Diego Fernández G. / Madrid, España · 12 de octubre de 2026
Cientos de linternas se encendieron poco antes de llegar a la calle donde vivió Maricarmen durante más de 70 años. Entre las luces de los celulares y las velas miles de personas avanzaban para homenajear a la mujer, fallecida en el hospital el pasado 7 de octubre, 14 días después de su desalojo. Su caso se había convertido en un símbolo de la crisis de la vivienda en España.
Más de 20 mil personas, según Delegación del Gobierno, participaron en la marcha nocturna por el centro de Madrid. La movilización arrancó en la Puerta del Sol, donde todavía permanece la acampada por la vivienda, y pasó por lugares emblemáticos como la Puerta de Alcalá y la Fuente de Cibeles, hasta llegar a la casa de Maricarmen. Allí se había instalado el día anterior un altar improvisado con velas, cartas y mensajes en su memoria.
El Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, encabezó la marcha con una corona de flores y una fotografía de Maricarmen. La organización la había acompañado durante su lucha por permanecer en la vivienda y evitar el desahucio reclamado por Urbagestion, la empresa que había comprado el inmueble. Durante el recorrido, los manifestantes repitieron una consigna que se había escuchado desde la noche en la que falleció: “no se ha muerto, la han asesinado”.

Cerca del parque del Retiro, algunos vecinos se asomaron a los balcones para aplaudir y sumarse a las muestras de apoyo. “¡Viva la lucha del Sindicato de Inquilinas!”, gritaron desde sus casas. En la entrada del edificio, varias personas habían colocado una lona con el mensaje “El capitalismo mata: vuestro negocio, nuestra miseria”. Mientras, una mujer mayor susurraba: “esto es una vergüenza para España y para Madrid”.
Al final del homenaje, Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, tomó el micrófono para recordar la vida de Maricarmen. Nació en 1938, en plena Guerra Civil, en un Madrid asediado por los bombardeos. Se quedó huérfana de padre y tuvo que ponerse a trabajar en una época en la que no era fácil ser mujer. “Se convirtió en una mujer independiente y sin miedo, el mejor ejemplo de una España que recuperó sus libertades con sudor y sangre”, afirmó Del Río.
Lee: Crisis de vivienda en España: el caso de Maricarmen impulsó la protección contra desalojos
La portavoz recordó que Maricarmen cuidó de su madre hasta el final de su vida y cotizó durante años para tener derecho a una pensión. “Debió haberle permitido acabar sus días sin un desahucio”, señaló. Su lucha, añadió, no se limitó a defender su propia casa: “Maricarmen decidió luchar, pero no solo por ella, decidió luchar por el derecho de cualquiera a construir un hogar digno y estable aun sin ser propietario”.
En la intervención también aseguró: “todos los cómplices del sistema rentista son los culpables de la muerte de Maricarmen y de la muerte de tantas personas cuyos rostros y nombres no conocemos, que no ocupan telediarios, pero que cada día les roban la vida y la salud y terminan muriendo”.

Entre esos casos se encuentra el de Olga, que murió por suicido cinco meses después de ser expulsada de su hogar junto sus dos hijas. Su abogado había acreditado que se encontraba en una situación de emergencia, pero el Juzgado de Hospitalet de Llobregat, en Barcelona, continuó con el procedimiento. El desalojo se ejecutó a la mañana siguiente.
La historia de Maricarmen ha llegado a medios internacionales, incluidos informativos en Taiwán, y ha vuelto a situar el acceso a la vivienda en el centro del debate público. El problema también afecta a grandes ciudades como Ciudad de México, donde el encarecimiento de los alquileres y de la compra de vivienda dificulta la emancipación de muchos jóvenes. Quienes no pueden asumir esos precios se ven obligados a seguir viviendo con sus familias o buscar alternativas habitaciones que no siempre reúnen condiciones dignas.
“Maricarmen, fuiste la chispa que encendió este fuego”, se lee hoy en una pancarta en la Puerta del Sol. Una llama que sigue viva más allá de su historia y que ha llevado a miles de personas a las calles para reclamar el derecho a una vivienda digna. Una lucha que ha marcado el debate político y que sigue movilizando a quienes exigen que en España no haya ni una Maricarmen más.