las zonas los recursos se han estado consumiendo: tenemos escasez de agua, ya la están racionando y las licencias de explotación se siguen autorizando; tampoco hay un control ni estudio sobre nuestra infraestructura construida hace 50 años”.

La fauna que predomina en San Pancho son las tortugas, las ballenas y los delfines en el ecosistema marino, pero también están los mamíferos terrestres, como tlacuaches, jaguares y puercoespines; además, reptiles y una gran variedad de aves.

Aunque en las últimas dos décadas han tratado de imponer proyectos de desarrollo en infraestructura, San Pancho defiende el respeto a la comunidad y el cuidado del vecino, del ser humano, y el entorno, señalaron varios habitantes consultados. “Creo que eso hace particular a la comunidad y nos ha logrado unir para defendernos contra los abusos”, añadió Landa.

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Foto: Alianza Jaguar

No detendrán su amor a la tierra

Para la población de San Pancho, el trabajo de la organización Alianza Jaguar es un ejemplo de cómo construir asociaciones civiles para promover proyectos en materia de educación, cultura, arte y protección al ambiente. 

“Creo que esa es la mayor virtud de todas estas asociaciones, como la de Erik, y las que han llegado. Es una manera de profesionalizar cómo se puede proteger y cómo la ley nos debería respaldar. Ese es el gran valor que veo de la Alianza Jaguar y las asociaciones que son un vivo ejemplo de cómo se puede cuidar al ambiente”, compartió.

Gabriela Loreto Gay destacó que un logro de la Alianza Jaguar ha tenido en San Pancho es alcanzar la declaratoria de Área Natural Protegida para la Reserva de la Biosfera Sierra de Vallejo, el 8 de enero de 2024.

“Trabajan para que suceda y esas cosas motivan. Está dentro de su espíritu. Me encantaría que hubiera muchos más seres humanos como él. Es muy digno y muy creativo. Él no es confrontativo, siempre busca dialogar y enseñar”, contó Gabriela.

Tras el ataque, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) reconoció el trabajo de Erik Saracho, y se solidarizó y respaldó a su familia, a su comunidad y a quienes, desde distintos territorios del país, trabajan todos los días en la defensa del medio ambiente y del patrimonio natural de México.

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Reserva de la Biosfera Sierra de Vallejo. Foto: Conanp

En una publicación en redes sociales llamó a las autoridades competentes para que estos hechos se investiguen con diligencia y se garantice la protección de las personas defensoras del medio ambiente.

Erik, añade su esposa, trabaja mucho hablando con abogados, ambientalistas y con gente que necesita ayuda. Además de haber logrado la declaratoria para la Sierra de Vallejo, logró la implementación de un seguro ganadero para que se dejara de matar a los jaguares.

Otro proyecto que logró en Nayarit con la Alianza Jaguar fue la creación de un Comité de Vigilantes Ambientales para que sea la comunidad la que suba al cerro, revise las huellas y tome fotografías. Esta acción ha permitido que, año con año, se realice una exposición en el Club de Polo de San Pancho donde los vigilantes dan a conocer su trabajo.

“A él le gusta hacer acciones concretas de ese tipo”, por ese motivo y tras el ataque a su esposo, Gabriela Loreto Gay pidió a las autoridades que actúen bien y sepan que San Pancho es un punto fuerte, por tanto dinero que hay

“Y que nos cuiden a todos los que hacemos algo bueno. Ese sería mi llamado. Y también un llamado a todos y cada uno de los mexicanos. A tomar conciencia de lo valiosa que es la naturaleza y de que sin ella no podemos vivir. Entonces, reaccionamos o nos vamos a hundir todos y qué vergüenza con los que vienen atrás de nosotros”, sentenció.