Animal Político · 24 de septiembre de 2026
Con el respaldo de Morena y sus aliados, las comisiones unidas de Justicia, Economía y Estudios Legislativos Primera del Senado dieron luz verde a la iniciativa conocida coloquialmente como “Ley Antimemes”.
La propuesta tiene por objetivo combatir la piratería y la falsificación física y digital, así como también sancionar a quien copie, imite o use sin autorización logotipos, escudos, símbolos o sitios web gubernamentales de cualquier nivel, para engañar o confundir a las personas a gran escala.
Durante la sesión, se suavizó la propuesta original que planteaba hasta siete años de prisión y se bajó a cinco años. El dictamen fue modificado después de las advertencias vertidas por la posible censura que podría ocurrir en la publicación de memes y parodias, para delimitar las sanciones al uso comercial de elementos institucionales y cuando hay una intención de inducir al error o engaño.

El cambio de rumbo en el artículo 403 Bis de la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial ocurrió de forma intempestiva tras los cuestionamientos de las bancadas opositoras. La nueva versión precisa que el uso de símbolos y logotipos oficiales únicamente se castigará si persigue un beneficio económico o si busca consumir un fraude o engaño a la ciudadanía.
A pesar del cambio, el bloque opositor mantuvo su voto en contra. Argumentaron que el texto aprobado carece de la claridad necesaria para garantizar de forma explícita que las parodias y el contenido humorístico sobre el gobierno quedarán completamente exentos de cualquier sanción.
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Cabe mencionar que la iniciativa apenas fue avalada en comisiones, por lo que hasta el próximo martes 29 de septiembre pasará al Pleno para su discusión.
La propuesta fue presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum a finales de mayo de 2026 y contempla modificaciones al Código Penal Federal y a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial (LFPPI).
Esta iniciativa forma parte de un conjunto de reformas, las cuales, de acuerdo con lo que ha señalado el gobierno federal, tienen como propósito fortalecer el marco penal en materia de propiedad intelectual y que se encuentre en sincronía con compromisos internacionales como el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
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En ese contexto, el Capítulo 20 del T-MEC exige medidas de observancia robustas, que incluyen procedimientos penales, civiles y administrativos, así como acciones en frontera contra mercancías falsificadas o pirateadas.
En su versión original, la iniciativa buscaba castigar con entre tres y siete años de prisión y una multa de mil a diez mil Unidades de Medida y Actualización (UMA) a quien utilizara, reprodujera o imitara, a escala comercial, logos, dominios o signos oficiales de cualquier nivel de gobierno para inducir a error o engaño.
Sin embargo, después de los cuestionamientos vertidos, el senador Javier Corral, de Morena y presidente de la Comisión de Justicia, propuso modificar el texto de la iniciativa. Su cambio exige que la inducción al engaño tenga como propósito concreto la comisión de un ilícito, es decir, que se busque delinquir aprovechando la apariencia oficial.
Con la modificación, las penas bajan a entre uno y cinco años de prisión, manteniendo la misma multa. Se sanciona el uso comercial de la identidad gráfica institucional, dominios electrónicos o documentos oficiales cuando se pretende hacer creer que algo proviene de una institución pública para cometer un delito.
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En un principio, la ley planteaba sancionar a quienes usaran la identidad gráfica “con ánimo de lucro”, no obstante, se hizo el cambio a escala comercial, con lo que se podrán acreditar delitos mediante datos objetivos con el fin de facilitar las investigaciones de presuntos delitos.
La reforma se aplica a comunicaciones, plataformas, documentos o sistemas informáticos que simulen ser oficiales y engañen a las personas con fines ilícitos.
Un cambio sustancial en la ley es que ya no será necesario demostrar la intención explícita de enriquecimiento para proceder penalmente contra la piratería. La norma fija un parámetro objetivo al establecer que se comprobará la existencia de un perjuicio económico cuando el valor comercial del producto legítimo sea igual o superior a 19 mil 942 pesos, suma equivalente a 170 Unidades de Medida y Actualización.
Para evitar que se evada la justicia mediante el contrabando fraccionado en envíos postales o de mensajería que individualmente no alcancen dicho umbral, la reforma introduce un criterio de acumulación. De esta manera, los montos de distintos paquetes se sumarán si se realizan dentro de un lapso de hasta 90 días naturales y se comprueba una vinculación logística, de remitente, destinatario o de la red de distribución involucrada.
Quienes divulguen obras protegidas de manera no autorizada antes de su estreno o lanzamiento oficial se enfrentarán a penas de cuatro a 10 años de prisión y multas de hasta 20 mil días de UMA.
Con el objetivo de agilizar las denuncias y la persecución de estos delitos, la reforma elimina la necesidad de contar con un dictamen técnico previo del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) para que el Ministerio Público pueda ejercitar la acción penal.
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Además, se amplía el catálogo de delitos de propiedad intelectual para que las personas morales o empresas puedan enfrentar responsabilidades penales directas, al tiempo que se extienden las inspecciones y sanciones a mercancías en tránsito, transbordo, depósito fiscal o ubicadas en zonas de libre comercio.
En materia de indemnización, la ley fija que el resarcimiento económico para las víctimas no podrá ser inferior al 40% del precio de venta al público del producto o servicio original. De forma complementaria, el marco legal ofrece la opción para que los afectados puedan solicitar una cantidad resarcitoria adicional que va desde las 340 hasta las 50 mil UMA.
El senador Javier Corral defendió el sentido de la reforma al señalar que el objetivo exclusivo del artículo 403 Bis es frenar la suplantación de la identidad gubernamental y la comisión de ciberdelitos. El legislador insistió en que el proyecto busca proteger a las personas de fraudes operativos, llamadas falsas o plataformas apócrifas, por lo que pidió a las bancadas opositoras no transformar un asunto estrictamente normativo en una reyerta política basada en descalificaciones.
En respuesta a los cuestionamientos sobre una presunta represión digital, Corral rechazó que la iniciativa pretende perseguir o tipificar como delito el uso de memes, parodias o sátiras políticas. Remarcó que la norma no está redactada para regular la libertad de expresión ni la crítica ciudadana, sino únicamente para castigar a quienes utilizan símbolos, dominios o documentos oficiales con la intención explícita de inducir a un engaño que deriva en un ilícito.

Por su parte, al ser cuestionada durante su conferencia matutina de este jueves 24 de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum respaldó la postura del bloque oficialista y los ajustes técnicos planteados en el Senado.
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La mandataria aclaró que la propuesta del Ejecutivo se enfoca en combatir la piratería, proteger la propiedad intelectual y cumplir con normativas internacionales como el T-MEC, descartando por completo que existan intenciones de cortar la libre manifestación o el sentido del humor en el entorno digital.
Senadores de oposición rechazaron el dictamen y votaron en contra, al considerar que la reforma, incluso con los cambios, sigue representando un riesgo para la libertad de expresión. Argumentan que no queda suficientemente claro que los memes, las parodias y la sátira política quedan fuera del delito.
Ricardo Anaya, coordinador del PAN en el Senado, afirmó que castigar con cárcel a quien haga un meme o una parodia “no es propio de una democracia”. Señaló que pretender silenciar la crítica, la sátira y la libre expresión cruza límites peligrosos, por lo que exigió detener la propuesta y anunció el voto en contra de su bancada y dijo que“la libertad de expresión no se negocia”.
Manuel Añorve Baños, coordinador del PRI, acusó que a Morena “ya no le gusta lo que ve en redes” y que le molestan la crítica y la parodia, por lo que ahora busca censurarlas. Recordó que los memes, la sátira y la crítica política también forman parte de la libertad de expresión.
El senador priista Pablo Angulo, quien también votó en contra, sostuvo que el oficialismo intenta restringir las libertades porque le incomoda la crítica y los señalamientos. Pidió que se añada de manera explícita que no constituyen delito las conductas realizadas con fines periodísticos, informativos, educativos, artísticos, humorísticos, satíricos, de parodia y críticos.
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Para la oposición, pese a las modificaciones que bajan la pena a entre uno y cinco años y acotan el uso comercial con intención de engaño, no ofrece las garantías suficientes para proteger la sátira y el humor político.