Joana Maldonado · 3 de septiembre de 2026
La llegada récord del sargazo a las playas de la Riviera Maya no fue tan catastrófica. La empresa Sargablock duplicó esta temporada la cantidad de ladrillos fabricados a base de alga marina. “Había más alga; pues nos pusimos a fabricar más”, afirmó el creador del concepto, Omar Vázquez.
Conocido como “Don Sargazo”, el director de este proyecto en Puerto Morelos, aseguró que su empresa fabrica entre dos mil y tres mil sargablocks diariamente debido a la alta demanda del producto para construcciones locales.
Este ladrillo artesanal se elabora con un 40% de sargazo y un 60% de materia orgánica que se limpia y procesa. El producto final ha demostrado ser ideal para neutralizar las altas temperaturas del Caribe gracias a sus propiedades térmicas y de aislamiento acústico.
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Durante esta temporada de arribo masivo —en la que, según la Secretaría de Medio Ambiente (SEMA), se han recolectado unas 107 mil toneladas de sargazo—, la empresa vio una utilidad para la población.
“Este año hubo demasiado arribo de sargazo, demasiado; todo es evolución”, aseguró.
Hasta el año pasado, la empresa producía entre 500 y mil ladrillos de tres a cuatro días por semana, sin mantener una producción continua.
Pionero en el uso alternativo del alga desde la llegada masiva de la macroalga a Quintana Roo en 2018, Vázquez señaló que no solo ha crecido la producción, sino también la venta. Los ladrillos se comercializan principalmente para construir viviendas y locales comerciales en Puerto Morelos, con especial demanda en la zona conocida como la Ruta de los Cenotes.
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Cada ladrillo se vende entre 16 y 18 pesos —según el volumen de compra—, lo que ha permitido a la empresa incrementar su capital e incursionar en el sector de la construcción local.
“Lo que creció fue el nicho, no solo el de la venta directa, sino el de la construcción. No es para cualquiera, pues no todos ven el valor agregado de las cosas, pero vamos con calma”, explicó.
Actualmente, Sargablock distribuye su material en tres obras: una casa redonda en Central Vallarta (corredor selvático ubicado en la Ruta de los Cenotes), otra edificación en el kilómetro cinco de dicha ruta y un restaurante en la colonia Zetina Gasca, en Puerto Morelos.

A pesar de estas cifras, el empresario señaló que aún falta regulación en el sector. Aunque cuenta con pruebas de laboratorio y de calidad realizadas por empresas privadas —que garantizan que los bloques son seguros y no emiten gases tóxicos—, todavía no existe una Norma Oficial Mexicana (NOM) para su uso.
En este contexto, expresó su confianza en que el Programa de Economía Circular, anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum, impulse la industria del sargazo para quienes han desarrollado proyectos con base en esta macroalga. No obstante, aclaró que su actividad no depende de ningún gobierno.
El empresario afirmó que Sargablock, patentado desde 2019, es un “proyecto con propósito”, y denunció que cada año surgen nuevas empresas que intentan “vender” soluciones al problema del sargazo con el único fin de obtener financiamiento gubernamental.
“Cada año que llega el sargazo aparecen cientos de empresas con la solución, diciendo que van a procesar 600 toneladas al día y anunciándolo con bombos y platillos. Deberían revisar cuántos proyectos reales se mantienen cada año y cuántos solo buscan apoyos del gobierno”, apuntó.
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Omar Vázquez comentó que muchos de los proyectos realizados con este tabique orgánico corresponden a donaciones, ya que para él, el sargablock es un producto complementario dentro de su vivero: “Es como vender una planta”.
Como muestra de ello, estos ladrillos servirán como material para construir un albergue para perros de la asociación “Dejando Huellas”. Rogelio Robles, vicepresidente de la organización animalista, informó que cuentan con un terreno para la edificación del refugio y que, mediante una campaña, están solicitando a la ciudadanía la donación de bloques de sargazo.
Robles calcula que solo en Cancún existen entre 150 mil y 200 mil perros en situación de calle, lo que representa un grave problema de salud pública y bienestar animal.