Joana Maldonado · 29 de octubre de 2026
Cancún.- “Es la primera vez que tengo enfrente a mi agresor, y le voy a pedir que me mire cuando le hablo”, fueron las primeras palabras de la periodista Lydia Cacho Ribeiro al hacer uso de la voz durante la audiencia de vista en contra del exgobernador de Puebla, Mario Marín Torres, imputado por el delito de tortura. La periodista pidió la pena máxima para el político y sumó la petición de una disculpa pública.
La audiencia virtual a través de la plataforma Webex conducida por la Juez María José Pech Sáenz, titular del Juzgado Cuarto de Distrito en Cancún, se desarrolló con unos minutos de retraso, pero sin incidentes. Tras esta audiencia, la Juez tiene un máximo de 60 días para determinar una conclusión.
Durante la comparecencia judicial, el Ministerio Público de la Fiscalía General de Quintana Roo (FGEQROO), Edgar Che planteó los argumentos técnicos por lo que se acusa a Marín Torres y solicitó la pena máxima para el exgobernador con base a los artículos 3 y 4 de la Ley para Prevenir y Sancionar la Tortura del Estado de Quintana Roo, una ley que aunque a la fecha está abrogada, era vigente cuando se desarrollaron los actos por las que se imputa a Marín Torres.
Dichos artículos establecen se refieren al delito de tortura ejercido por un funcionario público que “con motivo de sus atribuciones, inflija a una persona dolores o sufrimientos graves, sean físicos o mentales, con el fin de obtener del torturado o de un tercero, información o una confesión, o castigarla por un acto que haya cometido o se sospeche ha cometido coaccionarla para que realice o deje de realizar un conducta determinada”, estableciendo una pena de tres a cuatro años. multa de hasta 500 días hábiles e inhabilitación para el desempeño de cualquier cargo.
Los hechos por los que se imputa a Marín Torres, ocurrieron el 16 de diciembre de 2005 cuando Lydia Cacho fue detenida de manera arbitraria en Cancún, y trasladada por tierra a Puebla. En el camino fue víctima de amenazas de muerte, incomunicación, violencia sexual, tortura física y psicológica.
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Concluídos los alegatos de la Fiscalía, la abogada defensora de Marín Torres, Pamela de Jesús Ramírez Cruz, intervino para presentar su argumento, el cuál giró en torno a la exoneración de José Kamel Nacif Borge, quien en 2021 fue liberado de toda responsabilidad por el delito de tortura en contra de la periodista y defensora de derechos humanos.
La defensa planteó el caso de Nacif Borge para sostener que si él fue absuelto por el mismo delito, también su representado debería liberarse de responsabilidad, además de argumentar que no se le permitió el desahogo de sus testigos.
La defensora también atribuyó a que las llamadas exhibidas públicamente en las que Marín Torres se refiere a “haberle dado un coscorrón” a Cacho, fueron obtenidas de manera ilegal y que no existió ningún documento legal que sostenía una orden de detención contra la periodista.
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A estos argumentos, la representante legal de la víctima, la abogada Araceli Andrade Tolama respondió que las grabaciones que nunca fueron desvirtuadas por el imputado y que “sería ingenio y hasta absurdo pensar que un gobernador o cualquier ente de poder, suscribiera un oficio en el que dijera vayan y torturen a tal persona”, lo que se entiende mediante un análisis de contexto.
Araceli Andrade agregó que es precisamente a través del análisis de contexto, en la que el perito de la Fiscalía demostró que existió una cadena de poder derivada de una relación de amistad y gratitud entre Marín y Nacif.
Sostuvo que nunca en la causa penal, se ha certificado alguna duda de falsedad de las llamadas, en las que Mario Marín sostuvo claramente: “ya le di un coscorrón a esa pinche vieja, esposada 20 horas, si se quiere mear que se mié”.
“Si esos no son tratos inhumanos y degradantes, entonces ¿qué lo es?, por supuesto que sí, el hecho que no dijeran su nombre, resulta que era la única persona que estaban trasladando”, defendió Andrade Tolama. Agregó el hecho de que, posteriormente en una entrevista televisiva, Marín Torres reconoció haber realizado esa llamada, lo cuál rebasó el terreno de la suspicacia, demostrando que actuó de manera dolosa contra Lydia Cacho por haber publicado el libro “Los Demonios del Edén”, en el que expuso redes de explotación sexual infantil vinculadas a empresarios y autoridades mexicanas.
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En su oportunidad, Mario Marín Torres se limitó a decir que solo hizo dos llamadas al entonces director de la Policía Judicial de Puebla, Hugo Adolfo Karam Beltrán para saber si Lydia Cacho ya estaba en camino a esa entidad y se sumó al argumento de su defensora, de que se le aplicara a él como cosa juzgada, en referencia a la absolución de Kamel Nacif.
Lydia Cacho, conectada vía remota desde España, se refirió al “gober precioso”, señalando que era la primera vez después de 20 años que tenía de frente a su agresor, y le pidió que la mirara cuando hablara.
La periodista recordó cómo, Marín Torres admitió en un programa televisivo que era su voz, en referencia a las llamadas con Kamel Nacif, donde se hablaba de su detención y en donde surgió el mote de “Góber Precioso” filtradas a mediados de febrero de 2006.
“Claro que se estaban refiriendo a mi por alzar la voz, porque usted defendía a sus amigos pederastas, como a Succar Kuri ahora muerto y a Kamel Nacif”, refirió Lydia Cacho. Exigió una disculpa pública por parte del ex gobernador para ella y para la sociedad poblana de la que se aprovechó de su posición para violar la ley, torturándola.
De determinarse la pena máxima contra Marín Torres, quien está privado de la libertad desde febrero de 2021, en el Centro Federal de Readaptación Social No. 1 El Altiplano, le restarían poco más de seis años de reclusión.
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