Diana García · 25 de septiembre de 2026
Chetumal.- El arribo masivo de sargazo en las costa de Xcalak, al sur de Quintana Roo, ya tiene efectos en los canales que comunican la Bahía de Chetumal con el Caribe Mexicano. La doctora Laura Carrillo Bribiesca, oceanógrafa del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) ha documentado esta situación en los últimos años.
La oceanógrafa, quien forma parte del centro público de investigación científico, explicó que el fenómeno ocurre específicamente en el Canal de Zaragoza y el río Bacalar Chico, este último considerado frontera natural entre México y Belice. El Centro está dedicado a promover el desarrollo sustentable en la frontera sur de México, Centroamérica y el Caribe.
Carrillo Bribiesca confirmó a Animal Político Quintana Roo que durante los últimos años se ha registrado presencia de sargazo en zonas como el Canal de Zaragoza, luego de que prestadores de servicios turísticos de Xcalak alertarán sobre la llegada del alga al río Bacalar Chico.
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Explicó que, al menos desde 2023, se han identificado movimientos de “entrada y salida” de sargazo. Sin embargo, los parámetros de hidrodinámica de la zona indican que, hasta ahora, el sistema conserva la capacidad de realizar una “limpieza natural” con ayuda de las tormentas o “nortes”, debido al oleaje, las condiciones del viento y los flujos de agua. No obstante, durante 2026, la falta de lluvia ha favorecido la acumulación del alga y, de continuar los arribos en cantidades masivas, podrían generar afectaciones al ecosistema.
“Es muy prematuro decir que hay un problema en la zona. Hay un registro de incrementos y, cuando hay tormentas, se genera una limpieza natural con el oleaje. Pero actualmente tenemos una sequía fuerte, eso impide una renovación del flujo de agua. Sabemos que el sistema tiene la capacidad de autolimpiarse con las cantidades de sargazo actuales. Pero, si esto no mejora, podría llegar a ser un problema”, advirtió.
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La investigadora consideró importante que los prestadores de servicios turísticos se sumen a un monitoreo constante de los canales y que las autoridades presten atención a los cambios registrados. Explicó que, a pesar de la limpieza natural, los sedimentos producidos por el sargazo permanecen en el ecosistema.
“El año pasado colocamos sensores y, con el sargazo, se llegaron a obstruir por completo. Pero llegó un norte y se limpió todo. Los prestadores de servicios turísticos que están ahí pueden apoyar estos trabajos; es importante prestar atención a lo que ellos alertan. Hasta ahora hay capacidad de autolimpieza. No me alarmaría por ahora. Pero sí es momento de prestar más atención”, explicó.
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Destacó la importancia de que las autoridades consideren la opinión de especialistas antes de intervenir la zona para “combatir” el sargazo mediante barreras de contención u otras medidas, debido a la diversidad de ecosistemas que hay en los afluentes y a la existencia de especies protegidas por las normas oficiales, entre ellas manglares, corales y peces loro.
“No es viable definitivamente meter maquinaria. Hay que poner atención a los flujos, es necesario hacer estudios antes de que tomen decisiones, hay que considerar la información científica; es una zona de mangle, humedales, zonas someras de crianza de peces, es cruzar la zona de la laguna arrecifal, la barrera arrecifal, el Canal de Zaragoza artificial y luego la bahía de Chetumal con el Santuario del Manatí. Son zonas someras donde la profundidad puede ser de dos a un metro. Es un abanico de ecosistemas juntos con especies protegidas y de relevancia ecológica, peces loro clave para mantener arrecifes de coral sanos, el manglar protegido”, explicó.
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Añadió que otro de los cambios observados en el Canal de Zaragoza desde su creación, al tratarse de una vía artificial, es la migración de algunas especies provenientes de los arrecifes hacia la bahía.
“Desde su apertura se está registrando una especie de colonización de la zona del arrecife a la bahía, se pueden ver algunos coralitos, como un corredor hacia la zona de crianza de peces, es como un puente directo de conexión. Hay que conservarlo y observar todos los cambios porque el sargazo va llegando, el impacto es menor comparado con otros sistemas como Xcalak. Pero no se puede dejar de ver por la descomposición del sargazo, que genera más nutrientes que pueden afectar”, precisó.
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En cuanto al río Bacalar Chico, al tratarse de una frontera natural entre México y Belice, las condiciones geográficas representan una mayor complejidad para la entrada y salida del sargazo, así como para las medidas que las autoridades pueden adoptar para atender el fenómeno.
“Las observaciones de los prestadores de servicios son importantes. Pero ahí no se pueden tomar acciones unilaterales, además de que el sistema tiene ‘curvas’ naturales, en contraste con el Canal de Zaragoza, que es recto y está en territorio mexicano. Las acciones en Bacalar Chico tienen que ser conjuntas”, consideró.
Por último, recomendó que las autoridades consideren la opinión de los académicos de El Colegio de la Frontera Sur para los análisis del Plan de Manejo de la Bahía de Chetumal y del Santuario del Manatí, con el objetivo de que las decisiones sobre estos ecosistemas estén respaldadas por información científica.
“Se trata de poner un granito de arena desde esta gran casa en Quintana Roo”, concluyó.