“Mundialito” para niñas y niños desde Chalco: una cancha, un balón y siete países desde los márgenes

Marcela Nochebuena · 15 de junio de 2026

“Mundialito” para niñas y niños desde Chalco: una cancha, un balón y siete países desde los márgenes

En plena primera fase del Mundial 2026, las infancias de Chalco tuvieron su propia fiesta del futbol en su estado más puro: cuando se organiza y vive en una cancha de barrio, sin trámites, altos costos ni federaciones; sólo con un balón y ganas de meter gol.

“Aquí nadie pierde, aquí todos ganamos”, advirtieron el líder comunitario Víctor Manuel Ortiz Pérez y Jorge Martin, director de Médicos sin Fronteras (MSF), al inaugurar el torneo que denominaron “Fut para el Mundo”, acompañado de otras actividades, en la colonia Margarita Morán, municipio de Chalco, Estado de México. Nadie perdió la oportunidad de participar o ser visibilizado la tarde de ese sábado.

Niñas y niños hicieron fila para registrarse, se pusieron sus uniformes, y jugaron futbol
Niñas y niños hicieron fila para registrarse, se pusieron sus uniformes, y jugaron futbol. Foto: Marcela Nochebuena

Esta particular fiesta del futbol fue protagonizada por una comunidad en los márgenes de la Ciudad de México, que carece de mucho. Lo mismo que una serie de países, representados por niñas y niños, que quedaron excluidos o no están entre “los favoritos” del Mundial 2026: Palestina, Grecia, Líbano, Sudán, República del Congo, Haití y México.

En la colonia Margarita Morán hay falta de drenaje, pavimentación y acceso a servicios básicos de salud. Esta localidad del municipio de Chalco tiene una población total de 2 mil 769 habitantes en 879 viviendas, según el INEGI. Además hay contaminación:  se reportan malos olores provenientes de granjas, empresas vecinas o basureros, así como aguas negras del drenaje depositadas en ríos, lagos, canales o estanques.

El vínculo entre la comunidad y Médicos sin Fronteras ha permitido el establecimiento de una clínica —con servicios médicos de atención primaria, así como psicológica casi permanente—, a solo unas cuadras de la cancha de la colonia donde se celebró el “mundialito”.

Por eso, desde temprano, personal de MSF monta afuera las carpas que albergarán un par de futbolitos y subsoccers –futbol sentado—, los galones de electrolitos, los uniformes, el registro, otras actividades y una mesa con banderitas de varios países.

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Ya en la cancha, el árbitro explica que serán dos tiempos corridos de 10 minutos cada uno para que todos tengan oportunidad de jugar. Llegan sucesivamente, varias oleadas de niñas, niños y adolescentes de la colonia, muchas ya con experiencia previa porque juegan para sus equipos escolares.

“Ponemos atención y guardamos silencio”, se pide en el terreno de juego, ya con todos los equipos listos e identificados con un chaleco que lleva el nombre del país que representan.

Ortiz Pérez, de Médicos sin Fronteras, agradece el trabajo comunitario que permitió la organización  del mini torneo, que también permite —dice—, difundir entre las juventudes la importancia del deporte. “Podemos formar jóvenes con diferente pensamiento, haciendo cultura y haciendo deporte”, sostiene.

Las personas menores de edad jugaron pensando en países que atraviesan contextos muy difíciles
Las personas menores de edad jugaron pensando en países que atraviesan contextos muy difíciles. Foto: Marcela Nochebuena

Siete países, misma realidad: otros mundiales son posibles

Sobre los países que representarán niñas y niños, Sergio Pérez Gavilán, gestor de comunicación de terreno de MSF, explica que son aquellos en los que trabajan actualmente mediante atención médica y de salud mental, igual que en Chalco. “Parte de esta intención es decir que otros mundiales son posibles porque existen otros contextos. En esta iniciativa de “Fut para el Mundo”, estamos muy contentos de ver tantas caras, tantos niños listos para jugar pensando en estos países que atraviesan contextos muy difíciles, pero que también tienen muestras de resiliencia, de coraje, de valor, fundamentales para el deporte que vamos a practicar hoy”, agrega.

Después de un breve calentamiento de todos los equipos participantes en círculo, el torneo es inaugurado por la categoría sub 9, con las infancias que representan a Palestina y Grecia. Antes, MSF recuerda que el primer país desde hace más de 70 años vive una ocupación brutal y en los últimos dos años, la población de Gaza ha enfrentado niveles extremos de violencia, muerte, desplazamiento y destrucción, con un acceso a atención médica y de salud mental extremadamente limitado.

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En tanto, Grecia fue elegido porque ha sido testigo de las vidas que se han perdido y se ponen en riesgo en el Mar Egeo y el Mar Mediterráneo. Miles de personas que han huido de sus países de origen, se aventuran por una esperanza en las costas europeas, pero las ineficaces políticas públicas ocasionan infecciones severas de la piel y enfermedades gastrointestinales en espacios sobrepoblados.  

Pérez Gavilán explicará más tarde en entrevista que las niñas y niños de la colonia fueron convocados para participar en el mini torneo “Fut para el Mundo” que no es formal porque “el punto no era ganar”, sino más bien juntar a la comunidad para contarle sobre los servicios de la clínica y al mismo tiempo promover la actividad física. 

El mini torneo, en la colonia Margarita Morán, municipio de Chalco, Estado de México
El mini torneo, en la colonia Margarita Morán, municipio de Chalco, Estado de México. Foto: Marcela Nochebuena

Las infancias se mostraron ansiosas por jugar: hicieron la fila necesaria para el registro, se pusieron con entusiasmo —y a veces al revés en un primer momento— sus uniformes y ya en la cancha lucieron impacientes por iniciar ante las miradas, los esfuerzos por registrar el momento y el espíritu de entrenadores o de sus madres y padres convertidos en porristas. Convivieron en una sola jornada, como en el Mundial 2026, la alusión a la adversidad en esos países y el júbilo del futbol en su estado más natural.

El México-Sudán se resolvió en penales. En el segundo país, la guerra ha asolado la vida, recuerda MSF. En abril de 2026 entró en su cuarto año de guerra civil, la mayor crisis humanitaria en el mundo. Ese conflicto, para miles de personas ha significado una violencia implacable: ejecuciones masivas, tortura, detenciones y la destrucción de hogares, hospitales e infraestructura esencial. 

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La función es también explicar los países en donde opera MSF: en más de 75 se atienden guerras, epidemias, pandemias y otras circunstancias límite: “queríamos aprovechar esta circunstancia para decir a las infancias que no solo está este contexto, sino que son parte de algo más amplio, que aquí está Médicos Sin Fronteras pero también en otros países”, explica Pérez Gavilán.

La califica como una oportunidad muy linda para que las infancias conozcan esos contextos en un lenguaje que ellos entiendan y pueda ser más lúdico. Para MSF, la atención a las comunidades no debe ser solo médica, sino que “son las comunidades atendiéndose a sí mismas”, como cuando les abrieron las puertas en la colonia Margarita Morán. “También fue gracias a ellos, son ellos cuidándose a sí mismos. Médicos sin Fronteras es un vehículo, pero tiene que ser un trabajo en conjunto”, sostiene.

Niñas y niños fueron convocados para participar en el torneo “Fut para el Mundo”
Niñas y niños fueron convocados para participar en el torneo “Fut para el Mundo”. Foto: Marcela Nochebuena

Cuando hicieron el lanzamiento de la clínica, con la gran recepción y abrazo de la comunidad, recuerda, hubo un gran evento en el que se hizo énfasis en no olvidar a Irán —selección hoy hospedada en Tijuana, México, ante el rechazo de Estados Unidos— y a muchos otros contextos, en México y el mundo, que se quedan al margen.

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“Se viene el mundial —pensaron en ese entonces—, es una gran oportunidad para juntar a las infancias, para reforzar ese mensaje que ya estaba diciendo la misma comunidad. Nos alimentamos mutuamente en ese sentido, y de ahí sale un poco esta idea. Tenemos el contexto de la copa del Mundo, y es decir ‘vamos a jugar futbol, vamos a incluir a estos países y vamos a incluir a todos”, apunta Pérez Gavilán.

Jugaron después Líbano, Haití —el mismo día que su propia selección profesional debutó, con buen nivel de juego, en el Mundial 2026— y República del Congo. Nadie ganó ni perdió. Las infancias y adolescencias no pararon, tampoco cuando llegó la hora de improvisar una última patada o cascarita, ni cuando la lluvia dio un susto breve. Su propio contexto y la jornada les mostraron que otros mundiales son posibles, aun desde los márgenes.