Joana Maldonado · 19 de octubre de 2026
Cancún.- En la zona maya de Quintana Roo sobrevive una de las conmemoraciones más importantes del año, el Janal Pixán o “Comida de las Ánimas”, que no es solo la celebración a los seres queridos que ya no están, sino que coincide con una fecha importante en el calendario maya, el inicio de la cosecha del maíz, la miel y los primeros días del invierno.
Mario Chan Collí, cronista de la ciudad de Felipe Carrillo Puerto, narró cómo esta fecha muestra una época o un periodo importante del año para los mayas, y además en comunidades como Tzulá coincide exactamente con el inicio de la veintena Tsek del calendario maya, simbolizando a la muerte, la tierra y el cielo.
Relató además cómo el Janal Pixán es parte de los saberes de la cultura maya, y se trata de una costumbre muy arraigada en la península de Yucatán, pero en cada estado, cada región e incluso cada comunidad tiene sus propias particularidades.

La celebración del Janal Pixán, se remonta incluso antes de la imposición de la religión católica aunque después se fusionan algunos elementos como las fechas que son del 31 de octubre al 2 de noviembre.
“Si revisamos algunos documentos, vemos en el calendario Haab – calendario solar de 365 días, dividido en 18 meses de 20 días más un periodo final de cinco días-, en donde se muestra que el Uinal Tzek -quinta veintena del Haab- corresponde precisamente al primero de noviembre, entonces en el antiguo pueblo maya, iniciaba en las ofrendas a los mayas durante un periodo de 20 días”, explicó.
También refirió que hay comunidades como Laguna Kaná o Tzulá en este municipio, en donde el inicio es el primero de noviembre, fecha que coincide con el calendario maya con el Uinal Tzek cuyo símbolo es una calavera, lo que reafirma que no se trata de un conocimiento nuevo que haya traído la religión católica, sino que se funda desde la época prehispánica.
Después de esta celebración, hay un periodo denominado Biix o la octava, que se realiza ocho días después del 2 de noviembre y que marca el ritual de despedida de las ánimas.
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Chan Collí también resaltó que en Felipe Carrillo Puerto existen muchas leyendas alrededor de la Comida de las Ánimas, que son contadas por los abuelos. Muchos narran haber visto señales previas a la llegada de las ánimas antes del 1 de noviembre.
“Cuentan que es común escuchar el trino de una avecita que se llama Pix un derivado de Pixán que significa “alma”, también antecede la veintena del Sotz’ en el calendario, que significa murciélago, entonces muchas veces las familias van caminando de noche y (dicen) que la gente escucha o sienten que les tiran algún objeto en el cuerpo y lo que comentan es que las ánimas están llegando, pero lo que ocurre es que los murciélagos durante su vuelo, sueltan semillas que tiran y caen cerca de la gente”, detalló.
Para el cronista, esta festividad es una de las más grandes de la zona maya, aunque no es tan “pomposa” como en otros lugares del país en donde se muestran con grandes adornos o dimensiones.

En esta región, el altar es efímero, pues solo se coloca en una mesa adornada de hojas de plátano y ramas silvestres que al final sirven como basura. También se acompaña de comidas selectas, pues antecede la cosecha de maíz y miel, así como la llegada del tiempo frío.
“Es una fiesta, una algarabía en donde se obtienen las cosechas del campo”, dijo.
El cronista también detalló los alimentos que llevan las ofrendas a las ánimas y que regularmente son animales silvestres como pavos de monte, jabalís o tepezcuintles. También existen prohibiciones como carne de gallo o arroz, porque existe la creencia de que el gallo patea a las almas y que el arroz puede ser confundido con gusanos.
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En algunas comunidades las mesas son colocadas por las familias con alimentos que los fallecidos acostumbraban consumir, y a un costado del altar se colocan vísceras, huesos o pescuezos para que quien guía a las ánimas se distraiga con las menudencias y los seres queridos tengan más tiempo para estar en casa de sus familiares.
También se acostumbra en estos días a limpiar las casas, los cercos y las hierbas, para que cuando lleguen las ánimas no se ocupen de esas labores. “Porque cuando un ánima encuentra todo sucio, en vez de degustar alimentos, la creencia dice que se ponen a hacer la limpieza del patio”, dijo.
Se cree que a estos días también anteceden las lluvias porque en el trayecto, las ánimas lavan sus ropas para llegar limpios a sus casas.