Monserrat Flores · 24 de septiembre de 2026
Seis cuencas que desembocan en la parte baja de la canalización del Río Tijuana representan puntos de riesgo para eventuales lluvias intensas, por lo que es necesario concluir los trabajos de limpieza ante posibles inundaciones.
José Carmelo Zavala, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental, sostuvo que estas zonas podrían ser afectadas. Se trata de las cuencas del Aguaje de la Tuna, el Cañón del Sainz, La Monarca, El Matadero, Los Laureles y el área que recibe escurrimientos provenientes del aeropuerto. Estos puntos requieren atención debido al arrastre de basura y sedimentos que pueden obstaculizar el paso del agua durante precipitaciones fuertes.
“En algunas partes ya están identificados los riesgos de inundación, pero no está la limpieza concluida ni terminada: debe hacerse antes en estas semanas, en estos días, para prepararnos para fin de año y el próximo año, la época de cuando llegue esta amenaza del ‘Super Niño’, es una probabilidad de que haya precipitaciones muy muy intensas”, afirmó Zavala.

El experto explicó que el canal piloto de la canalización tiene una capacidad de aproximadamente mil 500 litros por segundo, volumen que, al ser superado, provoca que las compuertas permitan el paso del agua por el cauce principal.
Esa capacidad, añadió Zavala, es la que debe considerarse ante escenarios de lluvias intensas, principalmente por las condiciones de la infraestructura pluvial de la ciudad.
“Hay cuencas realmente grandes, urbanas, que necesitan despejarse y limpiarse para que a la hora de una precipitación intensa permitan que el agua siga su camino, porque el agua no respeta y nos lo ha demostrado varias veces. Estas precipitaciones que hubo en los noventa, cayeron solo 54 milímetros en 14 horas y hubo 33 muertos”, recordó Zavala.
Dentro de la limpieza de alrededor de 25 a 35 kilómetros de la canalización del Río Tijuana contemplados, los trabajos todavía no se encuentran concluidos. Es necesario intervenir las cuencas y afluentes ubicados aguas arriba para retirar basura, sedimentos y otros materiales que puedan ser arrastrados hacia la canalización.
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“Aquí en Tijuana, con la topografía, con la infraestructura de drenaje pluvial que no está limpia, desolvada, y que no está completa, es un peligro. Creo que debemos prepararnos para cosas difíciles”, finalizó Zavala.