Animal Político · 31 de agosto de 2026
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) lanzaron un llamado para establecer límites a las armas autónomas letales y mantener un control humano adecuado sobre las decisiones que pueden causar la muerte.
El debate ha llegado a un punto clave, pues los Estados podrían aprovechar una próxima conferencia en noviembre para avanzar hacia la negociación de reglas jurídicamente vinculantes sobre este tipo de armas.
Las armas autónomas son sistemas capaces de seleccionar objetivos y aplicarles fuerza sin intervención humana directa, de acuerdo con el Comité Internacional de la Cruz Roja. Funcionan por medio de sensores y software que analizan lo que ocurre en su entorno y lo comparan con un determinado perfil de objetivo.

Esto significa que, una vez activado el sistema, el usuario puede no saber exactamente qué persona u objeto será atacado, ni dónde o cuándo ocurrirá el ataque. Entre los ejemplos de este tipo de tecnología se encuentran algunos sistemas de defensa aérea y municiones conocidas como “drones kamikaze”.
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El avance de estas tecnologías es lo que preocupa a la ONU y al CICR, debido a los riesgos humanitarios, jurídicos y éticos que implica otorgar decisiones sobre el uso de la fuerza en sensores y software.
El organismo humanitario advierte que esta autonomía puede reducir o eliminar la capacidad humana de decidir sobre acciones que impliquen matar, herir o incluso destruir.

Ante este escenario, la ONU y el Comité Internacional de la Cruz Roja han llamado a establecer reglas internacionales claras que garanticen un control humano adecuado sobre el uso de estas armas.
La autonomía de estas armas también plantea que el problema es cómo determinar quién responde cuando una máquina comete un error o viola el derecho internacional.
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La ONU advierte que, sin prohibiciones y restricciones claras, podría ser cada vez más complicado establecer responsabilidades por las decisiones y consecuencias de estos sistemas.

Además, la falta de reglas específicas podría debilitar las protecciones que ofrece el derecho internacional humanitario y permitir prácticas que aumenten el sufrimiento de las personas durante los conflictos armados.
De acuerdo con el comunicado de la ONU, los estados llevan varios años discutiendo el desarrollo y uso de las armas autónomas en distintos espacios de la ONU y dentro de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales.
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Estas conversaciones han permitido avanzar en la definición del control y juicio humano que debería mantenerse sobre estas tecnologías, además de analizar cómo garantizar el cumplimiento del derecho internacional humanitario.

En noviembre de este año, se llevará a cabo la Séptima Conferencia de Examen de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCW) del 16 al 20 de noviembre de 2026. Para la ONU, la reunión representa una oportunidad para comenzar la negociación de un instrumento jurídicamente vinculante, pues considera que dar este paso permitiría evitar que los avances de los últimos años se pierdan y establecer límites antes de que las armas autónomas se extiendan sin control.