AFP · 24 de octubre de 2026
Las tensiones en Europa van en aumento luego de que este sábado se registraran protestas en diferentes países. En Francia hubo manifestaciones por el costo de la vida, lo que provocó enfrentamientos con policías y decenas de detenidos.
En Italia las movilizaciones ocurrieron a pesar de los fuertes dispositivos de seguridad. En el caso de España, las protestas ahora correspondieron a la defensa de las pensiones, mientras que en Albania arreciaron los reclamos contra la corrupción.
Cientos de miles de personas protestaron este sábado contra el encarecimiento de la vida en Francia en un ambiente tenso, marcado por esporádicos choques con la policía, y entre críticas al gobierno de Emmanuel Macron por prohibir algunas manifestaciones.
Lee: La revuelta de la periferia: estudiantes y trabajadores toman las calles de París
La segunda gran jornada de movilización en una semana para reclamar medidas que compensen la caída del poder adquisitivo y mejores condiciones para los estudiantes de liceo se convirtió en una protesta contra el centroderechista Macron, que dejará el poder en mayo.
Bajo presión para evitar disturbios y saqueos, como los que conmocionaron al país la semana pasada y dieron la vuelta al mundo, su gobierno prometió que sería “intransigente” este sábado, mientras impuso toques de queda nocturnos desde el lunes en algunos barrios, prohibió algunas manifestaciones y movilizó 70.000 agentes.
Muestra de la tensión, la manifestación en París terminó con enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. En otras ciudades como Lyon, Lille y Nantes, los agentes dispararon gases lacrimógenos contra manifestantes por protestar en zonas no autorizadas. En Toulouse, un manifestante de 20 años resultó herido de gravedad en la mano, según las autoridades.
Entre 410.000 y casi 800.000 personas -según las autoridades y el sindicato CGT, respectivamente- participaron en las marchas, en su mayoría pacíficas. En París, fueron entre 110.000 y 250.000, pese a que la prefectura de policía cambió el recorrido a última hora.

El aumento del combustible por la guerra en Oriente Medio recrudeció la preocupación por el poder adquisitivo. Los estudiantes, por su parte, denuncian condiciones de estudio en liceos, donde las aulas están deterioradas o los profesores no son reemplazados.
Después de las protestas de la semana pasada, que sacaron a las calles a entre 550.000 y 800.000 personas, y las de este sábado, los chalecos amarillos, que sacudieron el primer mandato de Macron en 2018 y 2019, anunciaron una nueva movilización dentro de siete días contra una “deriva autoritaria”.
Las principales centrales sindicales convocaron también una huelga general el 5 de noviembre.
En París, los museos más importantes como el Louvre y Orsay cerraron sus puertas, y muchos comercios, incluso en zonas alejadas de las protestas, cerraron o protegieron sus vitrinas con tablones de madera.

Las fuerzas de seguridad se desplegaron masivamente en Italia el sábado para vigilar protestas tras una amplia operación policial llevada a cabo luego de los violentos enfrentamientos del fin de semana pasado.
La policía había realizado decenas de registros y detenciones antes de las manifestaciones previstas.
A pesar del fuerte dispositivo de seguridad, miles de personas se manifestaron en Roma y Milán, coreando consignas contra el gobierno y la policía.
Helicópteros de vigilancia sobrevolaban la céntrica Piazza del Duomo de Milán, mientras soldados uniformados patrullaban en grupos. Cerca de allí se podían ver cinco vehículos militares y un camión hidrante.
“Manifestarse es un derecho. Tenemos que hacer oír nuestra voz”, declaró a la AFP en Milán Alessio Scimone, empleado de una casa de apuestas, de 24 años.
Scontri vicino a Piazza della Repubblica, a Roma, tra manifestanti contro il carovita che volevano proseguire in corteo e la polizia che li ha bloccati con una carica e l’idrante. https://t.co/Si7HOxbcX9
— Local Team (@localteamit) October 24, 2026
Unas 3.000 personas marcharon por Milán, paralizando el tránsito en el centro de la ciudad. En Roma, una cantidad similar se concentró en zonas cercanas al Coliseo y a la estación central de trenes, frente a filas de policías equipados para el control de disturbios.
En Milán, algunos comercios cerraron antes de lo previsto y otros tapiaron sus ventanas tras los episodios de saqueos registrados el fin de semana pasado en la capital italiana de la moda.
Otros negocios permanecieron abiertos, desafiando la situación, después de que el alcalde de la ciudad, Giuseppe Sala, pidió que no cundiera el “pánico”.
La policía informó de la detención de nueve personas y de la retención temporal de otras 371, incluidos 110 menores, que fueron trasladadas a comisarías en ocho ciudades.
Tras los enfrentamientos del fin de semana pasado en Milán, el gobierno desplegó a 500 soldados en la ciudad y aprobó un decreto que flexibiliza las normas de detención de menores e impone multas a sus padres por los daños que estos causen durante las manifestaciones.
🔵#Cortei A #Roma forzati gli ingressi del Colosseo: i manifestanti sono entrati. Il cordone delle forze dell’ordine sbarra la strada verso il Circo Massimo. Dalla piazza per i social di Radio1 @elenapababaloni https://t.co/tRI5Du0TbW
— Rai Radio1 (@Radio1Rai) October 24, 2026
Miles de manifestantes se movilizaron este sábado en el centro de Madrid para defender las pensiones públicas, a un mes de las elecciones legislativas, mientras la izquierda acusa a la derecha de querer abrir la puerta a una privatización parcial del sistema.
La marcha recorrió sin incidentes cerca de dos kilómetros entre la estación de Atocha y la calle Alcalá, pasando frente al Museo del Prado y por la plaza de Cibeles, constató un periodista de la AFP.
“Pensiones garantizadas”, “proteger las pensiones”, podía leerse en algunas pancartas levantadas por parte de los 25.000 manifestantes, según una estimación comunicada por la Delegación del Gobierno en Madrid a la AFP.
Juan Fernández, de 38 años y empleado de la administración pública en Sevilla, afirmó vivir en “la incertidumbre” respecto a su futura jubilación y dijo oponerse a una reforma del sistema que abra la vía a la privatización, con “ganancias o pérdidas”.
“Las pensiones públicas son inamovibles”, sostuvo por su parte Pilar, una prejubilada de 64 años que prefirió no dar su apellido y lamentó que “la tendencia es a privatizarlo todo”.

También celebró que “el tema de la vivienda ha movilizado” en las últimas semanas, especialmente entre los jóvenes, un segmento que “ha despertado”, dijo, antes de llamar a “defender todo lo público”, como la educación y la sanidad.
El lunes, el líder de la oposición de derecha, Alberto Núñez Feijóo, aseguró que el Partido Popular revalorizará las pensiones conforme a la ley si gana las elecciones legislativas anticipadas del 29 de noviembre.
Respondía así a las acusaciones del Gobierno del socialista Pedro Sánchez, que reprocha al PP querer reformar el sistema de pensiones cuestionando el actual mecanismo de indexación de las prestaciones a la inflación, vigente desde el 1 de enero de 2022.
A finales de 2021, el PP votó en contra de ese proyecto de ley al considerar que suponía un coste excesivo para las finanzas públicas.
En España, la pensión media de jubilación ascendió en septiembre a 1.576 euros mensuales para cerca de 6,8 millones de beneficiarios, según el Ministerio de Seguridad Social.

La capital de Albania, Tirana, fue escenario este sábado de una importante protesta contra la corrupción y las condiciones de estudio, en la que manifestantes arrojaron morteros pirotécnicos a la policía, que respondió con gases lacrimógenos, balas de goma y cañones de agua.
Durante más de cuatro horas, la policía intentó dispersar con cañones de agua a los manifestantes. Algunos de ellos, armados con artefactos incendiarios, pretendían atacar edificios ministeriales y la sede del Partido Socialista, al que pertenece el primer ministro, Edi Rama.
“Hay mucha rabia”, declaró la activista Sidorela Vatnikaj, quien calificó el movimiento de “revolución”. “No es solo una cuestión de estudiantes”, apuntó a la AFP.
A mediados de octubre, con el regreso a clases, estudiantes de secundaria y universitarios se unieron a las protestas contra un proyecto para construir un complejo turístico vinculado a la familia del presidente estadounidense, Donald Trump, lo que dio a este movimiento una nueva dimensión.

Las marchas mayoritariamente pacíficas dieron paso a manifestaciones marcadas por enfrentamientos que, según las autoridades, dejaron decenas de detenidos y más de 300 heridos.
El sábado activistas informaron de algunos heridos leves entre los manifestantes. Consultada por la AFP, la policía no respondió. El Ministerio de Salud informó de dos periodistas con heridas leves, además de un policía y cuatro manifestantes.
“Estamos aquí por una sola razón: no queremos construir nuestros sueños en otro lugar”, resumió Rosela Mira, estudiante de primer año de Medicina en la capital albanesa. “Quiero tener un futuro aquí”.
Alma Lama, presidenta de los Sindicatos Unidos de la Educación Albanesa, mencionó un profundo “hartazgo”, porque nadie “tiene en cuenta nuestras reivindicaciones”.
Por su parte, el primer ministro Rama, quien está en el poder desde 2013, denunció una “guerra híbrida” y una violencia “orquestada por manos entrenadas para ello y alimentada desde el exterior”.