Marcela Nochebuena · 12 de mayo de 2026
Miguel Ángel Jauregui Acosta desapareció el 8 de febrero de 2024 y fue localizado sin vida un mes después, en una fosa en la zona cerril de la comunidad de La Ordeña, parte del municipio de Salamanca, en Guanajuato.
Aquel 9 de marzo su hermano compartió en redes sociales cuánto le dolía la noticia: “Te amo un chingo, hermano, te echaré de menos, mi gordito, tenía tantas ganas de volverte a ver para abrazarte fuerte y decirte tantas cosas y ya no se pudo, carnal”.

“Te amaré por siempre”, añadió Brian. Un año después, le dedicó un nuevo mensaje: “Muchas gracias por ser ese gran y hermoso ángel de mi princesa… te amaré toda la eternidad, hermano”. En enero del 2026 le deseó un feliz año hasta el cielo. Brian ponía mensajes constantes en su memoria, luego de haberlo hecho —y prometido que no se detendría— con el fin de localizarlo desde que se reportó su desaparición.
“No pararemos, hermano. Te amo, ya vuelve mi niño. Siento vacío mi corazón, la casa está apagada, los días se hacen largos y las noches cortas, no he podido dormir xq sigo esperando a que llegues. Mi san juditas Tadeo, la virgencita de Guadalupe y el señor de la misericordia te protegen, ya regresa, bolis”, había pedido días antes.
Miguel Ángel regresó a su hogar, pero sin vida. Este 9 de mayo, poco más de dos años después, en un mismo hecho Brian perdió también a su mamá y a su hermana. Aunque Patricia Acosta Rangel, que formaba parte del colectivo “Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos”, tenía restringidas sus redes sociales, lo único que dejaba ver en su perfil era un mensaje para su hijo fallecido: “Un rinconcito en el cielo, juntos unidos los dos, Miguel Ángel”.
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“Unidos por la sangre, reencontrados en el espíritu. Más allá del dolor y de las sombras, existe un lugar de luz donde el amor nunca muere. Allí, el tiempo se detiene y la familia se vuelve a encontrar, por siempre unida en el abrazo de la paz”, difundió el colectivo en una imagen que reúne las fotografías de Patricia, su hija Katia y su hijo Miguel Ángel al centro.
Este 10 de mayo, Día de las Madres, Brian tuvo que escribir, ante la violencia que le arrebató a su madre y a su hermana: “Madre mía, no sabes la falta que me harás ahora tú y Kati… Qué le diré a mi niña cuando pregunte x ustedes, quién vendrá a despedirla de beso x las noches antes de dormir y x las mañanas cuando se despertaba.
“Madre, te mando un fuerte abrazo mi reyna, hasta el cielo por este 10 de mayo, me duele tanto, no tienes idea, siempre te amaré, mamá, siempre, te entrego a Dios y agradezco todo lo que me enseñaste e hiciste por mí, chinita, te amo, mamá, tu flaco está destrozado xq nos dejaron solos. Dios las tenga en su santo seno, mamá, ya están con bolis, mis dos amores”.

En la víspera de este 10 de mayo, según informó la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México, las defensoras buscadoras Patricia Acosta Rangel y Katia Citlali Jáuregui Acosta, madre e hija, ambas integrantes del colectivo de Salamanca, fueron asesinadas en ese municipio de Guanajuato, mientras se trasladaban juntas en motocicleta por la vía pública en el cruce de las calles Estado de México y Estado de Colima.
Fueron interceptadas por hombres armados que les dispararon. La Red recordó cómo Patricia había iniciado la búsqueda de su hijo Miguel Ángel desde aquel 8 de febrero de 2024, cuando fue reportado como desaparecido, a la que se sumó su hija Katia.
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“Como miles de mujeres en México, ambas transformaron el dolor y la ausencia en una lucha colectiva por la verdad y la justicia, sosteniendo labores de búsqueda y acompañamiento a otras familias”, apuntó la red. Aunque en marzo de 2024 lograron localizar a Miguel Ángel en una fosa clandestina, continuaron acompañando a otras personas buscadoras “desde la solidaridad, el cuidado y el compromiso comunitario”.
Calificó como especialmente doloroso que el hecho haya ocurrido en el marco del Día de las Madres, una fecha que para miles de mujeres en México está atravesada por la ausencia de sus seres queridos, una situación permanente de riesgo, desgaste, y por la persistencia de una búsqueda que no se detiene.

La muerte de Patricia y Citlali estaba a escasas horas de hacerse pública, aunque ya había ocurrido, cuando cientos de madres llenaban las calles de la Ciudad de México y de otros estados en las primeras horas del 10 de mayo para exigir la búsqueda de sus hijos e hijas, verdad y justicia, en una jornada que, remarcan, no es de fiesta, sino de lucha y de protesta.
En la capital, lo hicieron con palabras futboleras a un mes del Mundial 2026. En Salamanca, lo hicieron con y a pesar del miedo. Medios locales reportaron cómo en medio del dolor y con el ánimo de buscar justicia para sus compañeras Patricia y Katia Citlali, sus compañeras salieron a las calles en una movilización marcada por la memoria hacia ellas. En la vanguardia de la marcha, portaron una manta larga con la leyenda “Buscadoras caídas”.
La consigna ponía el foco en que no son las únicas. Apenas el mes pasado fue asesinada Cecilia García Ramblas, también integrante del colectivo “Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos”. Ahora, con el asesinato de Patricia y Katia, suman al menos 22 las personas buscadoras asesinadas desde 2019, seis de ellas en Guanajuato, una de las entidades donde los colectivos enfrentan mayores riesgos y violencias.
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Esa estadística se refiere a los últimos siete años, pero de 2010 a la fecha, Artículo 19 ha documentado 44 agresiones letales contra personas buscadoras, 26 mujeres y 18 hombres. En 36 casos se trata de asesinatos, y en ocho de desapariciones. Los estados que lideran la cifra son Guanajuato (12), Sinaloa (4), Jalisco (4), Michoacán (3) y Sonora (3). A partir de este 10 de mayo, serán 46.
En Guanajuato se ha registrado la desaparición, en 2018, de Martha Leticia Gallardo Martínez, el asesinato de María del Rosario Zavala Aguilar en 202o y el de Francisco Javier Barajas Piña en 2021; el de Jorge Ulises Cardona Zavala y el de María del Carmen Vázquez Ramírez en 2022; el de Teresa Magueyal Ramírez en 2023; la desaparición de Lorenza Cano Flores, Óscar Iván Jiménez Torres y Luz Alejandra Lara Cárdenas en 2024; la desaparición de José Francisco Arias Mendoza y de José Juan Arias Corona en 2025, y el asesinato de Cecilia García Ramblas apenas el 19 de marzo pasado.

“Instamos a las autoridades a investigar los hechos de manera pronta, diligente y con perspectiva de derechos humanos y de género, considerando su labor de búsqueda como una línea relevante dentro de la investigación; y urgimos a que se implementen de manera inmediata y efectiva medidas integrales de protección, seguridad y cuidado para la familia de las defensoras asesinadas y, especialmente, para quienes integran el colectivo “Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos”.
De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, que suma a nivel nacional más de 133 mil personas cuya suerte y paradero se desconoce hasta hoy, en Guanajuato hay un registro de 4 mil 739 personas desaparecidas y no localizadas entre enero de 2018 y mayo de 2026, el 82 % hombres y el 17 % mujeres.
Salamanca está en el cuarto lugar de municipios con más reportes, después de Celaya, Irapuato y León, con 265 personas. Aunque la estadística de desaparición se ha mantenido de manera sostenida en los últimos ocho años, sin contar el periodo de la pandemia —en el que se registró una relativa disminución—, en 2019 sumaban 568 las personas desaparecidas y en 2020 aumentaron a 697, pero en 2025 alcanzaron las 882.

La mañana de este lunes, Alma Lilia Tapia, fundadora del colectivo Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos, hizo énfasis durante una entrevista radiofónica en Imagen que el asesinato de las buscadoras le cayó al grupo por sorpresa, y recordó el reciente asesinato de Cecilia, así como la desaparición de Miguel Ángel y cómo Patricia permaneció en actividades de búsqueda incluso después de su hallazgo.
Aunque la fiscalía estatal ya hizo contacto con el colectivo, Alma Lilia aseguró que la inseguridad entre sus compañeras ha crecido, incluso porque a la marcha asistió una cuarta parte —calculó— de las que lo tenían planeado. Además, acusó que las autoridades de Salamanca no han provisto ninguna seguridad en particular. “Nos afecta, nos deja inseguridad como buscadoras, ¿qué está pasando? ¿por qué?”, cuestionó.
Brian invitó a sus seres queridos a darle el adiós final a su “mamita” y a su “hermanita” a las 7:30 de la noche de este domingo 10 de mayo, Día de las Madres. “Nosotros siempre las amaremos”, finalizó en su despedida.