Alfredo Maza · 21 de octubre de 2026
La historia del soldado estadounidense Richard Karol Halliday, de 21 años, pasó de ser un misterio no resuelto en la base militar de Fort Bliss, Texas, a integrarse a las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) por traición a la patria contra exfuncionarios del estado de Chihuahua.
El 27 de mayo de 2026, tras el accidente en la Sierra Tarahumara donde fallecieron dos agentes de la CIA identificados como Leiter Johnston III y John Dudley Black, la Fiscalía General de la República (FGR) recibió un correo electrónico enviado por Robert Halliday, teniente coronel retirado del Ejército de Estados Unidos y padre del militar.
En dicho escrito, integrado formalmente a las actuaciones judiciales de la causa penal abierta contra el exfiscal de Chihuahua, César Gustavo Jáuregui Moreno, a la que Animal Político tuvo acceso, la familia acusó a la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, de mentir al público al afirmar que ignoraba la presencia de operativos y agentes de inteligencia extranjeros en la entidad.

Ahora, la familia Halliday denuncia a la mandataria estatal también por haber intervenido y manipulado la carpeta de investigación abierta en Ciudad Juárez por la desaparición y homicidio de su hijo y cuya muerte fue catalogada por autoridades de EU en enero de 2025 como “en acto de servicio”. Esta es la historia del militar y su familia.
En la orden de aprehensión emitida por la FGR contra César Gustavo Jáuregui Moreno por supuesta traición a la patria, se registró la denuncia promovida por la familia de Richard Halliday. En el escrito enviado a los agentes del Ministerio Público Federal, Robert Halliday, padre del militar, aseguró que su hijo “fue asesinado tras exponer tráfico criminal vinculado a cárteles y pruebas de operaciones militares rebeldes relacionadas con el tiroteo masivo de Walmart en 2019”.
“El 24 de enero de 2025, el Departamento del Ejército clasificó oficialmente la muerte de nuestro hijo como ‘en acto de servicio’ (‘in the line of duty’), confirmando que fue asesinado en represalia por su valiente denuncia”.
Asimismo, según el documento judicial de la causa penal, la familia Halliday afirmó que la administración estatal interfirió en las investigaciones tramitadas en territorio mexicano:
“Este asunto es profundamente personal para nosotros. La gobernadora Maru Campos intervino directamente en la investigación del caso de nuestro hijo asesinado. Presentamos una denuncia de persona desaparecida ante la Fiscalía General del Estado en la Zona Norte de Juárez, Chihuahua, y tenemos confirmación de que fue manipulada. Responsabilizamos directamente a la gobernadora Maru Campos y al (fiscal) Carlos Manuel Salas”.
En su denuncia, la familia Halliday también manifestó contar con documentación sobre el flujo de información entre el gobierno estatal y agencias estadounidenses.
“Le escribimos en nuestra calidad de familia de una víctima de asesinato. Tenemos pruebas contundentes de que la gobernadora Maru Campos ha mentido a los fiscales federales y al público mexicano. La gobernadora Maru Campos mantuvo el control absoluto sobre su administración y dirigió personalmente toda relación ilegal con agencias extranjeras, incluidas las agencias estadounidenses”.
Richard Halliday, de 21 años de edad, desapareció el 23 de julio de 2020 de las instalaciones de la base militar de Fort Bliss, en El Paso, Texas. De acuerdo con el expediente del caso registrado en la publicación especializada The Suitcase Detective, el mando militar lo catalogó inicialmente como ausente sin permiso (AWOL, por sus siglas en inglés) y posteriormente como desertor.
Respecto a la notificación que recibieron las autoridades militares 36 días después del suceso, la madre del soldado, Patricia Halliday, declaró en una entrevista concedida a la cadena de televisión NBC News:
“Nos dijeron que nuestro hijo ya no estaba allí, que era un desertor… Para entonces, era el día 36. Había pasado mucho tiempo. Mucho tiempo perdido”, dijo.
Tras casi cuatro años de búsqueda y la apertura de una investigación a cargo de la División de Investigación Criminal del Ejército (CID), el 24 de abril de 2024 una junta de indagatoria determinó cambiar el estatus oficial del militar. El vocero del Ejército de Estados Unidos, Bryce Dubee, explicó la resolución en declaraciones recabadas por el medio militar Task & Purpose.
“El 24 de abril de 2024, el Ejército informó a la familia Halliday que la preponderancia de la evidencia proporcionada durante una junta de indagatoria respaldaba cambiar el estatus de servicio del soldado Richard Halliday de desaparecido a fallecido. La junta determinó que el soldado Halliday murió el 23 de julio de 2020”.
En el mismo reporte de Task & Purpose, Patricia Halliday fijó la postura de la familia frente a la resolución militar que dio por concluida la búsqueda física sin haber localizado los restos.
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“El Ejército no tiene una postura definida excepto que está muerto; ese es su punto de vista. No saben dónde está. No saben dónde están sus restos”, dijo.

Respecto a las condiciones internas de la unidad militar a la que pertenecía el soldado (el Primer Batallón del 43.º Regimiento de Artillería de Defensa Aérea), un informe de investigación interna citado por Task & Purpose concluyó que los elementos enfrentaban agotamiento por el ritmo de adiestramiento.
El oficial investigador del Ejército asentó en su dictamen que, “tras realizar la investigación y revisar las declaraciones bajo juramento, mi evaluación es que el batallón está cansado”.
Richard Karol Halliday nació el 24 de junio de 1999 en Polonia y fue adoptado a los cinco años por Robert y Patricia Halliday, con quienes creció en un entorno multicultural.
De acuerdo con la reconstrucción biográfica publicada por The Suitcase Detective, el joven militar vivió su infancia entre Alemania e Irlanda, donde aprendió alemán y coreano, obtuvo cinturón negro en karate y desarrolló un marcado interés por el senderismo.
En abril de 2018 se enlistó en el Ejército de Estados Unidos desde Corea del Sur. Tras capacitarse como especialista en el sistema de defensa de misiles Patriot, completó con éxito un despliegue operativo en Qatar.
En relación con el perfil profesional y las aspiraciones de su hijo, Robert Halliday declaró para el portal militar Task & Purpose:
“Richard creció hasta convertirse en un joven fuerte y hermoso, viajando por el mundo con su familia. Creía en la ley y el orden, y en proteger a quienes no podían protegerse a sí mismos. Como resultado, Richard aspiraba a una carrera como agente en la División de Investigación Criminal del Ejército de EU”.
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No obstante, la cronología consignada por The Suitcase Detective indica que, durante los primeros meses de 2020, Halliday atravesó por un periodo complejo caracterizado por incidentes disciplinarios y de salud mental en Fort Bliss.
El 25 de enero de 2020 fue detenido en El Paso por conducir bajo los efectos del alcohol. Poco después, el 2 de marzo de ese mismo año, fue internado por 72 horas en la unidad de salud conductual del Centro Médico Militar William Beaumont tras un evento de autolesión, lo que derivó en estrictas restricciones de movilidad y supervisión.
A raíz de estos eventos, la comandancia militar le impuso una medida disciplinaria no judicial bajo el Artículo 15 del Código Uniforme de Justicia Militar, determinando la reducción de su grado de especialista a Soldado Raso.
La noche de su desaparición, el 23 de julio de 2020, a las 21:29 horas, Halliday envió un mensaje de texto vía Facebook a un conocido, registrado formalmente en los expedientes del caso: “Solo quería decir adiós, voy a terminar con las cosas, no te olvides de mi petición. Perdón y adiós”.
Pocos minutos después, a las 21:40 horas, su dispositivo móvil perdió señal con la red del cuartel militar de Fort Bliss. Desde esa fecha, las autoridades estadounidenses no han registrado actividad bancaria ni digital a su nombre, marcando el inicio de un enigma que trasciende fronteras.
Así, lo que comenzó como una misteriosa desaparición en una base militar de Texas ha derivado en una intrincada trama geopolítica que involucra a la FGR, agencias de inteligencia extranjeras y al gobierno estatal de Chihuahua.
La reclasificación del caso de Richard Halliday como una muerte “en acto de servicio” y las acusaciones contra la gobernadora Maru Campos abren interrogantes sobre el alcance de las operaciones encubiertas en la frontera y la rendición de cuentas de las autoridades mexicanas.