"No me sometí a juicio porque no quería negar lo que hice": "El Mayo"

María Fernanda Alarcón · 20 de julio de 2026

"No me sometí a juicio porque no quería negar lo que hice": "El Mayo"

BROOKLYN, NUEVA YORK. Llegó el día que durante décadas parecía imposible. Ismael “El Mayo” Zambada García, uno de los fundadores y dirigentes históricos del Cártel de Sinaloa, compareció ante la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York para conocer la sentencia que pondría fin al proceso penal abierto en su contra en Estados Unidos.

A las 10:12 de la mañana, Frank Pérez, abogado de Zambada, ingresó a la sala acompañado del resto del equipo de la defensa. Debido a que el caso involucraba dos procesos penales federales acumulados, la audiencia reunió a 12 miembros de la fiscalía, el doble de los seis que normalmente participan en este tipo de procedimientos.

Llegada de Frank Perez, abogado de “El Mayo” a la Corte en NY.
Llegada de Frank Pérez, abogado de “El Mayo” a la Corte en NY. Foto: María Alarcón @mafer_alarcon_

A las 10:34, el juez Brian Cogan entró a la sala. Minutos después apareció Ismael Zambada. Caminó lentamente, ligeramente encorvado, con el cabello completamente canoso, vestido con el uniforme color caqui del sistema penitenciario federal y tenis Adidas. A diferencia de otras comparecencias de alto perfil, ingresó sin esposas y, al entrar a la sala, saludó con un breve: “Buenas tardes”.

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Con esa audiencia concluyó uno de los procesos penales más relevantes emprendidos por Estados Unidos contra un líder del narcotráfico mexicano desde la condena de Joaquín “El Chapo” Guzmán en 2019.

¿Quién es “El Mayo”?

Ismael Zambada García nació en 1948 en Culiacán, Sinaloa. Durante más de cinco décadas construyó una carrera criminal que lo convirtió en uno de los fundadores y principales dirigentes del Cártel de Sinaloa.

Mientras Joaquín “El Chapo” Guzmán se convirtió en el rostro público del cártel, Zambada operó desde las sombras. Nunca fue detenido en México, nunca escapó de prisión porque jamás había sido encarcelado y durante décadas evitó aparecer públicamente.

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Las autoridades estadounidenses lo consideran el estratega financiero y operativo que permitió al Cártel de Sinaloa expandirse hasta convertirse en una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo.

¿De qué se le acusó?

Durante años, fiscales estadounidenses sostuvieron que, bajo el liderazgo de Ismael “El Mayo” Zambada, el Cártel de Sinaloa consolidó una de las redes de tráfico de drogas más grandes del mundo, responsable del envío de cocaína, heroína, metanfetamina, marihuana y, en años recientes, fentanilo hacia Estados Unidos.

En total, la acusación presentada en su contra comprendía 17 cargos criminales, entre ellos narcotráfico, delincuencia organizada, lavado de dinero y diversos delitos relacionados con el funcionamiento del Cártel de Sinaloa.

Sin embargo, tras alcanzar un acuerdo con la fiscalía y declararse culpable, el proceso concluyó con dos delitos centrales:

  • Participar en una Empresa Criminal Continua (Continuing Criminal Enterprise), por dirigir durante años las operaciones del Cártel de Sinaloa.
  • Conspiración para participar en una empresa criminal bajo la Ley RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act), por formar parte de una organización dedicada a cometer múltiples delitos, entre ellos tráfico internacional de drogas y homicidios.

De acuerdo con la acusación federal, bajo su liderazgo el Cártel de Sinaloa introdujo a Estados Unidos más de 1.5 millones de kilogramos de cocaína, además de grandes cantidades de heroína, metanfetamina, marihuana y fentanilo.

Una espátula con metanfetamina y costales de fondo
Un agente de la policía estatal de Sinaloa participa en el desmantelamiento de uno de los tres laboratorios clandestinos dedicados a la producción de drogas sintéticas, principalmente metanfetamina | Foto: AFP

Las investigaciones también documentaron que la organización recurrió sistemáticamente al lavado de dinero, corrupción, sobornos, homicidios y otros actos de violencia para proteger sus operaciones criminales y expandir su presencia internacional.

La captura

El 25 de julio de 2024 ocurrió un hecho que sorprendió a ambos países.

Zambada aterrizó en un aeropuerto cercano a El Paso, Texas, junto con Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Desde entonces existen versiones encontradas.

“El Mayo” sostiene que fue engañado para asistir a una reunión en Sinaloa, privado de la libertad y obligado a subir a una aeronave que terminó en Estados Unidos.

Aeródromo de donde supuestamente despegó la aeronave que transportó a Ismael el Mayo Zambada García a Estados Unidos | Foto: Archivo /Cuartoscuro
Aeródromo de donde supuestamente despegó la aeronave que transportó a Ismael “El Mayo” Zambada García a Estados Unidos | Foto: Archivo /Cuartoscuro

La Fiscalía mexicana abrió investigaciones para esclarecer cómo salió del país y si existieron delitos cometidos en territorio nacional, mientras que el episodio provocó una ruptura entre las facciones de Los Chapitos y Los Mayos, detonando una ola de violencia en Sinaloa.

Del “no culpable” al acuerdo

Tras declararse inicialmente no culpable en septiembre de 2024, Zambada cambió de estrategia y el 25 de agosto de 2025 compareció nuevamente ante el juez Brian Cogan para declararse culpable de los principales cargos en su contra.

Aceptó responsabilidad por conspiración para traficar drogas y por dirigir una empresa criminal continua. Como parte del acuerdo, aceptó un decomiso cercano a 15 mil millones de dólares y el Departamento de Justicia retiró la posibilidad de solicitar la pena de muerte.

¿Por qué ya no hubo juicio?

En el sistema federal estadounidense, una persona acusada puede ir a juicio o declararse culpable.

Cuando existe una declaración de culpabilidad, ya no es necesario que un jurado determine la responsabilidad. El caso pasa directamente a la fase de sentencia.

Antes de imponer la pena, el juez recibe un informe elaborado por la Oficina Federal de Libertad Condicional, en el que se analizan los delitos, los antecedentes del acusado, su participación en la organización, su edad, estado de salud y las Guías Federales de Sentencia.

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La fiscalía presenta los argumentos para solicitar una pena determinada y la defensa puede pedir condiciones especiales de reclusión.

En el caso de Zambada, la defensa aceptó que enfrentaría una condena de por vida y concentró sus esfuerzos en solicitar que fuera enviado a un Federal Medical Center, al argumentar que, con 76 años, presenta padecimientos progresivos asociados a la edad.

Después de escuchar la exposición del tribunal, Zambada volvió a reconocer su responsabilidad.

Ante el juez declaró:

“Me presento aunque sé que mis años fueron hace años; no me sometí a juicio porque no quería negar lo que hice. Estuvo mal.”

También afirmó:

“No estoy aquí para pedir compasión. Entiendo la gravedad de mis actos.”

Y agregó:

“Lo siento por el daño que causé y el ejemplo que di.”

En otro momento de su intervención expresó:

“Crecí en un ambiente en el que la violencia es normal y algo importante es que la violencia debe acabar en México y en demasiadas partes.”

Finalmente, envió un mensaje a las nuevas generaciones:

“A la próxima generación le digo esto: escojan un camino diferente. No hay honor en la violencia, solo dolor y pérdida.”

Tras su intervención, la fiscalía volvió a enumerar los delitos por los que fue procesado y reiteró que encabezó durante décadas una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas del mundo.

El juez Brian Cogan comentó que la audiencia se había vuelto “anticlimática”, debido a que ninguna de las partes discutía la responsabilidad penal del acusado. Sin embargo, señaló que sí consideraba importante dejar constancia de que, de acuerdo con el expediente médico, Zambada presenta un deterioro progresivo asociado a su edad, por lo que recomendaría que recibiera atención médica especializada durante el cumplimiento de su condena.

Finalmente, el juez impuso la sentencia de cadena perpetua, ordenó el decomiso de 15 mil millones de dólares y recomendó que el sentenciado fuera recluido en un centro penitenciario con capacidad para atender sus necesidades médicas.

La importancia bilateral

La sentencia representa el cierre judicial del último gran fundador histórico del Cártel de Sinaloa, pero especialistas advierten que no implica el fin de la organización.

El grupo criminal ya opera mediante distintas facciones que mantienen presencia dentro y fuera de México.

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En el plano bilateral, el caso también deja abiertas preguntas sobre la forma en que Zambada fue llevado a Estados Unidos, por lo que se espera la postura oficial del gobierno mexicano sobre la cooperación entre ambos países y el intercambio de información en investigaciones relacionadas con el narcotráfico.

Al concluir la audiencia, representantes de la Fiscalía Federal ofrecieron una conferencia de prensa en la que calificaron el fallo como “una victoria para Estados Unidos”, al considerar que la condena representa uno de los golpes judiciales más importantes contra el Cártel de Sinaloa y un mensaje para las organizaciones criminales transnacionales.

El fiscal general adjunto A. Tysen Duva, de la División Penal del Ministerio de Justicia, interviene durante una rueda de prensa tras la sentencia dictada contra Ismael El Mayo Zambada, | Foto: AFP
El fiscal general adjunto A. Tysen Duva, de la División Penal del Ministerio de Justicia, interviene durante una rueda de prensa| Foto: AFP

Más allá de la condena, el caso marca un precedente en la estrategia estadounidense contra las organizaciones criminales mexicanas y redefine uno de los expedientes más relevantes en la relación de seguridad entre ambos países.